El CIS infla la participación en Cataluña para disparar a Illa en las encuestas

El CIS prevé una participación del 67% en las elecciones catalanas, un dato que ningún partido considera probable debido a la pandemia

Salvador Illa dimitirá la próxima semana como ministro de Sanidad para volcarse al 100% en la campaña catalana

Salvador Illa dimitirá la próxima semana como ministro de Sanidad para volcarse al 100% en la campaña catalana

Una tercera ola de coronavirus sin freno, una situación sanitaria con las UCI al límite y un panorama de crecientes restricciones a la movilidad. Y en todo este contexto, una participación del 67%. Este es el asombroso dato de afluencia a las urnas que prevé el CIS de cara a las próximas elecciones catalanas.

Esta estimación no ha pasado por alto en las cocinas de los principales partidos catalanes, que no dan crédito a las previsiones del CIS respecto a semejante participación y que indudablemente atribuyen al organismo gubernamental para ara disparar las expectativas del candidato del PSC, Salvador Illa (ganador con el 23,9% de los votos y 30-35 escaños, según su última encuesta).

Aunque ya han pasado siete meses, hay quien conserva la memoria suficiente para recordar lo ocurrido con la participación en las elecciones vascas de julio de 2020.

Según el lenguaje del momento, se había “doblegado la curva” de la pandemia y los ciudadanos atravesaban la sensación de un verano con la pandemia bajo control (del sol). Pues en ese contexto presuntamente favorable, la participación en las vascas obtuvó su mínimo histórico: 52,8%.

Objetivo: dar vuelo al ‘efecto Illa’

En contexto bastante más temible, el CIS se ha atrevido a pronosticar una nada desdeñable participación del 67% en las catalanas. Si bien el dato está lejos de las cotas alcanzadas en 2017 (79,09%) y 2015 (74,95%), está bastante por encima de la media histórica de las elecciones autonómicas (en torno al 60%).

Los adversarios de los socialistas se resisten a dar credibilidad a este 67% de participación, sobre todo por los miedos y reservas que genera la pandemia.

Todos ellos acrecentados, si cabe, por los continuos llamamientos de los dirigentes soberanistas a aplazar las elecciones del 14 de febrero para “salvar vidas”. ¿Quiere decir que está en peligro la vida yendo a votar?

El contexto político y socio-sanitario no invita, precisamente, a grandes movilizaciones y, de hecho, los partidos constitucionalistas reconocen incluso abiertamente que existe un riesgo claro en las elecciones de que una parte importante del electorado se quede en casa.

El temor, confesado incluso en público, no concuerda con una participación alza ni con un Illa (PSC) victorioso. Pero los socialistas no quieren ver a nadie chafando la guitarra y solo tienen ojos para ver cómo el efecto Illa continúa invadiendo los medios de comunicación y generando la imagen de un candidato en la cabeza de carrera.

El CIS augura a medida del PSC y de ERC

En los mundos políticos ajenos al CIS, el dato de participación estimado es varios puntos inferior y, en consecuencia, con resultados bastante diferentes a los calculados por el centro demoscópico del Gobierno.

La encuesta del CIS, opinan diversas fuentes parlamentarias, ha sido un guante a medida del PSC, por supuesto, pero también de ERC. Ambos, al fin y al cabo, están interesados en polarizar la campaña entre ambos y en dejar en fuera de juego a JxCat.

Y, ciertamente, la encuesta encaja a la perfección en el interés de ambos porque solo uno de los dos figura como posible ganador (PSC con 30-35 escaños y el 23,9% del votos o bien ERC con 31-33 escaños y el 20,6% del voto).

Lo sorprendente es que esta encuesta se ha dado a conocer sin que apenas haya transcurrido un mes del sondeo del CIS de diciembre, cuando previó una victoria de ERC y un avance del PSC (a quien situaba a apenas 2,4 puntos de los republicanos).

La última encuesta del CIS, en todo caso, se elaboró con un trabajo de campo realizado entre el 2 y el 15 de enero, es decir con posterioridad a que el 30 de diciembre el PSC anunciara por sorpresa que su candidato a la presidencia de la Generalitat no sería Miquel Iceta, sino Salvador Illa.

DIcho de otra forma, la encuesta recoge el efecto IIla del lanzamiento de su candidatura. Pero todavía es pronto para saber si el tal efecto Illa existe o si es una creación periodística.

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