El temor a Ayuso engrasa las relaciones entre PSOE y Podemos

La enorme ventaja electoral de Isabel Díaz Ayuso ha forzado a PSOE y a Unidas Podemos a entenderse a nivel de Gobierno y entre partidos para sumar fuerzas.

Las ministras de Economía, Nadia Calviño, y Trabajo, Yolanda Díaz, conversan durante una sesión en el Congreso de los Diputados | EFE/CM/Archivo

Las ministras de Economía, Nadia Calviño, y Trabajo, Yolanda Díaz, conversan durante una sesión en el Congreso de los Diputados | EFE/CM/Archivo

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De airear sus choques internos en Moncloa a dejarse de aspavientos y evitar las confrontaciones en público. Del «con este Iglesias no pactaré» al «Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones». La enorme ventaja electoral de la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, ha forzado a PSOE y a Unidas Podemos a entenderse en dos planos distintos: a nivel de Gobierno y entre los dos partidos para sumar fuerzas.

Los sondeos auguran una victoria rotunda de la presidenta de la Comunidad de Madrid el próximo 4 de mayo. La izquierda no está movilizando todo su voto y existe preocupación en las tres formaciones, Más Madrid, PSOE y Unidas Podemos, como ya publicó Economía Digital.

Sin embargo, de todo se saca una cosa buena y es que ministros socialistas han notado cambios en el Gobierno tras la salida de Pablo Iglesias de la Vicepresidencia Segunda. Su sustitución por Yolanda Díaz ha supuesto una enorme «balsa de aceite» para algún ministro socialista quien ya nota los cambios porque «hay menos crispación», señalan fuentes autorizadas a ED.

La coordinación en esta nueva etapa sin Iglesias en el Gobierno «está funcionando». Eso aseguran fuentes gubernamentales que se muestran contentas con los cambios. Con el ruido de la campaña, apenas se ha sabido la nueva línea de comunicación para engrasar los puentes en el Gobierno de coalición.

Por un lado, la mantenida directamente entre Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, que tan sólo se ha utilizado una vez y «a modo de bienvenida entre ambos», según desvelan fuentes del Ejecutivo. Y por otro lado, la que mantienen Josep Vendrell, jefe de gabinete de Díaz, con su homólogo Iván Redondo.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, responsable de los ERTE, y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. Foto: EFE/FV/Archivo

Las fuentes socialistas consultadas por este diario coinciden en que el «talante de Díaz sienta bien al Ejecutivo» en un momento en el que las relaciones entre los socios venían muy tocadas. «A partir de ahora, los trapos sucios se lavan en casa», coinciden varios socialistas cuando les preguntan por un balance de estos días.

Las mismas fuentes tampoco niegan que siga habiendo «roces» entre los dos partidos que conforman el Ejecutivo, sobre todo, en estos últimos días en la Ley de Vivienda o por la famosa ‘Ley trans’.

Pero, señalan, que Díaz imprime otro estilo y forma de relacionarse dentro de la coalición, «quizá menos agresiva», agregan desde el PSOE. Lo que no impide que sea una «buena negociadora», califican sus compañeros, como ha demostrado desde sus inicios al frente de la cartera de Trabajo.

Gabilondo-Iglesias

El hecho de que las encuestas concedan a Díaz Ayuso una gran ventaja es también un factor clave a tener en cuenta respecto a la política de no agresión entre las fuerzas de izquierda. PSOE y Unidas Podemos ya se halagan en campaña. Como si del grupo ‘Pimpinela’ se tratase, Gabilondo ha dado más giros que una peonza para terminar dando la mano a Iglesias y anunciando un gobierno de coalición en Madrid si la izquierda gana.

Los socialistas comenzaron la campaña marcando distancias respecto a Podemos para atraer el voto de Ciudadanos, en caída libre. «Con este Iglesias no pactaré», es lo que dijo el candidato socialista cuando le preguntaron sobre posibles alianzas postelectorales.

Ese discurso le duró una semana justa al PSOE. Los votos naranjas vuelan hacia Ayuso y a la izquierda sólo le queda sumar unida para movilizar a su gente. «Pablo, tenemos 12 días para ganar», soltó Gabilondo en el minuto de oro del primer debate electoral.

Por la parte de Podemos se han aplicado la palabra que caracteriza el plan sobre los fondos europeos: resiliencia. Y es que los de Pablo Iglesias han tenido ocasiones estos días para ‘saltar’ ante sus socios con críticas a las prensa y no lo han hecho. Poco les faltó con las conversaciones para poner límite a los precios de la vivienda. Las reuniones volvieron a enquistarse pero los morados prefirieron hablar de «avances en la negociación».

El partido de Iglesias también teme que el Plan de Recuperación sólo llegue a las grandes empresas, pero a Pablo Echenique no se le oyó un reproche en su intervención ante el pleno. «Ni media mala palabra entre nosotros que pueda desmovilizar a la izquierda. Estoy seguro de que podremos volver a ponernos de acuerdo», señaló.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), participa en un acto de campaña del PSOE para apoyar al candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo (i), en Getafe, este domingo. Más polarizada si cabe que al principio, la campaña para las elecciones madrileñas del 4 de mayo llega a su ecuador con más debate ideológico que propositivo y con gran presencia de los líderes nacionales de los partidos. EFE/ Chema Moya
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en un acto de campaña para apoyar al candidato socialista a la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo. Foto: EFE/ Chema Moya

Ni siquiera la reforma de las pensiones planteada por el ministro José Luis Escrivá o la insistencia de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, en que ahora no es momento para subir impuestos, han provocado las reacciones airadas que habría cabido esperar de un Iglesias como vicepresidente.

Los morados, en todo momento, han confiado en su capacidad de evitar que el PSOE se escorara hacia la derecha. Lo hicieron en las últimas generales, en las que había pocas dudas de la victoria de Pedro Sánchez. Ahora insisten en colaborar para evitar el triunfo de Ayuso y, sobre todo, de Vox.

A pesar de que ambos compitan por ganarse la oposición a Vox alimentando el miedo ante «la extrema derecha», la tregua instalada entre los dos socios hace presagiar un discurso compartido ante el triunfo de Díaz Ayuso en Madrid.

Un hecho que, de darse, dejaría muy tocada a la izquierda y al Gobierno. Ambos lo saben y ya comienzan a vender entre eso de «estamos más unidos que nunca». Aún con todo, en Moncloa mantienen la cautela y evitan dar por definitivamente resueltos los problemas de convivencia.

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