ERC se agarra a Acción Exterior para evitar la intromisión de Puigdemont

Fuentes republicanas expresan su incomodidad ante que Junts pueda ocupar la cartera, que el expresidente podría usar como mecanismo para reforzar su llamado 'frente del exilio'

La presidenta del Parlament, Laura Borràs (Junts), abrazada al expresidente Quim Torra, mientras conversa con Pere Aragonès (ERC)

La presidenta del Parlament, Laura Borràs (Junts), abrazada al expresidente Quim Torra, mientras conversa con Pere Aragonès (ERC) / EFE

Las negociaciones para formar un Govern tensan de nuevo a Junts y a ERC. Los republicanos, que controlan ahora la consellería de Acción Exterior de la Generalitat –la responsable de las llamadas embajadas catalanas–, sienten recelos en entregar esta cartera clave en el procés, que podría quedar en manos del partido de Carles Puigdemont.

Fuentes republicanas consultadas por Economía Digital temen que el departamento que lidera ahora Bernat Solé quede finalmente del lado de Junts en las negociaciones para formar Govern. Según han explicado, les preocupa el mensaje que puedan proyectar desde el entorno de Puigdemont al extranjero relacionado con el procés catalán.

El papel de la Acción Exterior es uno de los deberes pendientes más importantes de la negociación entre socios. Los consultados temen que Puigdemont, con un tono mucho más bélico y agresivo que el de ERC, pueda socavar los ya frágiles puentes entre el independentismo y el Gobierno presidido por Pedro Sánchez.

Una estrategia exterior marcada por el discurso de Junts podría ser el peor aliado de ERC y su receta para reforzar el diálogo como vía de resolución del conflicto catalán. Los republicanos, artífices de la llamada mesa de diálogo –congelada tras la pandemia–, aspiran a recuperar este mecanismo y forzar al Ejecutivo central a reencaminar la crisis catalana.

El frente del “exilio” de Carles Puigdemont

La consellería de Exteriores es golosa. El mensaje exterior que la Generalitat puede imprimir sobre el procés catalán a través de este departamento casa bien con el llamado “frente del exilio” de Carles Puigdemont. La estrategia de Junts versa, según han expresado en varias ocasiones, en “internacionalizar el procés” a través de sus fugados.

Puigdemont, junto con los exconsejeros Clara Ponsatí, Toni Comín y Lluís Puig, han escenificado esa acción exterior. Los tres primeros son eurodiputados, pese a la pérdida de su inmunidad tras la votación del Parlamento Europeo, y siguen en libertad a la espera de saber cuál será su futuro si finalmente fructifican las euroórdenes de Pablo Llarena.

Otro de los elementos que forma parte de la estrategia exterior de Junts es el Consell per la República, el órgano opaco del expresidente fugado que pretende erigirse como un pretendido Govern en el exilio. Su papel ha sido discreto durante la pasada legislatura, y la consellería de Exteriores podría darle un impulso y aumentar su protagonismo.

ERC sale perdiendo en esta cuestión, puesto que la formación cuenta con una presencia exterior más debilitada. La exconsellera Meritxell Serret, la única fugada en Bélgica que ha regresado voluntariamente a España para regularizar su situación de rebeldía, refuerza la estrategia de la supuesta represión, pero deja sola a una Marta Rovira casi invisible.

ERC y Junts insisten en la discreción

Los partidos implicados se acogen a la discreción. Fuentes oficiales de ERC han rechazado comentar la cuestión con este medio, al apostar por un clima alejado del foco mediático para que el acuerdo fructifique. Los republicanos explican que siguen trabajando para llegar a un acuerdo estable, y que entrar a valorar filtraciones solo conduce al fracaso.

Tampoco se pronuncian desde Junts per Catalunya. Voces autorizadas aseguran que no pueden “ni confirmar ni desmentir” el conflicto, al argumentar que las conversaciones se están llevando desde hermetismo y en secreto para evitar que puedan descarrilar. Esperan que al acuerdo se termine por producir, y muestran su disposición a trabajar por ello.

Este no es el único embrollo al que se enfrentan las negociaciones. El papel de la vicepresidencia de la Generalitat también ha generado debate. Según han publicado otros medios y han apuntalado las citadas fuentes, Elsa Artadi –economista de formación y profesión– podría ocupar la vicepresidencia y la consellería de Economía.

De materializarse, se confirmaría así un cambio de roles entre Junts per Catalunya y Esquerra Republicana. Durante el gobierno de Quim Torra, y también durante el de Puigdemont, la vicepresidencia del Govern había recaído sobre ERC. Esta cartera tenía Economía incorporada, principal actor en la elaboración de los presupuestos de la Generalitat.

Artadi frena la “urgencia” por formar Govern

Ambas formaciones se han pronunciado sobre las negociaciones en las ruedas de prensa de este lunes. La portavoz de Junts, Elsa Artadi, ha emplazado a la solidez del acuerdo y ha alejado la “urgencia” que vislumbraba su homóloga republicana, Marta Vilalta, al pedir un acuerdo cuanto antes para dar respuestas rápidas a las necesidades ciudadanas.

“Hago mías las palabras del president Puigdemont y de la presidenta Borràs: lo más importante no es tener un acuerdo mañana, es tener un un buen acuerdo”, ha explicado Artadi. La portavoz de Junts ha insistido en que el pacto debe ser sólido, pese a que todo el mundo querría que fuera rápido, para “evitar los errores de la pasada legislatura”.

El acuerdo de ERC y Junts se prevé complejo, y más tras las tensiones vividas durante el último Ejecutivo. Además, el nuevo camino de concordia que pretenden tejer ambas formaciones ya ha sufrido su primer traspié: las críticas indirectas de Laura Borràs a las formas más contenidas de Roger Torrent, así como su firme voluntad de llevar al Parlament al límite.