Junts se abstendrá en la investidura de Pere Aragonès

El partido de Puigdemont impide que el candidato republicano sea escogido y aboca al Parlament a una segunda votación

El presidente de Junts per Catalunya, Jordi Sànchez, en una rueda de prensa / Julio Díaz

Junts finalmente optará por la abstención en la votación de este viernes, lo que impedirá que Pere Aragonès sea escogido como presidente. El partido de Carles Puigdemont se desmarca de la CUP y ERC, que votarán a favor del candidato republicano, y empujan al actual vicepresidente en funciones a una votación en segunda vuelta.

A través de un comunicado, el partido de Carles Puigdemont se ha emplazado a seguir negociando, ya que «no se ha podido llegar a ningún acuerdo de legislatura que garantice un Govern estable que permita salir de la crisis social y económica y que, a la vez, implemente el mandato de las elecciones del 14-F».

«El objetivo de Junts per Catalunya ha sido y continúa siendo la configuración de un acuerdo de legislatura que garantice un Govern independentista», ha explicado la formación. Los junteros descartan que Pere Aragonès sea escogido este viernes, lo que aboca al Parlament a una segunda sesión de investidura que previsiblemente se celebrará el próximo martes.

La segunda vuelta, la nueva oportunidad de Aragonès

La comisión negociadora con las demás formaciones independentistas, que forman Jordi Sànchez, Elsa Artadi, Josep Rius, Míriam Nogueras y Francesc de Dalmasses, llevan días reuniéndose con los dirigentes de ERC, aunque los escollos para rubricar un pacto siguen a día de hoy sin resolverse.

Junts empuja a Aragonès a una segunda votación, donde solo hará falta que haya más votos favorables que contrarios. El voto del partido de Puigdemont es clave: si en la segunda vuelta mantienen la abstención, la suma de votos contrarios seguiría siendo superior: 61 en contra de PSC, Vox, Comuns, Ciudadanos y el PP; frente a los 42 de ERC y la CUP.

Si la posición de Junts se afianza en la segunda vuelta, el contador para la disolución del Parlament comenzaría a correr. Los grupos independentistas tendrían un margen de dos meses para escoger a la presidencia de la Generalitat y, en caso contrario, Cataluña viviría la primera repetición electoral de su historia.

Jordi Sànchez: «Un Govern de coalición requiere de confianzas»

El partido de Puigdemont advertía la dificultad de alcanzar un pacto para el viernes, al asegurar que su objetivo era conseguir un pacto duradero sin necesidad de que fuera inmediato. El presidente de JxCat, Jordi Sànchez, emplazó a los independentistas a seguir negociando «en los próximos días y semanas».

“Un Govern de coalición requiere de confianzas y lealtades entre socios del primer al último día. En eso estamos en las últimas semanas, y lo conseguiremos”, defendió Sànchez en un acto político. El líder del partido pidió que se evitaran las desavenencias y traiciones entre ERC y Junts durante el mandato de Quim Torra.

Los desencuentros entre ambas formaciones florecieron tras el preacuerdo rubricado entre ERC y la CUP, que los anticapitalistas han apuntalado en una votación interna donde un 40% de los llamados a votar se han opuesto al considerarlo insuficiente. Desde entonces, Junts no ha hecho más que alejar la investidura.

Uno de los puntos insalvables ha sido el papel del Consell per la República, que los republicanos llaman a reformular y que desde Junts consideran innegociable. Este órgano de Puigdemont, que pretende erigirse como un Govern paralelo, podría facilmente convertirse en un contrapeso para el Ejecutivo.

El asesor en redes de Puigdemont, Aleix Clarió, ha sido duro con ERC en su Twitter: «Cuando la estrategia postelectoral es acorralar -y algunos insultar- a aquellos que necesitas para ser investido y gobernar en lugar de seducirlos y negociarlo como aliados, no obtienes ni la presidencia ni la legislatura. Pero hay tiempo para hacer las cosas bien, si quieren».