La factura de la luz de enero es la segunda más cara de la historia

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, abre la puerta a crear un "colchón" para mitigar los efectos del encarecimiento de la energía

La vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera en el Congreso de los Diputados. EFE/J.J. Guillén

La vicepresidenta cuarta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera en el Congreso de los Diputados. EFE/J.J. Guillén

La oleada de frío extremo que ha dejado tras de sí la borrasca Filomena ha desencadenado también un fuerte debate político por el precio de la luz que se ha disparado con fuerza en el arranque del año. El coste de la factura media en lo que va de enero se ha colocado ya como el segundo más caro de toda la historia.

La asociación de consumidores Facua ha calculado en su último análisis que el precio que el usuario medio pagará por los servicios de suministro eléctrico de los últimos 14 días representa ya casi los 88 euros. Si se mantiene esta evolución en la tarifa de kilovatio por hora en lo que resta del mes, se alcanzará la segunda posición en el ranking.

Estos datos responden a un encarecimiento interanual del precio de la electricidad que ha elevado la tarifa media desde los 13,41 céntimos por kWh hasta los 18,78 céntimos, impuestos indirectos incluidos.

Mientras que el año pasado los usuarios abonaron una media 68,27 euros por los servicios de luz de los primeros 14 días de enero, en el mismo periodo de 2021 se han alcanzado los 87,92 euros. Es un 28,8% más que el curso anterior.

Es el segundo dato más alto de la historia desde el pico que se alcanzó entre enero y marzo de 2012 cuando se contabilizó un precio medio de 88,66 euros. El espectacular incremento de las tarifas ha dejado atrás incluso los datos de la crisis energética que protagonizó el Gobierno de Mariano Rajoy en el año 2017 y que fue criticada con fuerza por Unidas Podemos, desde la oposición.

El precio medio cae un 3% el jueves pero sigue sin ser suficiente

El precio medio diario de la luz en el mercado mayorista ha dado un pequeño respiro este jueves pero sigue todavía muy lejos de los datos del año anterior. La tarifa se ha reducido un 3%, sin embargo continúa siendo la tercera más alta en lo que va de 2021.

El efecto de la borrasca Filomena en la demanda de electricidad, junto con el incremento del precio del gas natural y de los derechos del CO2 han mantenido al alza el coste de la energía que se traslada directamente hasta la factura de los consumidores.

El precio mayorista de la electricidad tiene un peso cercano al 35% sobre el recibo final de los clientes que tengan contratada la tarifa regulada (PVPC), mientras que alrededor del 40% corresponde a los peajes y cerca del 25% restante, al IVA y al Impuesto de Electricidad.

El Gobierno estudia crear un colchón para compensar las subidas

Las subidas del precio de la luz ha abierto un nuevo foco de debate en el seno del Gobierno. Unidas Podemos, que en el pasado se ha mostrado muy crítico con los incrementos de las tarifas, presiona desde hace días a sus socios socialistas para tratar de buscar una respuesta a la emergencia energética, que afecta a las familias más vulnerables.

La ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha abierto este jueves la puerta a crear un mecanismo que actúe como “colchón” para mitigar el impacto de los picos del precio de la electricidad en algunas fases del año. Una decisión que llega tarde, después del paso de la borrasca Filomena.

Ribera quiere buscar una respuesta para alcanzar unos precios “estables y razonables” de la factura eléctrica pero ha admitido las dificultades que tiene el Gobierno para actuar sobre el mercado por las condiciones marcadas por la Unión Europea. “Tiene que ser sólido desde el punto de vista jurídico y de la confianza de los inversores, actores energéticos y del consumidor”, ha indicado en una entrevista en Radio Nacional.

Tampoco ha dado hasta el momento su brazo a torcer ante la posibilidad de reducir el Impuesto de Valor Añadido (IVA) que grava el consumo energético. Ribera se ha limitado a incidir en que trabajan para decidir si es necesario “darle un tratamiento fiscal diferente” o poner en marcha algún tipo de ayuda o bono fiscal.