Marina Pollán, epidemióloga: “Las residencias han sido lugares horribles y no tenemos datos”

Maria Pollán, directora del Centro Nacional de Epidemiología, asegura que la covid mató al 1% de los infectados en la primera ola, sin incluir residencias

Un informe del Centro Nacional de Epidemiología determina que el coronavirus mató a alrededor del 1% de las personas infectas en España. Uno de los datos más espeluznante que arroja el documento es el de la letalidad en hombres mayores de 80 años, que supera el 12%, más del doble que en las mujeres. Pero el peor de todos no queda recogido, ni en este texto ni en ninguno: cuántas personas murieron en residencias de la tercera edad.

La epidemióloga que dirige este organismo, Maria Pollán, reconoce en una entrevista a El País que la gran limitación de su estudio es que no incluye con exactitud los números de los geriátricos, lugares en los que “todo el mundo sabe la que letalidad ha sido mucho mayor”, apunta.

El cálculo aproximado al que han llegado su análisis es que el virus acabó con la vida de 19.000 ancianos, pero es tan solo una estimación. Sin embargo, un informe publicado por el Gobierno en noviembre indicó que los fallecidos por covid en centros de la tercera edad durante los tres primeros meses de pandemia fueron 20.268.

“No tenemos buena información de lo que ocurre en las residencias ni tenemos el número exacto de gente que vive allí”

Esta experta considera que los centros de mayores son la gran asignatura pendiente: “No tenemos buena información de lo que ocurre en las residencias ni tenemos el número exacto de gente que vive allí. Hemos hecho una estimación, pero no lo sabemos”, indica. Y agrega: “Las residencias han sido unos lugares particularmente terribles en España porque ha habido grandes brotes, muchos muertos y, en ocasiones, hasta dificultades de acceso a los hospitales.

Ocho autores del estudio de la letalidad del coronavirus. En la primera fila, Roberto Pastor Barriuso, Marina Pollán, Beatriz Pérez Gómez y Amparo Larrauri. En la segunda fila, Nerea Fernández De ​Larrea, Pablo Fernández, Concha Delgado e Inmaculada León.ISCIII

Uno de los principales problemas ha sido que no todas las comunidades autónomas disponían de la misma información. Además, según Pollán, la mayoría de los informes a los que han tenido acceso hablaban de plazas de residencias, pero no de ocupación. Por lo tanto, se sabe que la Covid-19 golpeó con mayor dureza en las residencias, pero no hay información exacta.

Más de dos millones de españoles murieron en la primera ola

La tasa del 1% de personas que murieron infectadas por el virus puede parecer un dato menor, pero equivale a 2,3 millones de españoles. “Un 1% de muertes no son pocas. Y, desde luego, desde el punto de vista de la salud pública lo ideal para cortar la transmisión es hacer confinamientos. Tienen repercusiones económicas y a la hora de tomar medidas hay que tener en cuenta las dos cosas”, señala Pollán.

“Un 1% de muertes no son pocas. Y, desde luego, desde el punto de vista de la salud pública lo ideal para cortar la transmisión es hacer confinamientos.

Por otro lado, Mollán explica que en el certificado de defunción el médico expone cuál ha sido la causa básica de la muerte y cuáles son las causas contribuyentes. Pero los estudios que se han realizado hasta el momento se han realizado únicamente con muertes de pacientes infectados y sin poder tener en cuenta la causa básica de defunción.  

“Eso hay que codificarlo y tarda un tiempo. En este momento no tenemos los certificados de defunción, no podríamos hacer ese estudio. Ni nosotros ni nadie”, ha concluido.

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