Pedro Sánchez apostará por el federalismo en el Congreso del PSOE

Sánchez recuperará el 'nación de naciones' alegando que se trata de un concepto "constitucional", que además es "coherente" con el pensamiento histórico federalista del PSOE.

Miquel Iceta y Pedro Sánchez en una imagen de archivo./ EFE

El PSC plantea la publicación de una nueva declaración que valide la vía federalista en el Congreso de Valencia. Foto: EFE

La derrota de Susana Díaz supone un cambio de ciclo en el PSOE. Pedro Sánchez se plantea reforzar los postulados del partido aprobando otra declaración, como la de Granada (2013) y la de Barcelona (2017) para apuntalar la vía federalista o la ‘vía Iceta’.

Sánchez recuperará el ‘nación de naciones’ alegando que se trata de un concepto «constitucional», que además es «coherente» con el pensamiento histórico federalista del PSOE.

Según ha podido saber Economía Digital, el equipo encargado de organizar la ponencia territorial del 40º Congreso Federal ya está trabajando en lo que podría ser una nueva declaración que refuerce la posición del PSOE y sirva para negociar una salida al ‘conflicto catalán’.

Fuentes socialistas conocedoras de estos trabajos defienden «la plurinacionalidad de España» y explican que el empleo del lenguaje inclusivo siempre facilita que la otra parte, en relación al independentismo, se sienta parte del relato de los hechos y «contribuya a facilitar la consecución de acuerdos», como por ejemplo en la mesa de diálogo.

Renovar la hoja de ruta del PSOE

Sánchez busca cerrar su hoja de ruta con Cataluña en el Congreso Federal que la formación celebrará los días 15, 16 y 17 de octubre en Valencia. Su principal objetivo es que el partido la apruebe para negociar en base a estos nuevos postulados afines al PSC en la mesa de diálogo con el Govern.

De esta manera, ningún reducto de críticos, como algún que otro barón territorial, podrán echarle en cara nada porque el documento a seguir se habrá discutido en la correspondiente ponencia territorial y aprobado por el cónclave socialista.

La estrategia es un ‘win-win’. Pedro Sánchez ostenta todo el poder orgánico del partido tras derrotar a Susana Díaz en Andalucía. Los barones críticos carecen de fuerza interna para oponerse con sus votos a medidas polémicas, tales como los indultos o lo explicado hasta ahora. En el partido aspiran a una definición «más precisa» de los aspectos identitarios, históricos, culturales, políticos y lingüísticos. 

El PSOE ya aprobó en el 39 Congreso Federal en 2017 el «carácter plurinacional de España». Sin embargo, la fórmula ‘nación de naciones’ no aparece por ningún lado en el articulado. «Se refiere a la concepción territorial de España contenida en la propia Constitución», explican a ED fuentes socialistas.

Discrepancias internas

Sin embargo, el concepto quedó aparcado al año siguiente en la campaña catalana por las enormes discrepancias internas. El ‘nación de naciones’ no terminó de cuajar en federaciones como la andaluza o la aragonesa que no se sintieron cómodas con lo que ello implica. De hecho, el presidente aragonés Javier Lambán abandonó en 2017 un desayuno de Europa Press cuando Sánchez explicó el término.

Socialistas críticos explican ahora a ED que Sánchez se sirvió del ‘nación de naciones’ cuando perdió la Secretaría General del PSOE y luchó por recuperarla de nuevo. Su rival, Susana Díaz, era ‘la candidata del aparato’, como así la llamaron, porque contaba con el apoyo de los grandes ‘popes’ del partido como Felipe González. Era moralmente la ganadora.

Sánchez luchó entonces por atraer el voto de los territorios donde existían sentimientos nacionalistas y, además, tuvieran influencia y poder interno, como Cataluña, Valencia y Baleares, donde Díaz, además, no gustaba para liderar el PSOE. El discurso de Sánchez enfatizó la plurinacionalidad del Estado español y consiguió meterse en el bolsillo a estas comunidades que siguen apostando por él.

El presidente Pedro Sánchez junto al ministro Miquel Iceta durante una intervención. Foto: EFE

Una vez que Sánchez recuperó el liderazgo del partido y para que la moción de censura de julio de 2018 prosperase en el Congreso, volvió sobre los guiños al nacionalismo para conseguir a sus actuales socios de investidura.

La relación se ha ido deteriorando y, en estos momentos, Sánchez vuelve a encontrarse en un callejón sin salida. La moción de Murcia dinamitó el apoyo de Ciudadanos -la llamada ‘geometría variable’ para poder virar a la derecha- y el nuevo Govern sigue exigiéndole mayores contrapartidas, amnistía e independencia, para mantenerse fiel. Al igual que el PNV reclamando completar el estatuto vasco.

Desde el principio, Sánchez ligó su suerte a su amigo y actual ministro de Política Territorial, Miquel Iceta, quien puso lema a la era de Sánchez: «Inequívocamente federales». Las fuentes consultadas insisten en que Iceta «es una figura clave dentro del Gobierno» y en relación a la mesa de diálogo.

Iceta sigue apoyando la celebración de un referéndum para aprobar un nuevo Estatut. Una apuesta que sigue sonando en los distintos corrillos socialistas.

La vía federalista de Iceta pasa por seguir reivindicando más autogobierno a través de la redacción del nuevo Estatut y una reforma del sistema de financiación. Una posición que será discutida en el 40º Congreso Federal por todos los socialistas, debatida y votada, señalan fuentes de la formación.

Todo bajo el férreo mando de Sánchez que ya no tiene oposición, lo que supondrá apostar fuerte por la resolución del ‘conflicto catalán’ y un cambio de ciclo para el partido. Todavía no se sabe si para bien o para mal.