Pedro Sánchez se la juega en unas primarias andaluzas que arrancan con empate técnico con Susana Díaz

Si Díaz vence las primarias del PSOE andaluz, los detractores del presidente ganarán fuerza de cara al Congreso Federal de octubre en Valencia

Imagen de archivo de Susana Díaz y Juan Espadas./ EFE

Imagen de archivo de Susana Díaz y Juan Espadas./ EFE

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El proceso de primarias para la elección de candidato socialista a las próximas elecciones en Andalucía tendrá tres nombres en liza: Susana Díaz, actual secretaria general del PSOE andaluz, Juan Espadas, alcalde de Sevilla, y Luis Ángel Hierro, profesor de Economía en la Universidad de Sevilla. Y sus nombres estarán por tanto en las papeletas que se cuenten cuando el próximo 13 de junio se abran las urnas de la militancia socialista.

Los tres han cumplido el plazo de recogida y presentación de avales y han superado el mínimo del 2% de apoyo del total del censo, fijado en 931 firmas. De hecho, Espadas y Díaz han llegado a la cota máxima fijada establecida en un 4%, esto es 1.863 avales. Tan sólo el médico granadino Manuel García, que apenas ha sonado en esta precampaña, no ha logrado el respaldo necesario para participar en un proceso orgánico que se celebrará el próximo 13 de junio y que está llamado a escenificar una nueva etapa en el feudo socialista por antonomasia.

No en vano, es la federación andaluza la que, según la actualización del censo, con sus casi 46.577 militantes, más peso orgánico aporta al PSOE en su conjunto y, de histórico, la comunidad sin la que no se puede entender las victorias socialistas en clave nacional.

Por eso, porque sin la implicación del PSOE andaluz el poder territorial de Pedro Sánchez se reduce de manera drástica, estas primarias, además de elegir al rival en las urnas de Juanma Moreno, suponen un plebiscito al poder orgánico del presidente del Gobierno y del actual secretario general del PSOE.

Imagen de archivo de Susana Díaz, Pedro Sánchez y Juan Espadas./ EFE
Imagen de archivo de Susana Díaz, Pedro Sánchez y Juan Espadas./ EFE

¿Qué supondría un eventual triunfo de Susana Díaz en estas primarias? La respuesta a esta pregunta realizada por Economía Digital a algunas voces socialistas varía, lógicamente, dependiendo del lado en que se esté en este proceso pero hay un denominador común: “Hay juego, hay partido, nada está ganado, nadie ha salido derrotado todavía”.

Y de hecho “las primarias las carga el diablo” es una expresión que tanto unos como otros comparten estos días con las prensa. Y da la medida también del nerviosismo que hay en las candidaturas aunque se trate de aparentar lo contrario.

Luis Ángel Hierro, un tercero que desestabiliza un resultado rotundo

El hecho de que Luis Ángel Hierro haya logrado presentar cerca de mil firmas y por tanto que haya un porcentaje nada desdeñable de militantes que se hayan decantado por el discurso de este verso suelto del partido da la medida de que el militante, en un proceso de estas características, es soberano con su voto y tantas veces ingobernable.

Según los estatutos del 39º Congreso del PSOE, el candidato vencedor de las primarias debe superar el 50% de los votos en una primera vuelta y si no es así, los candidatos con más votos se medirían en una segunda vuelta. Según las fuentes consultadas por este medio, el hecho de que Hierro sea candidato de facto complica a priori la consecución de este porcentaje por parte de los candidatos principales: Espadas y Díaz.

El hecho de que Hierro sea candidato de facto complica a priori la consecución de este porcentaje por parte de los candidatos principales: Espadas y Díaz

Porque lo cierto es que incluso las voces que abogan por el cambio y la renovación desde el principio trasladan, desde su anonimato, que lo que iba a ser un “paseo por las nubes” del alcalde de Sevilla como candidato alternativo a Susana Díaz está siendo “más complicado” de lo que se pensaba.

Por ahora, todo parece que Espadas va a lograr mayoría, la clave está en saber en qué porcentaje. “Si es de un 60% para Espadas y un 40% para Susana Díaz, él sería el vencedor y justo después de las primarias, entraría una gestora que se hiciera cargo del partido hasta el Congreso Federal de Pedro Sánchez y por extensión el congreso regional para elegir secretario general previsto a finales de año”, explica un veterano socialista. En este escenario, Pedro Sánchez saldría fortalecido.

Si por el contrario, el porcentaje de votos es tan ajustado como un 51% para Juan Espadas y un 49% para Susana Díaz, “ella se puede atrincherar y esto sería la guerra, más de la que ya está siendo”, opina esta misma fuente. Esta situación obligaría a una convivencia entre el candidato socialista a la Junta con la secretaria general hasta que se celebrara el congreso regional a finales de año, “y ya sabemos lo mal que le sale al PSOE las bicefalias y lo que pueden cambiar las tornas y las lealtades en esos meses”.

La victoria de Díaz podría cuestionar el control de Sánchez

Si por último, Susana Díaz gana este proceso de primarias, el resultado puede ser que, más allá de quemar en el inmediato un perfil como el del alcalde de Sevilla, se produciría un cuestionamiento público del control que Pedro Sánchez tiene sobre el partido, algo que se ha acrecentado después de la debacle en las elecciones de Madrid con una estrategia marcada de principio a fin por Moncloa/Iván Redondo.

Si gana Susana, el “desfile militar que pensaba protagonizar Pedro Sánchez en el Congreso de Valencia, puede convertirse en el escenario propicio para decirle a la cara que ya estamos hartos de su cesarismo y de su forma de hacer con el partido lo que le dé la gana”, aventura otra fuente consultada por Economía Digital.

La secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, da una rueda de prensa este jueves en la sede del partido en Sevilla, donde ha informado que se suma a la petición del adelanto de las primarias de su partido para elegir al candidato a la Presidencia de la Junta, decisión que ha comunicado unas horas antes de que la Ejecutiva Federal active el inicio de este proceso. EFE/Julio Muñoz
La secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz, da una rueda de prensa este jueves en la sede del partido en Sevilla, donde ha informado que se suma a la petición del adelanto de las primarias de su partido para elegir al candidato a la Presidencia de la Junta, decisión que ha comunicado unas horas antes de que la Ejecutiva Federal active el inicio de este proceso. EFE/Julio Muñoz

Lo cierto es que “hay partido y aquí nadie ha ganado todavía nada”, explican voces consultadas. Tanto que en la mañana de este martes, en San Vicente, la sede del PSOE andaluz, se han vivido verdaderos momentos de tensión –“con palabras altisonantes de por medio”, explica un testigo presencial- entre los representantes de las distintas candidaturas a la hora de presentar los avales y de reclamar depuración y transparencia en el proceso.

“Si el resultado cae a favor de uno por un número mínimo de votos, la impugnación de los resultados llega hasta el Tribunal Supremo, no me cabe la menor duda y esto termina como terminó la cosa con Tomás Gómez en Madrid”, ejemplifica este mismo socialista con muchos trienios de vida orgánica en el partido.

La voz de la militancia versus el candidato de la unidad

Porque aunque desde las elecciones del 2 de diciembre en la que el PSOE perdió el Gobierno de la Junta, esto es durante la tregua dada entre ambos, Susana Díaz se afanaba en escenificar ante la prensa la buena sintonía con Ferraz, desde la oficialización del proceso de primarias la ex presidenta de la Junta de Andalucía se ha presentado como la candidata de la militancia y ajena, al menos en su discurso, a la forma de controlar el partido del presidente del Gobierno.

Y lo está llevando a cabo haciendo hincapié en aquellas provincias y agrupaciones con gran peso rural, el ADN del partido donde “todos votan, no como en las ciudades donde hay cierta apatía”.

Por el contrario, Juan Espadas, un nombre que ha contado con el beneplácito de Ferraz y la colaboración en su salto a la primera línea de la vida orgánica de pesos pesados del sanchismo como Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, está haciendo verdaderos esfuerzos por desligarse de la vitola de candidato puesto a dedo por el presidente del Gobierno. “Él no es el candidato de Pedro, se ha presentado él porque cree en su proyecto que es el de la unidad”, insisten sus colaboradores.

Tanto es así que en la presentación de los avales de este martes, la estrategia que ha seguido su equipo ha sido la de escenificar la unidad de todas las sensibilidades y corrientes que se unen ahora en la persona de Espadas para renovar el socialismo en Andalucía.

Lo han hecho vistiendo camisetas en las que en su parte frontal rezaba el lema “Voto a Juan Espadas” y en la trasera –simbolizando el pasado- portaban lemas indistintamente como “Voté a Pedro”, “Voté a Susana” y “Voté a Patxi”, en referencia al proceso de primarias federales de 2017, que para sorpresa del aparato entonces, ganó Pedro Sánchez, y cuyas heridas, a la vista está, siguen abiertas.

Como suele pasar en este tipo de procesos, una de las mayores incógnitas está en el llamado “voto oculto”, ese que, según el equipo de Espadas, “hoy le está dando el aval

en público a Susana por deferencia con la secretaria general pero que cuando sea llamado a las urnas y en secreto, votará por el cambio”. Como ocurrió, en aquellas en las que ganó, contra pronóstico, Pedro Sánchez.

Inquietud por la candidatura de Espadas

Por tanto, uno de los factores que más puede desestabilizar la balanza es el resultado de ese primer recuento el próximo 13 de junio. Si Espadas no obtiene un respaldo abrumador, “el problema es que de cara a la segunda vuelta, la derecha y la presión mediática dirigirán sus focos hacia Pedro Sánchez”, poniendo el énfasis en el modo en que el presidente del Gobierno ha dirigido el partido en los últimos tiempos.

De ahí que en la candidatura de Espadas haya inquietud y verdadero desconcierto por tener que lidiar estos días con polémicas de calado que emanan desde Moncloa: caso del debate sobre el pago de las autopistas, la crisis diplomática con Marruecos o la polémica por los indultos a los condenados por el procés, asunto este último, visto de manera esquiva por el PSOE de Andalucía, que de manera histórica ha abogado siempre por la unidad territorial y por el rechazo a las prebendas dadas a los nacionalistas.

Razón por la que, según una parte de las voces consultadas, Sánchez sigue manteniendo un perfil bajo a la hora de de escenificar un apoyo explícito en estas primarias. Otras voces, sin embargo, se malician aventurando que si Espadas pierde, no se podrá encontrar en la hemeroteca un pronunciamiento público con rotundidad del presidente del Gobierno a favor del alcalde de Sevilla.

Una voz lo resume de una forma más sencilla: “Pedro nunca pierde”.

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