Podemos rechaza la opa de IFM para entrar en Naturgy

Podemos sigue apostando por la nacionalización de una eléctrica y descarta la OPA de IFM señalando que "los sectores estratégicos tienen que estar al servicio del interés general".

Isidro Fainé (La Caixa) y Pablo Iglesias en un acto de Pedro Sánchez a finales de agosto. EFE

Unidas Podemos rechaza la opa que ha presentado el fondo IFM Global Infrastructure para hacerse con el 22% de Naturgy. Fuentes de la formación señalan a Economía Digital que “los sectores estratégicos tienen que estar al servicio del interés general y esta maniobra tampoco ayuda“. Es decir, los morados siguen sin descartar la nacionalización de una eléctrica, y entre sus candidatas ya estaban Naturgy y Endesa.

Los de Pablo Iglesias son conscientes de que la última decisión sobre avalar este proceso está en manos del Gobierno y aseguran que “cuando llegue al Consejo de Ministros, Podemos tendrá voz sobre este asunto”. Los morados buscan reclamar su parcela para tomar decisiones respecto a estos temas y que no les pase como con la fusión de Caixabank y Bankia. Podemos se enteró por la prensa y señaló directamente a Pedro Sánchez, su socio de Gobierno, de ocultarles la fusión, que calificaron de “noticia preocupante”.

La parte del Gobierno socialista vuelve a cortar las alas a Podemos señalando que las principales áreas de decisión sobre la OPA de IFM están en terreno económico, en este caso, en los ministerios de Economía, Transición Ecológica e Industria. La ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, ya indicó a Podemos el camino a seguir señalando en un foro con inversores que “algunas de las propuestas de nuestros socios en el Gobierno, como la nacionalización o crear una compañía pública que genere energía, no son una buena idea. De hecho, es lo contrario”.

El Gobierno dispone de seis meses para decidir sobre este tema y fuentes socialistas ya retrasan la decisión más allá de las elecciones catalanas, no vaya a influir la decisión en el proceso electoral. Así lo contemplan tras señalar que una posible “oposición de los sindicatos, ahora en elecciones, nos haga polvo la campaña”, admiten a ED.

Lo cierto es que, siendo las elecciones el 14 de febrero, poco o nada puede influir pues es posible que para entonces ni siquiera exista todavía la oferta formal de IFM. Además, las opas suelen durar meses, especialmente en empresas reguladas, que requieren muchas autorizaciones.

Montero pide tiempo para estudiarlo

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, pidió tiempo para estudiar el proceso y señaló que “no ha habido todavía ninguna presentación de solicitud ante Industria, solo lo que hemos conocido por los medios, que se ha traslado ante la CNMV y, por tanto, es muy prematuro hacer un análisis hasta que no se presente ninguna documentación”.

Por su parte, desde el Ministerio de Economía contestaron a ED que “seguiremos con atención cualquier operación societaria que afecte a una empresa relevante del sector energético, como el caso de Naturgy, ya que se trata de una empresa que ejerce actividades reguladas en régimen de monopolio, es un operador esencial y crítico en el sistema español y una empresa sujeta a obligaciones de servicio público”.

“Por tanto, sin perjuicio de los procedimientos reglados para autorizar este tipo de operaciones por las distintas autoridades competentes (bursátil, de inversiones, de competencia, etc), vamos a velar, como siempre, por un correcto funcionamiento de los mercados y las actividades reguladas”, explicaron a este medio.

Una opa contra la primera fuente de ingresos de La Caixa

El papel del Gobierno no será fácil. Primero, por la importancia de la operación, pero también por la oposición interna que puede recibir por parte de los de Pablo Iglesias. Pero quizá el papel más difícil es el de Isidro Fainé.

El presidente de la Fundación Bancaria La Caixa y Criteria debe decidir si acepta una oferta que le reportaría más de 5.000 millones de euros pero que supone perder la primer fuente de ingresos de su obra social.

También supondría la pérdida de influencia por parte del grupo catalán. Ya dio pasos en esa dirección al vender Abertis y salir de Repsol, pero le quedan Caixabank y Naturgy. Sin la energética, el universo Caixa quedará prácticamente reducido a la propiedad del mayor banco de España, que tampoco es moco de pavo.

Sin embargo, ese aspecto parece ser el que menos importa actualmente a Fainé. Al menos, eso dicen en su entorno. Pese a que se mueve como pez en el agua ante las altas esferas políticas, como demostró a finales de agosto en el acto de Sánchez con empresarios, aseguran que huya cada vez más de ese papel.