Elecciones catalanas | Avalancha de críticas de los miembros de las mesas al Govern

La Generalitat sale al paso de los reproches por el caos organizativo de las elecciones catalanas: "Hemos hecho todo lo posible"

El presidente del Parlament, Roger Torrent; el consejero de Exteriores, Bernat Solé; el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès; la portavoz Meritxell Budó; y el consejero de Interior, Miquel Sàmper, antes de la mesa de partidos para debatir sobre el aplazamiento de las elecciones catalanas, el 15 de enero de 2021 | EFE/QG/Archivo

El presidente del Parlament, Roger Torrent; el consejero de Exteriores, Bernat Solé; el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès; la portavoz Meritxell Budó; y el consejero de Interior, Miquel Sàmper, antes de la mesa de partidos para debatir sobre el aplazamiento de las elecciones catalanas, el 15 de enero de 2021 | EFE/QG/Archivo

El Govern de la Generalitat intenta sofocar las críticas de muchos miembros de las mesas electorales que tienen miedo de contagiarse de coronavirus por estar obligados a cooperar en los comicios del 14 de febrero. “A mi madre le tocó ser vocal en una mesa y está en una residencia con Alzheimer y tiene 69 años“, ha lamentado un ciudadano entrevistado por TV3.

“¿Dónde empieza mi derecho a no contagiarme?”, se ha preguntado una catalana a la que le ha “tocado” estar en un colegio. En una carta a El Periódico, esta persona dice que se fía de su comunidad y ayuntamiento, pero no del Govern. “No tengo confianza alguna”, señala, y zanja: “¿De verdad la solución para una mesa electoral era hacerlo todo como siempre?“.

Hay anécdotas sorprendentes, como que los tres miembros de la única mesa electoral del Brull (en Osona) son de riesgo, pues todos son mayores de 60 años; además, uno de los suplentes también es de riesgo y otro está en cuarentena ahora mismo. Se prevé, desde luego, una avalancha de alegaciones de miembros que no se sienten seguros colaborando en las elecciones.

El Govern, partidario de aplazar las elecciones al 30 de mayo, intenta tranquilizar a la población ahora que la justicia ha decidido mantener cautelarmente el 14-F. El Ejecutivo catalán ha prometido trajes de protección EPI para los miembros de la mesa, pruebas de Covid-19 antes de los comicios y franjas específicas para colectivos vulnerables y para positivos.

La Generalitat responde a las críticas

El director general de Participación Ciudadana y Procesos Electorales de la Generalitat, Ismael Peña-López, ha defendido en una entrevista este martes en TV3 que organizar las elecciones en plena plandemia “es un reto logístico bestial” porque “el sistema sanitario está muy tensionado” y el Govern está obligado a proteger a los votantes y miembros de las mesas.

Las 75.000 personas que integrarán las más de 8.000 mesas electorales ya han recibido un manual con medidas sanitarias que contempla pero no confirma la posibilidad de que se hagan test de antígenos a los miembros de las mesas. No obstante, Peña-López ha matizado que “no sabemos aún qué tipo de prueba haremos” a estas personas.

“Podemos garantizar que tendremos pruebas, una franja para positivos, formación y acompañamiento profesional”, ha explicado el responsable del dispositivo electoral del 14-F. “Se hará un test seguro y vacunar no está del todo descartado pero estamos viendo cuántas vacunas llegan y si tenemos capacidad de distribuirlas”, ha añadido.

El revés judicial al aplazamiento electoral ha obligado al Govern a trasladar mensajes de tranquilidad pese a que su posición es que no es seguro celebrar elecciones a mediados de febrero. Por ello, Peña-López ha insistido en ese sentido al decir que “creemos que no hay un lugar más seguro que un local electoral, más allá de la casa de cada uno“.

Pero este mensaje no ha calado entre los miembros de las mesas. La misma televisión autonómica recoge testimonios de los ‘elegidos’ que transmiten frustración: “Tengo 66 años, en 40 años no me han llamado nunca y me llaman precisamente ahora“, dice uno; “Soy madre soltera, tengo padres de riesgo, trabajo y voy a casa y no veo a nadie, ¿y ahora qué”?, dice otra.

“No podemos hacer más”

Incluso ante la promesa de pruebas de Covid-19, los miembros de las mesas se preguntan de qué sirve si no se le hará a los electores, especialmente a los de las franjas de la mañana y la noche, destinadas (pero no de forma obligatoria) a colectivos de riesgo y a positivos. “No sé por qué están haciendo unas elecciones en febrero“, lamenta una ‘elegida’.

Consultado al respecto de estas críticas, Peña-López ha respondido que hay un problema porque la Junta Electoral Central (JEC) “no ha querido dar un criterio unificado a las juntas de zona y ha decidido que haya autonomía en este criterio”. “Nosotros sí que queremos ayudar a las juntas a que tengan ese criterio y hacer objetiva esta información”, ha añadido.

Pero a falta de poco más de dos semanas para los comicios, lo que se entiende es que la Generalitat está trabajando en una estrategia para que todas las mesas funcionen de forma consistente; es decir, que la hoja de ruta aún no está del todo lista. “Queremos ver cómo estandarizar esta situación“, ha dicho Peña-López, cuando la cuenta atrás ya es inexorable.

El responsable del dispositivo del 14-F también ha justificado este caos porque la ley no permite otras soluciones como urnas móviles o urnas específicas para las residencias de mayores. Así, lo único que dice el Govern que puede hacer es extremar las precauciones, dotar de EPI a los miembros y dar información orientativa.

“Tenemos cinco protocolos y diversas guías para actores implicados. En el preparativo han intervenido unas 1.600 personas, y el día de las elecciones solo para vigilar las medidas habrá entre 3.000 y 6.000 personas. Yo tengo la confianza de que hemos hecho todo lo posible y no podemos hacer más. La tarea es que los ciudadanos tengan confianza también”.

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