Sant Andreu estalla: pide la dimisión de Colau ante el caos generado por su gestión de basuras

Los vecinos explotan ante la imposición del ayuntamiento y las bolsas de basura amontonadas en las calles sin recoger: "¡Fuera Colau!"

Manifestantes contra el ‘puerta a puerta’ de Sant Andreu despliegan una pancarta contra Ada Colau / ED

“¡Fuera Colau! ¡Fuera Colau”, son algunos de los gritos proferidos por un centenar de manifestantes, vecinos afectados o pendientes de que se les aplique el polémico ‘puerta a puerta’ que impulsa el ayuntamiento de Barcelona y que ha dejado imágenes de calles repletas de bolsas de basura y un descontento vecinal sin precedentes en uno de los feudos de los Comuns.

“Los vecinos están muy cabreados, no es un sistema válido para hoy en día, tener que recoger la basura como hace cuarenta años, cuando se pasaba a recoger la basura con un carro de caballos”, explica el vecino del barrio Tomás de Jesús a Economía Digital, cuya calle está pendiente de que se le aplique este sistema.

La manifestación ha dado inicio a las 18:30 frente a la concejalía de distrito del Ayuntamiento, donde esta tarde había una Asamblea Pública en la que los vecinos podían exponer sus dudas y quejas. Solo han podido entrar una docena de personas por las restricciones de la Covid-19, algo que ha molestado a muchos de los concentrados.

Objetores contra el sistema de microchips del ‘puerta a puerta’

Algunos de los concentrados están dispuestos a rebelarse contra un sistema que tildan de “marranada”. “Por imposición, no lo haré, y yo reciclo”, ha defendido la vecina Joana Gallart, presente en la manifestación y pendiente de que se le aplique también el sistema: “Me es más fácil llevar la basura a Bon Pastor que acogerme a los horarios que me impone el Ayuntamiento”.

Los concentrados también han lamentado la falta de diálogo del consistorio de Colau. “Solo han hablado con una asociación cuando en el barrio hay tres, y no es la más representativa porque es la más afín al ayuntamiento”, lamenta vecina afectada por el sistema de residuos Rosa Fusté.

Los vecinos expresan su indignación a través de megáfonos ante el malestar por el ‘puerta a puerta’ / ED

La vecina ha denunciado que se trata de “un sistema que no está bien pensado ni para la gente mayor ni para nadie. En época Covid tienes que bajar la basura 12 horas y luego subírtela a casa”. Además, sospecha que el Ayuntamiento ha evitado hacer la Audiencia Pública en un espacio más grande para evitar que un número mayor de vecinos vaya a recriminarles el sistema.

La Audiencia Pública ha contado con la presencia del concejal de Emergencia Climática y Transición Ecológica, Eloi Badia, y también con la concejal de distrito, Lucía Martín. Los representantes de Colau han defendido el éxito por el alto seguimiento que fijan en un 79%, pese a que personas adheridas no significa que estén de acuerdo con la medida.

Bou planteará a Colau la suspensión del ‘puerta a puerta’.

Durante la concentración se han desplegado pancartas contra el ‘puerta a puerta’, y se ha pedido la dimisión de la alcaldesa de Barcelona. Algunos vecinos, a través de un megáfono, han expresado las dudas que este sistema les genera tanto en salubridad como en protección de datos, con los microchips que identifican vecinos y fincas.

El concejal Josep Bou (PP) ha sido el único edil de la oposición presente en la manifestación. En declaraciones a Economía Digital, ha explicado que su partido presentará un ruego ante el Gobierno para suspender el sistema puerta a puerta: “Ha sido un fracaso” .

“Se ha hecho mal, y en el ayuntamiento a veces las cosas se hacen en despachos y se cuadriculan. No se pisa la calle, ni se escucha a la gente, ni su problemática, ni se mira el sentido práctico”. El portavoz del PP, aunque se ha posicionado contra el sistema, ha eludido pedir “de momento” la dimisión de Eloi Badia como responsable de basuras y medio ambiente.

Los vecinos suman gran cantidad de quejas ante este sistema aprobado sin consenso vecinal. Los vecinos llevan semanas quejándose de la acumulación de basura en las calles, de bolsas que no se recogen y de problemas de privacidad ante una identificación forzosa de datos que permite saber quién recicla bien y quién no sigue las directrices municipales.