Sindicatos de Mossos piden la cabeza de Albert Batlle por los altercados de la Mercè

El sindicato USPEC lamenta que Batlle asegure que los altercados de la segunda noche eran equiparables a los de cualquier "fiesta mayor o verbena normales"

Miembros del servicio de limpieza trabajan tras los incidentes registrados la pasada noche a raíz de un botellón en las playas de Barcelona se han saldado, según un balance provisional, con 30 detenciones y 39 heridos, han informado fuentes de la Policía de la Generalitat y del Sistema de Emergencias Médicas (SEM). EFE/Quique García

La indignación por los graves altercados de la Mercè ha llegado hasta los Mossos d’Esquadra. El sindicato mayoritario en voto presencial del cuerpo, USPEC, ha criticado la ligereza con la que Albert Batlle ha minimizado la problemática del macrobotellón de la Mercè, motivo por el que han pedido que abandone su cargo como concejal de seguridad de Ada Colau.

«Un concejal que ha dicho que lo que ha pasado es lo normal en una fiesta mayor, que lleva toda la vida chupando de la teta de la administración, debería dimitir», ha explicado el portavoz del sindicato policial Albert Palacio. «No puede seguir ni un minuto más diciendo estas barbaridades».

Una afirmación que Albert Batlle defendió tras la segunda noche de incidentes en Barcelona, al asegurar que eran graves que los de la avenida Maria Cristina la noche del viernes al sábado, pese a algunos episodios «preocupantes: «Ha habido incidentes muy parecidos a los de una fiesta mayor o verbena normales».

El concejal, lejos de entonar el mea culpa, ha señalado a la Generalitat como principal culpable, además de acusarla de provocar una «una crisis de autoridad importantísima»: «Estamos en un país donde el president se va a cortar la principal arteria del país, o cuando la presidenta del Parlament, mientras están quemando la comisaría de Mossos de Vic, se va a ver a Hasél a prisión«.

Fepol evita pedir la dimisión, pero pide explicaciones

Palacio también ha recordado el triple frente en el que pincha el modelo de seguridad: una policía que debe adaptarse a la nueva realidad de violencia organizada en las calles, falta de apoyo político donde los Mossos son moneda de cambio, y la poca aplicación del código penal que provoca que muy pocos agresores policiales terminen en prisión.

Más cauta se ha mostrado Imma Viudes, portavoz de Fepol, sobre la dimisión de Albert Batlle. Aunque no han pedido formalmente que se vaya, sí que han denunciado lo «desafortunado» de sus declaraciones sobre la Mercè, y han sido muy críticos con un dispositivo policial dibujado por el Ayuntamiento que resultó insuficiente para lo que se acabó viviendo.

La portavoz sindical lamenta que la comisaría del Eixample de Barcelona se acabara convirtiendo en un hospital de campaña, donde agentes acabaron usando las vallas del ayuntamiento como camillas para socorrer a heridos. Viudes cree que las personas heridas que fueron atendidas por golpes, heridas o hemorragias fue mucho mayor.

«Agredir a un policía es normal»

«Ha ido ganando la percepción de que agredir a la policía es normal», lamenta Viudes. La portavoz coincide con el portavoz de USPEC en considerar que pegar a un policía «sale muy barato», y critica que la Generalitat se niegue a ser acusación particular si no hay heridas visibles en los agentes, «algo que la Fiscalía les acabará obligando a hacer».

«Toda esta violencia policial, si continúa, al final traerá consecuencias graves en el sistema de seguridad«, lamenta Viudes. Los Mossos llevan años sufriendo ataques, deslegitimación desde las instituciones, y poco apoyo desde la justicia, que deja en nada muchas agresiones a agentes.

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Sergi Ill