Un conductor acumula 126 multas sin pagar: cuando el fraude convierte una infracción en delito

Un sistema basado en datos falsos le permitió esquivar durante meses las multas de tráfico, pero su estrategia acabó llevándole ante la justicia penal

Un sistema basado en datos falsos le permitió esquivar durante meses las multas de tráfico, pero su estrategia acabó llevándole ante la justicia penal

Un sistema basado en datos falsos le permitió esquivar durante meses las multas de tráfico, pero su estrategia acabó llevándole ante la justicia penal

Un caso insólito ocurrido en Reino Unido ha vuelto a poner el foco sobre las multas de tráfico y los límites de la picaresca al volante. Un hombre logró esquivar durante meses el pago de sanciones por exceso de velocidad, pero su estrategia terminó elevando el asunto a los tribunales y podría acarrearle consecuencias penales.

126 multas en solo siete meses

El protagonista es Jimmy McIntyre, un conductor de 39 años residente en el oeste de Londres. Entre febrero y agosto de 2024, su vehículo fue captado en repetidas ocasiones por radares, acumulando un total de 126 multas por exceso de velocidad en apenas siete meses.

La cifra, ya de por sí llamativa, evidencia no solo una conducta reiterada al volante, sino también la capacidad de los sistemas de control para detectar infracciones de forma sistemática. En contextos como el español, donde se imponen miles de sanciones diarias, estos dispositivos son una herramienta clave para la seguridad vial.

Datos falsos para evitar las multas

La clave del caso no estuvo en tecnología sofisticada ni en trucos mecánicos. Según la investigación, los compañeros de El Motor avanzaban que el conductor utilizó un método mucho más rudimentario: facilitar datos personales falsos tras cada infracción.

Este procedimiento impedía que las multas siguieran su curso administrativo habitual, bloqueando su tramitación y evitando el pago. Durante meses, la estrategia funcionó, permitiéndole esquivar las sanciones sin asumir consecuencias inmediatas. Sin embargo, lo que comenzó como una maniobra para eludir multas acabó teniendo un efecto contrario.

Coches, en una foto de la DGT.
Coches, en una foto de la DGT.

De sanción administrativa a delito penal

El uso de identidades falsas transformó el caso. Las autoridades británicas consideran que esta conducta podría constituir un delito de obstrucción a la justicia, lo que sitúa el asunto fuera del ámbito administrativo.

McIntyre ya ha comparecido ante un tribunal penal, donde se declaró inocente del cargo principal. Mientras tanto, permanece en libertad bajo fianza a la espera de un juicio que podría celebrarse en 2030 y que podría sentar precedente en este tipo de prácticas.

Otras artimañas para esquivar multas

En los últimos años se han popularizado distintos métodos para eludir radares: desde los dispositivos que oscurecen la matrícula mediante control remoto y las láminas o imanes que dificultan la lectura de la placa.

Aunque algunos de estos sistemas se comercializan libremente, su uso puede derivar en sanciones elevadas. En España, por ejemplo, manipular la matrícula puede conllevar multas de hasta 6.000 euros.

La normativa de tráfico es clara en la mayoría de países europeos. Los conductores deben respetar los límites de velocidad y facilitar información veraz en cualquier procedimiento sancionador. Saltarse estas reglas no solo incrementa el número de multas, sino que puede derivar en consecuencias mucho más graves.

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Álvaro Ramírez Narbón
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