Barcelona, una smart city en el bolsillo

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El ayuntamiento apuesta por la implantación de las nuevas tecnologías a pie de calle para favorecer la democracia participativa e impulsar proyectos más eficientes

Diferentes apps de la ciudad de Barcelona

30 de septiembre de 2014 (19:32 CET)

Barcelona prueba cómo será la ciudad del futuro en sus calles. Una urbe inteligente, tecnológica, conectada con los ciudadanos y, sobre todo, más eficiente. Pasar por delante de un museo y obtener toda la información con solo acercar el smartphone; pagar la zona azul o verde a través del móvil; conocer las mejores propuestas culinarias para ese día; o fomentar la democracia participativa en la ciudad con solo un click son algunos de los ejes del proyecto.

El Ayuntamiento de Barcelona, liderado por Xavier Trias (CiU), apuesta fuerte por convertir a la ciudad en un referente mundial. Y en apenas unos años ha conseguido situarla en el mapa de las smart cities a nivel internacional. Buena parte de la culpa la ha tenido tanto el Mobile World Congress (MWC), como la Mobile World Capital (MWCapital). Pero no han sido las únicas causas. El continuo desarrollo de aplicaciones móviles con vocación de servicio público o los bancos de datos en la nube hacen de Barcelona una capital digitalizada.

eAdministración

El desarrollo de aplicaciones móviles es clave en la construcción de la ciudad inteligente, porque es la forma más directa y sencilla de conectar con el ciudadano. Por eso, el ayuntamiento ha creado App4bcn, “un gran mostrador de apps” agrupadas por temáticas, como explica el director de la eAdministración del consistorio, Sergi Jerez.

En este mercado de apps se pueden encontrar aplicaciones para aparcar, para sumergirse en el mundo de Antoni Guadí, tener acceso a los mapas de la ciudad, conocer los auténticos mercados de la capital, saber qué farmacia está de guardia y dónde.

Los hacktons, palanca de apps

Para fomentar el desarrollo de apps que tengan un servicio social, el propio consistorio organiza concursos de ideas, los hacktons, que sirven de base para después adaptar los modelos a las necesidades de la ciudad.

El ayuntamiento también ha creado una gran base de datos en la nube abierta al público. Es lo que han denominado como Opendata BCN. La idea es habilitar los datos del consistorio para que ciudadanos, pero también compañías, puedan usarlos en su beneficio y en el de la capital catalana.

Los datos están agrupados por temáticas (economía, territorio, medio ambiente, población o administración), barrios o necesidades para informar sobre el total árboles, fuentes o semáforos que hay en la ciudad, por ejemplo. “Así favorecemos que con la tecnología (los proyectos empresariales) tengan un valor añadido para la ciudad”, sostiene Jerez.

Puntos contactless en la ciudad


Otro de los proyectos destacados de Barcelona es la red de puntos contactless, que introduce la tecnología de código QR o NFC a la vida diaria de los ciudadanos. El ente municipal defiende que es un nuevo canal de comunicación local directo con los barceloneses, pero también con los miles de turistas que visitan la capital catalana.

Así, con sólo acercar el móvil al Museo Picasso o, bien, leer un código QR del edificio se puede obtener toda la información necesaria del lugar y también, acceder a datos adicionales, como el turismo de la zona u otros puntos de interés próximos al museo.

Reconocimiento internacional


De momento, este proyecto está disponible en 100 puntos. Pero el ayuntamiento piensa superar los mil en tan sólo seis meses. El plan prevé incluir farmacias, espacios de juego infantil o, incluso, hoteles. Para ello, han firmado un acuerdo con el Gremi d’Hotels de Barcelona.

Barcelona se pone a la altura de potencias mundiales como las asiáticas o las estadounidenses, pero con una salvedad. Mientras en unos casos son más avanzadas tecnológicamente y en otros, más trasparentes, la capital catalana ha conseguido combinar ambos factores y proyectar una visión industrial y de servicio público. Una visión que ha merecido el reconocimiento internacional.
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