El youtuber español El Rubius en uno de sus videos.
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Pueden tener millones de seguidores pero no son capaces de rentabilizarlos. Un investigador explica por qué los youtubers españoles fracasan por incautos

Madrid, 17 de febrero de 2018 (04:55 CET)

Los influencers españoles se estrellan con Youtube. Desde los más pequeños hasta los grandes, la generación de ingreso y las posibilidades de negocio al contar con millones de seguidores en todo el mundo han cambiado radicalmente en pocos meses. Y muchos de ellos parecen no haberse percatado de ello.

El año pasado, y para sorpresa de la comunidad youtuber, la plataforma online de contenidos decidió modificar las políticas de pago sin previo aviso y comenzó a ser más restrictiva en las remuneraciones económicas.

En Estados Unidos, cuna del negocio emergente, los influencers han entendido el cambio y ahora intentan depender cada vez menos del cobro por  visualizaciones que sus videos generan en Youtube. En cambio, en España, el grueso de los youtubers y de los canales se han estrellado.

El periodista César Salza aborda el cambio de paradigma en su libro ¿Cómo ser youtuber sin morir en el intento? La fórmula secreta de quienes ya ganan dinero en España, lanzado a través de Amazon. Salza, que trabaja para la publicación especializada CNET, con sede en San Francisco, California, ha indagado los puntos débiles del modelo de negocio de los influencers españoles.

“Con el cambio de reglas, hubo protestas de youtubers con millones de seguidores. En Estados Unidos han creado nuevos negocios, plataformas de ventas de producto y han creado empresas de consultoría, comunicación, publicidad y product placement. En cambio, en España, muchos youtubers siguen con la visión de seguir viviendo de los ingresos de Youtube para siempre”, explica el periodista César Salza, autor de libro. 

César Salza.

César Salza, autor del libro ¿Cómo ser youtuber sin morir en el intento? La fórmula secreta de quienes ya ganan dinero en España.

Sin negocios paralelos

El youtuber Logan Paul, con más de 16 millones de seguidores, tuvo una repercusión mundial cuando acudió al llamado bosque de los suicidios en Japón en un video en el que el youtuber y sus acompañantes accionaron con risas y con chistes de mal gusto cuando avistaron el cuerpo de un hombre que se había suicidado.

Youtube eliminó de inmediato los canales de Logan Paul de Google Preferred, una designación que ayuda a los anunciantes a identificar los canales de mayor rendimiento.

Y también aumentó las restricciones para que las grandes marcas eviten ser anunciadas en videos con contenidos crueles, inadecuados o polémicos que generan un enorme rechazo entre los anunciantes y también en el público. 

Antes del escándalo, Paul ya había tomado precauciones y ha usado su enorme popularidad para vender su propia línea de ropa, Maverick, dirigida a jóvenes y adolescentes fascinados con sus gamberradas. 

“En España, hay algunos grandes conocidos como El Rubius que ha creado una empresa de producción audiovisual, pero no es el caso de la mayoría de canales y de youtubers medianos de hasta medio millón de seguidores que siguen apostando a vivir de los ingresos de Youtube, que es una plataforma gestionada por terceros y que puede modificar sus condiciones en cualquier momento. Hay blogueras de moda, expertos en videojuegos y en tecnología que siguen apostando a Youtube como única fórmula. Y están viendo cómo sus ingresos se hunden”, añade Salza.

Los youtubers españoles, que generan gran parte de sus ingresos por las visualizaciones entre el público latinoamericano, no han generado un negocio suficiente. Las celebridades van a presentaciones de producto y conferencias, explica Salza, pero una buena cantidad de influencers no ha sido capaz de rentabilizar ese público. En eso también han fracasado. Y los nuevos –asegura Salza— deben aprender de esos tropiezos.  

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