El futuro según Dalí: Barcelona estrena un viaje inmersivo entre ciencia, moda y surrealismo
Casa Amatller estrena ‘Dalí Boulevard Cibernético’, un recorrido inmersivo por el universo del artista que rescata sus diseños más visionarios y su fascinación por la ciencia y la tecnología
Foto: Dalí Boulevard Cibernético.
En noviembre de 1925, Salvador Dalí celebraba en el Passeig de Gràcia de Barcelona, concretamente en la Galería Dalmau, su primera exposición individual. Un siglo después, tres gigantescos huevos que remiten a la simbología del universo daliniano han aparecido en esta misma calle, anticipando el desembarco de una nueva experiencia en torno al artista, uno de los máximos referentes del surrealismo.
La Casa Amatller (Passeig de Gràcia, 41), en el icónico paseo barcelonés, estrena hoy Dalí Boulevard Cibernético, un recorrido inmersivo surrealista que explora la obra de Dalí tomando como punto de partida su pensamiento futurista y su relación con la ciencia, la pintura, la escultura, el diseño y la moda.
Creada por Layers of Reality en colaboración con la Fundación Gala-Salvador Dalí, la experiencia, que ocupa alrededor de 1.200 metros cuadrados, combina objetos originales como el bastón del artista y las gafas Eskimo Eclipse, reproducciones de modelos creados para Christian Dior o Paco Rabanne, proyecciones inmersivas, realidad virtual, escenografía inspirada en algunas de las creaciones más singulares del artista.

El resultado es un recorrido que se aleja de la imagen más conocida del pintor para adentrarse en su faceta de inventor de futuros: un Dalí fascinado por la cibernética, la exploración espacial, las dimensiones ocultas de la materia y las posibilidades de la moda como extensión de la imaginación.
La moda convertida en máquina
Salvador Dalí imaginó vestidos para mujeres del futuro, convirtió las joyas en pequeñas máquinas y se dejó seducir por los avances científicos que transformaban el mundo. Décadas antes de que la tecnología se incorporara a nuestra ropa y complementos, el artista ya fantaseaba con prendas y accesorios capaces de ampliar las posibilidades del cuerpo humano.
Su relación con el diseño y la moda es, de hecho, una de las líneas argumentales de Dalí Boulevard Cibernético, con un recorrido que arranca con una reproducción del traje de astronauta dorado que el artista diseñó en 1958, una pieza que resume su fascinación por el espacio y por la idea de transformar el cuerpo en un instrumento para explorar otros mundos.
A partir de ahí, la visita se adentra en sus colaboraciones y experimentos con la moda. Entre las piezas en la exposición figuran las gafas de sol Eskimo Eclipse, creadas por Courrèges, y una reproducción del vestido que Dalí ideó junto a Christian Dior en 1965 como propuesta para la mujer del futuro.

También se recuperan sus vínculos creativos con Paco Rabanne, incluidos los diseños relacionados con el Ballet Cibernético, presentado en el Parque Güell en 1966.
La joyería ocupa otro de los capítulos más llamativos. Dalí concebía estos objetos como auténticas micromáquinas capaces de hacer visible lo invisible. La exposición presenta en formato digital piezas como El corazón real y El cáliz de la vida, creaciones en las que el movimiento, la luz y la ilusión óptica se convierten en parte esencial de la obra.
La moda, en este contexto, no aparece como un elemento decorativo, sino como una vía de experimentación. Bastones, gafas, joyas y vestidos participan de una misma idea: la posibilidad de ampliar las capacidades del cuerpo y de convertir la indumentaria en una expresión artística y tecnológica.

Dalí con gafas de realidad virtual
A lo largo de los nueve espacios que integran la experiencia en Casa Amatller y que alternan contenido audiovisual, instalaciones interactivas y piezas de colección encontramos Dalivers, un metaverso de realidad virtual que permite recorrer colectivamente paisajes inspirados en el imaginario daliniano a bordo de una nave.
El recorrido también incluye una gran producción audiovisual inmersiva de unos 25 minutos, remasterizada y actualizada a partir de la exposición Dalí Cibernético, estrenada en Barcelona en 2022.

Las proyecciones exploran algunos de los códigos que atraviesan la obra del artista: desde la física nuclear y cuántica hasta la geometría sagrada, el ADN, las imágenes dobles y los paisajes del Empordà.
Entre las propuestas más singulares figura también la proyección en color, restaurada y presentada como inédita, de la actuación Ballet Cibernético, celebrada en el Parque Güell en 1966. El montaje permite recuperar la dimensión escénica de un proyecto en el que Dalí quiso conectar danza, vestuario, tecnología y cosmos.
La visita incorpora, además, una recreación de la Sala Mae West del Teatro-Museo Dalí de Figueres, con el célebre sofá en forma de labios, y una instalación interactiva en la que los dibujos coloreados por los visitantes cobran vida en una gran pantalla. El recorrido concluye en una sala de cine con fragmentos audiovisuales del artista, sus apariciones públicas y sus reflexiones sobre la tecnología y la cibernética.

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Del Empordà al Passeig de Gràcia
La llegada de Dalí Boulevard Cibernático a Barcelona tiene también una dimensión simbólica. Además de volver al lugar donde expuso por primera vez, la ubicación en el Passeig de Gràcia conecta a Dalí con otro de sus grandes intereses de Dalí: la arquitectura modernista.
El artista admiraba especialmente la obra de Antoni Gaudí y defendió el valor de este movimiento en un momento en el que ya había perdido parte de su reconocimiento. En 1950, en un artículo para Vogue dedicado al Passeig de Gràcia, describió sus edificios como ejemplos de una arquitectura “delirante” y “auténtica música de Debussy solidificada”.
Con esta nueva propuesta, el universo daliniano suma una dirección más al mapa que permite adentrase en su figura. La exposición se incorpora a la oferta cultural de Barcelona como una experiencia que combina la tecnología contemporánea con una mirada artística que, décadas atrás, ya imaginaba vestidos inteligentes, joyas cinéticas y nuevas formas de relacionarse con las máquinas.