Esculturas de Chillida, música y picoteo en un museo al aire libre: así es el tardeo más ‘cool’ del verano
Chillida Leku propone una nueva forma de disfrutar las tardes de verano, combinando la visita al museo con música, gastronomía y una copa entre jardines
Entre esculturas, música y gastronomía en Chillida Leku.
A pocos kilómetros de San Sebastián, en Hernani, el caserío Zabalaga alberga uno de los museos más especiales de España. No tanto -o no solo- por su colección de obras de arte (unas 40 esculturas, entre ellas algunas de las mejores piezas de Eduardo Chillida), sino porque es fue concebido por el propio artista como una gran obra de arte total, que abarca la finca en su totalidad y salta de los espacios de la casa, un caserío tradicional vasco del siglo XVI, a los jardines y el bosque, donde descansan las enormes esculturas de acero y granito estableciendo un verdadero diálogo entre el arte y la naturaleza.
Reabierto en 2019 tras casi una década cerrado, el museo estrena este verano un nuevo plan que lo hace más apetecible incluso. Tras la visita a las instalaciones y la exposición vigente, Cuerpos geométricos, la iniciativa propone disfrutar de un refrescante tardeo entre hayas, robles y magnolios, donde las esculturas se alternan con música, gastronomía y una copa en la terraza.

‘Cuerpos geométricos’ en Chillida Leku
Hasta el 26 de octubre es posible visitar la muestra Cuerpos geométricos. Larry Bell, Nora Aurrekoetxea, una exposición que recorre la trayectoria del escultor vasco, fallecido en 2020, a través de su investigación sobre las formas geométricas, desde sus primeras piezas en yeso de finales de los años cuarenta, todavía vinculadas a lo figurativo, hasta proyectos de carácter arquitectónico.
La esfera y el cubo adquieren un protagonismo especial en un recorrido que aborda cuestiones muy presentes en la obra de Chillida, como el espacio, la materia, el vacío y la relación de escala entre la escultura y su entorno.
A través de las 40 obras que forman parte de la exposición, Cuerpos geométricos explora cómo el artista investigó el espacio y reveló una búsqueda constante de dar forma a aquello que no se ve a través de las formas geométricas.

Para Mikel Chillida, director de Chillida Leku, la muestra “Invita a descubrir cómo la geometría, lejos de ser un lenguaje cerrado o puramente formal, se convierte en una herramienta para pensar el espacio, la escala, el límite y la relación entre la materia y el vacío”.
La exposición incorpora, además, un nuevo formato expositivo que suma dos miradas contemporáneas a través de dos artistas invitados que presentan sus propias obras.
Así, el museo ha invitado a Larry Bell, cuya investigación se centra en el vidrio laminado y el modo en que refleja transmite y absorbe la luz, y a Nora Aurrekoetxea, cuyo trabajo explora la escultura como un espacio relacional entre cuerpo objeto y materia, a contribuir con sus propias obras, “que plantean contrapuntos y ofrecen nuevos vínculos con la obra de Chillida”, explican sus responsables.

La de Larry Bell es TRIOLITH D (2020), una escultura de vidrio cedida por Hauser & Wirth que transforma la percepción del espacio a través de planos triangulares, creando una experiencia visual que se transforma a medida que el espectador la rodea.
La otra obra invitada, aulki bat (2019) desdibuja la función original de un objeto inicial, en este caso una silla que modifica con una estructura de varillas metálicas que soportan un tejido de pelo sintético realizado con macramé, para proponer una reflexión entre cuerpo, objeto y espacio.
Son dos obras que, según apunta Estela Solana, responsable de exposiciones de Chillida Leku, “generan una tensión productiva entre las tres prácticas: lo efímero en oposición a la solidez, el vínculo entre el сuегрo, el espacio y la escultura o la reflectividad del vidrio frente al alabastro abren un campo de lectura especialmente interesante”.

Una copa entre las esculturas de Chillida
Tras la visita a la exposición, el plan continúa: Chillida Leku estrena este verano su propio tardeo, una iniciativa que invita a disfrutar del espacio más allá de la contemplación de las obras de arte aunando música, gastronomía y una copa en la terraza.
Los jueves, viernes y sábados hasta el próximo 12 de septiembre, de 17.00 a 19.00 horas, la terraza de Lurra Café y las zonas verdes próximas se preparan con mesas altas para crear un ambiente más informal, mientras cada tarde cuenta con una propuesta musical diferente.
La entrada específica para el tardeo cuesta 7 euros y puede adquirirse a través de la web del museo o directamente en el bar de Lurra Café. Incluye una bebida y un pequeño picoteo compuesto por salchichón de Basatxerri, queso Idiazabal ahumado, queso azul y picos de pan. O, lo que es lo mismo, una merienda con acento vasco para acompañar la música y alargar la sobremesa.

La fórmula permite, además, organizar la visita para llegar al museo por la tarde. El acceso al museo a partir de las 15:00 horas cuenta con una tarifa reducida de 10 euros, de modo que se puede recorrer primero el jardín y el caserío, acercarse a la exposición Cuerpos geométricos y terminar la jornada en Lurra Café.
Con la exposición abierta hasta el 26 de octubre de 2026 y el tardeo programado hasta el 12 de septiembre, Chillida Leku propone este verano una combinación poco habitual: una tarde de arte que empieza entre esculturas y termina con música, queso Idiazabal y una copa bajo los árboles.