Los mejores restaurantes de Altea: 7 direcciones para ‘comerse’ la Costa Blanca
Arroces frente al Mediterráneo, pescado recién llegado de la lonja, cocina creativa y terrazas con vistas al mar convierten a Altea en uno de los destinos gastronómicos más atractivos de Alicante. Estas son las mejores mesas
Cocina tradicional, marinera o francesa para comerse Altea. Foto: Chiringuito El Cranc.
Icónico destino del veraneo nacional, Altea es uno de los pueblos más bellos de la Comunidad Valenciana, un genuino tesoro junto al mar Mediterráneo rodeado de playas, entre las que destacan la de L’Olla, Solsida, Cap Negret y Albir, y rincones marineros.
Con la imagen de las dos hermosas cúpulas azules de la iglesia de la Virgen del Consuelo por bandera, la villa se divide en dos zonas: una a las orillas del mar, y la otra, su precioso casco antiguo, un laberinto de calles empedradas, de escaleras que suben y bajan, de casas muy cuidadas y orgullosamente blancas engalanadas con macetas con flores de colores que le dan al pueblo su particular y evocador aire mediterráneo.
Además, junto a un importante patrimonio formado por edificios históricos, iglesias, museos y monumentos, brillan también pequeñas galerías de arte y tiendas de artesanía, así como bares, bistrós y restaurantes que ofrecen una variada y suculenta propuesta gastronómica.

Arroces excepcionales, cocas y empanadas
Altea es un pueblo pesquero que también vive de su huerta, pues si a un lado se avista el mar, al otro tiene la montaña, por lo cual su gastronomía tradicional se basa en pescados, mariscos, hortalizas y verduras en general.
Estando en la Comunidad Valenciana, no se dejan de lado los arroces: en Altea se cocinan buenas paellas, destacando la ‘paella d’aladroc’ (de boquerón), un arroz de invierno elaborado con coliflor, boquerón, alcachofa y habas. En algunos restaurantes tradicionales la ofrecen variando las verduras y las hortalizas según la temporada.
También típico, el ‘l’arròs amb ceba’ (arroz con cebolla) es un plato gustoso e imaginativo, un sencillo arroz elaborado con cebolla y pimientos que podía llevar también algún trozo de pescado azul y que remite a épocas de menos abundancia en las cocinas de los hogares.

Además de los arroces, en Altea se preparan las tradicionales cocas que actualmente pueden adquirirse en todas las panaderías los jueves. Es el día para saborear un manjar que consiste en una masa abierta elaborada con harina, agua, levadura, sal y aceite de oliva y recubierta de verduras, pisto, pescados, embutidos, etc.
Tampoco hay que perderse los bollos de ‘bleda’ (acelgas), o los bollos de ‘farina de dacsa’ (empanadas fritas rellenas de espinacas, anchoas y morcilla).
Estos y otros manjares se pueden encontrar en los mejores restaurantes de la población, con muy buenas propuestas para todos los gustos y bolsillos.
Dos buenos restaurantes tradicionales
Subiendo hasta la parroquia de nuestra Señora del Consuelo, llegamos hasta la calle Sant Pau, una de las vías con más sabor de cuantas podamos encontrar en Altea. Aquí, en el número 8, se localiza el restaurante L’Airet d’Altea, con buenas vistas desde su terraza de las montañas que circundan la localidad.

En su carta, platos de la cocina mediterránea tan sabrosos como los mejillones al vapor, los chopitos a la plancha o los boquerones frescos fritos, así como los calamares de la bahía y el aspencat con anchoas, entrante típico de las zonas marineras valencianas elaborado con ajo, aceite de oliva y verduras asadas (pimiento rojo y berenjena) que se sirve habitualmente como entrante, frío y acompañado de pan.
También disponen de pescados frescos y carnes, y de deliciosos arroces. Riquísimo el del senyoret, la paella de marisco, el arroz a banda y el de rape y gambas. De postre les recomendamos el biscuit de turrón.
Servicio familiar y cercano, meditada carta de vinos con varios alicantinos y espacio en el que prima la relajación y el silencio complementan una atractiva experiencia culinaria. Precio medio: 35/40 euros.
También de corte tradicional, el restaurante La Capella, muy visitado por los propios alteanos y recomendado por la Guía Michelin. Se halla también ubicado en la calle Sant Pau, en este caso en el número 1. Su filosofía gastronómica se basa en el buen producto de cercanía y en el respeto total por las recetas de siempre cocinadas con un punto de creatividad.

Ocupa el espacio de lo que antaño fue una casa familiar de labranza, con más de tres siglos de historia, y en su interior hallaremos dos salas decoradas rústicamente y una terraza con vistas a la cercana Sierra de Bernia.
Entre los platos más característicos de su carta, entrantes como las cocas a la lumà, y el espencat, un plato muy arraigado en Altea (pimiento rojo y verde, cebolla, pulpo y pescado seco). Una combinación sorprendente, sabrosa y exquisita. Como platos principales, no dejen de probar el arroz al horno (siempre por encargo) servido en cazuela de barro con embutidos, patata, tomate y garbanzos, o el cordero con nísperos.
Su bodega es amplia, el servicio adecuado y el ambiente especialmente satisfactorio. Precio medio 35/45 euros.
Cocina francesa en Altea
Hay varios restaurantes de cocina internacional en Altea porque desde hace décadas ha cautivado también a muchos extranjeros, y algunos de ellos, cocineros de profesión, se instalaron aquí y abrieron sus restaurantes, sobre todo en la década de los 80.

Como ejemplo de la mejor cocina francesa -y para muchos el mejor restaurante de Altea- tenemos al Restaurante Oustau, en la calle Mayor. Sugerido por la Guía Michelin, ofrece platos y coctelería con base tradicional gala y un toque de creatividad, servido todo en una amplia terraza con exuberante jardín.
Además de carta, ofrece un menú degustación de nombre ‘Alfombra roja’ por un precio de 65 euros, en el que se eligen entrantes, plato principal y postre y cuyas propuestas tienen nombres tan cinematográficos como los blinis ‘Mission Imposible’, vieiras Charlize Theron caramelizadas a la mantequilla sobre una crema de endivias, crêpe ‘No time to die’ de ternera con foie gras y bechamel de manzana, steak tartar ‘Conan’, solomillo de ternera ‘Golden Eye’, o tarta tatin de manzanas ‘Amelie’.
El menú incluye vino y cócteles como el mojito classic, margarita o caipirinha. Aparte, la carta de vinos muestra interesantes propuestas nacionales a muy buenos precios.
Un restaurante que mira al mar
Para una comida con vistas al mar, una buena elección es L’Olleta (Partida La Olla, 25, Urbanización Villa Gadea), toda una celebración del estilo de vida y el patrimonio culinario mediterráneos desde 2006, cuando los fundadores del Chiringuito El Cranc dieron el salto a este restaurante ubicado en la antigua finca Villa Gadea, rodeado de pinos y con espectaculares vistas a la serena playa y a L’Illeta.

Hoy, la nueva generación, Vicente y Pepa, con la colaboración del chef César Marquiegui, continúa el legado familiar regentando el restaurante y ofreciendo una cocina mediterránea honesta, donde prima el producto marinero, con excelentes arroces -negro, senyoret, lechola de gambas y ajos tiernos, de magro con verdura de temporada y garbanzos, o los melosos como el de rape, gamba, erizo y ajos tiernos-.
Destacan también los entrantes marineros, como los buñuelos de bacalao, la vieira marinada con aguachile y gambita de cristal, la tosta de anchoas y mantequilla de cabra (buenísima) o el ceviche de negra con boniato rojo.
Cuenta también con una terraza perfecta para disfrutar del atardecer con sus ‘Sunset sessions’ de música y cócteles. No se puede pedir más. Precio medio: 60/70 euros.
La mejor carne
Otro restaurante a tener en cuenta Ca Joan (Partida L’Olla, 146), todo un templo de la carne que regenta Joan Abril. De hecho, presume de ser uno de los pocos restaurantes de España con auténtica carne de buey, entre otras razas y cortes tanto de los alrededores, como de otros puntos del país (para comprobarlo basta echar un vistazo a sus expositores para observar con total transparencia la materia prima que acaba en sus brasas: chuletas de vaca de trabajo, lomos enteros de auténtico buey y piezas de vacuno).


Con terraza y dos amplios salones con decoración minimalista pero muy confortable, por su parrilla pasan, además de carnes, productos de la lonja, desde la gamba roja de Dénia a la cigala de Altea, pasando por navajas y ostras
Reconocido entre los mejores restaurantes de la Comunidad Valenciana y presente en la Guía Repsol, tiene un precio medio de 70/90 euros.
Tapas y cócteles
Y si lo que se busca es una buena experiencia de tapeo, no hay lugar más favorable que el restaurante gastrobar Xef Pirata (calle de l’Àngel, 22), en el casco antiguo. Lo llevan de forma muy diligente un grupo de jóvenes y expertas cocineras que ofrecen tapas de autora en un ambiente “informal y canalla”.

También proponen un menú degustación con 9 pases por 40 € (por persona y a mesa completa), que ejemplifica lo mejor de una cocina creativa e inteligente en platos como el carpaccio de lengua de ternera, membrillo y salsa Tonnato, el nigiri de ensaladilla con atún rojo y emulsión de sola, el lingote de yema, patata morada y chips o el canelón de pollo y boletus con salsa de PX y ají amarillo.
Entre las tapas que idea la chef Estela, sugerimos los bocaditos de sardina con foie y manzana caramelizada, las croquetas de rabo de toro, cuscús y especias, el erizo de mar gratinado,la piadina, el taco de cordero o el croissant de cangrejo.
Llamativa selección de cócteles propios y de cervezas artesanas en un ambiente desenfadado e informal aventuran una óptima estancia en este local. Precio medio: 35/40 euros.
El chiringuito imprescindible
Terminamos esta ruta a la orilla del mar en el Chiringuito El Cranc, toda una institución en Altea desde que en 1982 abriera sus puertas en un enclave privilegiado entre la sierra Bernia y el Mediterráneo conocido como L’Olla, una de las bahías más coquetas del Mediterráneo, festoneada de cuevas y aguas cristalinas que invitan a darse un baño en cualquier época del año.
Los hermanos Pepa y Vicent Navarro ‘Barranquí’, al frente del chiringuito, que acaba de ser nombrado como el mejor de España en 2026 según el ranking elaborado por Gastroactitud y Makro en categoría de los 100 mejores restaurantes por menos de 100 euros, siguen la estela de sus padres y fundadores del local ofreciendo platos que dejan hablar al producto fresco. Desde un sencillo y sabroso allioli y tomate a las celebradas gambas al ajillo con sobrasada y tomate pasando por el solomillo trinchado con ajos tiernos, los berberechos o la lubina, casi cualquier plato de la carta es un acierto.
Por supuesto, buenos (y abundantes arroces), como los de rape, almejas y ajos tiernos, del senyoret, de verduras, o negro, perfectos de punto. Precio medio: 30/40 euros.
