Ruta gastro por Las Rosas: dónde comer si vas al fútbol o a un concierto en el Metropolitano

De mariscos gallegos a momos nepalíes, bocadillos de oreja, cocina a las brasas, helados artesanos, tartas de queso y una fábrica de cerveza, esto es todo lo que comer, beber y disfrutar en torno al estadio Metropolitano de Madrid

El Metropolitano atrae a miles de personas con el fútbol y los conciertos. Foto: Europa Press.

Inaugurado en 1994 como estadio de atletismo y conocido popularmente como La Peineta por la peculiar forma de su tribuna principal, el actual Metropolitano estuvo también ligado al frustrado sueño olímpico de Madrid en las candidaturas para los Juegos de 2012, 2016 y 2020. Hubo que esperar hasta 2017 para que el estadio encontrara por fin una nueva vocación: convertirse en la casa del Atlético de Madrid tras la despedida del mítico Vicente Calderón.

Con los aficionados colchoneros llegaron también miles de madrileños que hasta entonces apenas tenían motivos para acercarse a Las Rosas, el barrio residencial del distrito de San Blas-Canillejas donde se alza el estadio. Y el fútbol no tardó en compartir protagonismo con los grandes conciertos, que han convertido el Metropolitano en una de las grandes plazas de Madrid para la música en directo, con la reciente residencia de Bud Bunny y sus 10 conciertos como ejemplo. El resultado es que, antes o después de entrar al estadio, cada vez hay más gente recorriendo las calles del barrio.

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Ambiente previo al concierto de los BTS en el Riyadh Air Metropolitano. Foto: Europa Press.

Y aquí viene la sorpresa: alrededor del Metropolitano también se come, se bebe y se puede alargar el plan. Y muy bien. Desde el bocadillo de oreja de un bar de toda la vida hasta cocina creativa, marisco gallego, baos, momos nepalíes, hamburguesas, carnes a la brasa o cerveza elaborada a pocos metros de la mesa. Además, unos de los mejores helados artesanos de Madrid, tartas de queso que son un descubrimiento y lugares donde terminar la noche con una copa.

Esta es una ruta gastronómica por Las Rosas para descubrir dónde y qué comer si vas a un partido del Atlético, un concierto o, simplemente, una buena excusa para acercarte a esta zona de Madrid.

Km 0 del Metropolitano: La Gradona y El Gran Escenario

En el km 0 del estadio, directamente a los pies del Metropolitano, encontramos dos restaurantes que han logrado hacerse un hueco más allá de los partidos. La Gradona (Av. de Luis Aragonés, 4) fue el primero en aterrizar y nació ya en 2018, uniendo una estética actual y una carta contemporánea a la pasión futbolera recién estrenada. Con restaurante interior decorado con fotografías de futbolistas y partidos clásicos y una magnífica terraza exterior (ideal para ir con niños) ofrece una carta de picoteos, arroces y carnes a la brasa (chuletón de lomo, solomillo de vaca, T-Bone o Rib-Eye) así como un premiado cachopo. Muy concurrido las jornadas de partido, ofrecen también menú del día.

El cachopo de La Gradona.

A su lado, El Gran Escenario es la otra opción para quien quiere moverse poco del estadio. Con un punto más gastronómico, terraza y gran comedor interior, añade a su oferta una programación de música en directo y organiza diferentes fiestas y eventos.

En la carta, muy amplia, se encuentran desde platos para compartir como croquetas de jamón o gamba roja y huevos rotos a embutidos y salazones, ensaladas y pizzas. Destaca, sin embargo, el apartado parrilla, con una rica hamburguesa de vaca rubia, pluma ibérica con pastel de patata y romescu, lomo alto de Angus con patatas a lo pobre o pulpo la abrasa sobre parmentier de pimentón de La Vera. Destacable también el arroz al carbón y, de postre, las torrijas ‘colchoneras’ con frutos rojos.

Interior y plato de parrilla de El Gran Escenario.

Bar Feijoo Mesón de la Oreja

Totalmente diferente pero también a pocos minutos del estadio y de la estación de metro de Las Musas que muchos tienen como referencia para ir al Metropolitano, entramos ahora en uno de los bares más clásicos del barrio.

De nombre Bar Feijoo y de apellido Mesón de la Oreja (Longares 32), aquí se despachan unos 150 kilos de oreja por semana, que se puede comer en tapa con la consumición, en ración y en su famosísimo (y gigante) bocadillo de oreja, uno de los mejores de Madrid, por 3,10 euros. La receta, eso sí, es secreta.

La oreja mítica del Bar Feijoo.

Además, cañas bien tiradas y buenas y generosas raciones de bravas, torreznos, croquetas, morcilla, calamares o tortillas rellenas.

La Cerveteca

Más moderno, La Cerveteca (Suecia, 53) es un valor seguro para tomar unas cervezas, siempre con generosos aperitivos, comer o cenar. El ambiente es agradable y cuenta con amplia terraza y muy buen servicio (desde aquí, ¡gracias, Esther!).

En cuanto a la carta, viaja de Madrid a Japón y Latinoamérica para traer platos sabrosos y bien ejecutados pero ajenos a florituras innecesarias como el tonkatsu de cerdo ibérico, el tartar de atún con kimuchi, los niguiris de mini burger con huevo de codorniz y trufa, las gyozas de buey o de langostino, las arepas o los tacos.

Tacos y baos en La Cerveteca. Foto: Mar Nuevo.

Especialmente ricos, los baos, ya sean de langostino, de oreja, de cochinita pibil o el madrileño de calamares, la hamburguesa, los torreznos de Soria y las patatas bravas con salsa especial de la casa.

Restaurante Chulla

Qué hace un restaurante como tú en un sitio como este es la primera cuestión que viene a la cabeza al encontrar Chulla (Langares, 34).

Recomendado por la Guía Repsol 2026, el restaurante es el sueño cumplido del chef Pablo Maldonado que, junto a Mayra Gramal, trae a este barrio escondido de Madrid los sabores de Ecuador. Chulla, que en lengua quechua significa único, se basa en ingredientes como la yuca, el cacahuete, el achiote o el plátano macho para componer platos muy personales que beben de la tradición ecuatoriana pero que se encuentran también con el Mediterráneo.

Pablo Maldonado trae sabores de Ecuador a Las Rosas. Foto: Chulla.

Entre los platos estrella, el ceviche de corvina con sopa andina de cacahuetes y mousse de aguacate, el corviche o falsa croqueta de plátano coronado con una sardina ahumada, las diosas (mini empanadas) mar y montaña rellenas de camarón ecuatoriano y osobuco en salsa de coco y gamba roja, o el salteado de granos andinos, con mote (maíz blanco), panceta al horno y huevo a baja temperatura. Los postres son básicamente una oda al cacao ecuatoriano, ya sea en forma de brownie o bizcocho de plátano. Cuentan con carta y menús degustación de 70 y 80 euros.

Heladería La Tramontana

Si tenemos en el barrio una de las mejores heladerías de Madrid, se dice. Aunque saltó a la fama en 2023 con apariciones en todos los medios, los vecinos ya sabíamos desde la apertura en 2021 de La Tramontana (Suecia, 55) que sus helados totalmente artesanos elaborados en su obrador con fruta de temporada (la compran en la vecina Piluka, que es otro diez del barrio) son estratosféricos. De coco, de yogurt con mango y lima, de mojito o el más pedido, sabor Tramontana, de nata con perlas de chocolate y dulce de leche, lo cierto es que cualquiera está riquísimo.

Foto: La Tramontana.

Con identidad mitad española y mitad argentina -sus creadores y propietarios son Iván Abachian, de San Martín de los Andes, y el madrileño Alejandro de Miguel, si algo han conseguido estos heladeros es, además de abrir un segundo establecimiento en el barrio (Calle Aquitania, 25), convencernos de que los helados se disfrutan en cualquier momento del año. Por si acaso, también elaboran tartas de queso o de chocolate, crêpes, croissants rellenos, lemon pie, rollos de canela y alfajores. Con cualquiera vas a acertar. Seguro.

O Camiño

Para una comida tranquila, una buena opción es O Camiño (Suecia, 44), un restaurante que pone el acento en la cocina gallega y en una despensa donde el mariscos y pescados tienen un papel protagonista. En la carta, clásicos como el pulpo a la brasa o a la gallega, las zamburiñas, las almejas y los berberechos, pero también pescados como la lubina o el bacalao.

Alejado de cualquier ortodoxia, ofrecen también buenos arroces, como el de carabineros, el de bogavante o el negro con costra de alioli, así como carnes.

El producto es la estrella en O Camiño.

Quésame

Amor hecho tarta, dicen ellos y, bueno, sí el amor se pudiera saborear, seguro que sabría a algo parecido a las tartas de queso de Quésame (Suceia, 76). Abrió en noviembre de 2024 y desde entonces ha conquistado muchos corazones dentro y fuera del barrio.

Sus tartas de queso se elaboran artesanalmente en su propio obrador y, además de la receta tradicional, lucen en sus vitrinas otros 10 sabores: de Lotus, pistacho, Oreo, Kinder, chocolate blanco, arroz con leche, Pantera Rosa, dulce de leche, chocolate blanco y coco o tiramisú.

Se venden completas en dos tamaños (mediana desde 15,90€ y grande 27,90€) y en porciones (todas a 4,50€) y suelen también sorprenden a sus fans con ediciones especiales de sabores distintos, como la de picota, de Donettes, la de galleta Tosta Rica o la de Concha Codan, que se ponen a la venta solo durante una semana.

Rosa Nepal

Si llegas al Metropolitano por la línea 2 de metro, muy cerca de la salida, en el mismo Paseo de Ginebra encuentras Rosa Nepal un restaurante de cocina tradicional india y nepalí que le pone un punto de exotismo a esta lista de direcciones.

Los sabores del Himalaya en Rosa Nepal.

La riqueza culinaria del Himalaya está en el centro de una propuesta que tira de recetas familiares, especias seleccionadas y una carta que combina grandes clásicos con especialidades menos habituales en Madrid. Así, los momos nepalíes, los currys, los platos al tandoor, los biryanis o las opciones vegetarianas y veganas conviven en una oferta ideada tanto para quienes descubren esta gastronomía por primera vez como para los aficionados a la cocina del sur de Asia.

Con muy buena relación calidad-precio (se come por entre 20 y 30 euros) y un local sencillo, todo el foco de Rosa Nepal se pone precisamente en los sabores de una gastronomía, la nepalí, todavía poco representada en Madrid.

Pub Brujas

Si has salido del fútbol o el concierto y lo que te pide el cuerpo es alargar la jornada con una copa, tu lugar es el Pub Brujas (Sofía, 50). Andrés Antón regenta este local agradable y con buena música pop-rock en el que los protagonistas indiscutibles son los cócteles que él mismo te recomienda, te prepara y te personaliza según tus gustos. Solo de mojitos se elaboran hasta 26 sabores con puré de fruta y tanto con como sin alcohol. Además, organizan fiestas temáticas y se puede privatizar para eventos.

Foto: Pub Brujas.

Fábrica de cerveza La Caníbal

No está en el barrio de Las Rosas, sino en Simancas, también en el distrito San Blas-Canillejas, pero merece la pena mencionar una fábrica de cervezas que encontramos a 7 minutos en coche del Metropolitano.

La Caníbal (Julián Camarillo, 19), que ocupa las instalaciones de la antigua fábrica de cervezas MadBrewing, produce en torno a 100.000 litros de cerveza con las que suministra a sus otros locales en Madrid: La Caníbal en Lavapiés y La Grifería en Carabanchel, proyectos todos ellos de Javier Vázquez.

La fábrica y las cervezas de La Caníbal.

Entre sus creaciones, San Blas, una lager rubia ligera; Simancas, lager oscura al estilo de Múnich; y Camarillo, una IPA de estilo americano amarga y aromática.

El espacio, que se puede visitar a través de recorridos guiados, esconde también un restaurante especializado en hamburguesas y platos como las costillas de cerdo a baja temperatura o el brisket de ternera, por supuesto, con alguna de las cervezas de producción propia de los 12 grifos instalados en la barra.

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