UGT-PV, entre el pragmatismo en Ford Almussafes y el servilismo a Pedro Sánchez
La sección sindical de UGT-Ford se legitima con mayorías absolutas en sus decisiones mientras la organización tiene a Antifraude investigando las subvenciones y regalos del PSOE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE/Moncloa/Fernando Calvo
UGT-PV tiene dos caras. Por un lado, es un ejemplo de pragmatismo en Ford Almussafes. Su objetivo es que exista empleo, cuanto más y de la mejor calidad que sea posible. Esto le hace ofrecer una flexibilidad que intenta cobrar al precio más elevado sin poner limites a que la empresa produzca al máximo de su capacidad. Por otro lado, la estructura del sindicato sólo ve cómo ser útil a Pedro Sánchez, cuestión que se desarrolla en paralelo a las subvenciones que percibe y que están siendo investigadas por Antifraude.
Antes de iniciar el análisis conviene incidir en que la sección sindical de UGT en Ford Almussafes es la que aporta mayor número de cuotas de afiliados en toda la Comunidad Valenciana. Su fortaleza representativa se sustenta, en gran medida, por el alcance que tiene el sindicato en la automoción. La sección sindical de UGT en Ford Almussafes no aparece en ningún presupuesto de administración pública dentro de los apartados de subvenciones nominativas.
Por otro lado, una gran parte de las subvenciones que recibe le llegan a la estructura de UGT-PV situada en su sede de la calle Arquitecto Mora de Valencia debido al reconocimiento constitucional que tiene como representante de los trabajadores, es decir, al margen de que tenga graneros de afiliados como Ford Almussafes o carezca de ellos.
Estas dos UGTs, es decir, UGT-Ford y UGT-PV caminan por senderos distintos. La sección sindical de UGT en Ford Almussafes no quiere verse manchada por lo que ocurra en el sindicato a nivel autonómico ni mucho menos nacional.
Los de Ford Almussafes viven hoy un dia en el que está programada la tranquilidad. Están en la jornada final de una votación de la plantilla en la que miden el respaldo. Y el nivel de confianza que tiene es extremo. Superan hay ampliamente los 2.000 votos a favor para 4.000 empleados. UGT-Ford sabe que la plantilla acude a su llamada y cumple con las recomendaciones porque recibe lo que desde el sindicato se les plantea.
Ya llegará la negociación del convenio, que será una balsa de aceite porque antes tendrán un acuerdo con la dirección (el que se negocia ahora) con las condiciones que se trasladarán al texto legal. La estrategia de la sección sindical es recibir el respaldo de al menos la mitad de la plantilla, prometer una negociación sin conflicto, poner precio (subidas de IPC…) a la estabilidad laboral y realizar el seguimiento del cumplimiento.
El primer punto es crítico. El poder de negociación de UGT-Ford se basa en la capacidad de movilización. Todos los pasos relevantes que da la sección sindical lo hace con al menos el 50% de los trabajadores respaldando la dirección. Los datos se conocerán mañana y la nueva propuesta de UGT, consistente en tres flecos adicionales a lo que la dirección de Ford ya ha aceptado, tendrá un respaldo mayoritario de la plantilla.
Este modelo de negociación, que fue diseñado hace décadas (José Luis Naranjo y Gonzalo Pino lo crearon con el PP de principios de siglo), tiene un guión claro en el que lo fundamental es que las dos partes puedan presumir de enormes logros. En el caso concreto actual, la sección sindical recupera la revalorización de los salarios por encima del IPC mientras que la dirección se garantiza la posiblidad de fabricar en tres turnos (es decir, también de noche) y fines de semana a costes pactados y rentables. Ford no consigue los costes más bajos posibles. El sobrecoste que implica está negociación le reporta una paz social que diluye sus riesgos operativos.
La negociación en UGT-PV es distinta. Su fortaleza sindical no está el volumen de sus afiliados y la capacidad para alcanzar acuerdos sin conflictos. El éxito en su operativa se mide en el volumen de las subvenciones percibidas. Su foco está en ser un actor político que respalde las palabras de su financiador. Lejos de evitar los conflictos con negocación, estilo UGT-Ford, en UGT-PV se busca la gresca, la polarización, el conflicto.
Las declaraciones son la prueba. Carlos Faubel busca en sus declaraciones tender puentes, agradecer el respaldo de la adminsitración «autonómica y central» (sin identificar PP o PSOE). Si Tino Calero recibe los argumentarios de Pepe Álvarez, sólo leerá criticas al PP y albanzas a la Pedro Sánchez.
Esto les lleva a cruzar bordear la legalidad en casos como los que han salido esta semana a la luz con el pago del Botànic por el congreso que UGT celebró en el Palacio de Congresos de Valencia en 2021, que también tuvo su cesión gratuita por parte del Ayuntamiento de Valencia que, de hecho, tuvo a Pilar Bernabé, actual delegada del Gobierno, en el consejo de adminsitración de dicha administración dependiente del consistorio como colaboradora.
Esta manera de operar de UGT lleva a que Pepe Álvarez reproduzca el argumentario socialista cuando se le pregunta por la invasión marroquí en Ceuta, como ocurrió este viernes en Valencia, o que sin motivo aparentemente necesario desde la federación de la automoción de UGT se lanzara el lunes una nota prensa titulada «UGT FICA reconoce el éxito de la política industrial del Gobierno, pero exige que el empleo sea la otra cara del liderazgo automovilístico español» que ha sido borrada de los canales oficiales y que contenía una loa absoluta al presidente del gobierno.
¿Vienen huelgas o flaquea la izquierda?
El conocimiento de las palancas que activan las movilizaciones y negociaciones sindicales ayudan a entender qué conflictividad laboral puede tener la Comunidad Valenciana en este periodo electoral en el que existe la certeza de unas elecciones municipales en mayo, la duda de cuándo Pedro Sánchez presionara el botón de las elecciones generales y si ello tendrá una réplica autonómica por parte de Juanfran Pérez Llorca.
La previsión antes del verano es distinta de la actual. Al final del curso escolar, se magnificó el alcance de la huelga de educación que pese a su rotundo fracaso de seguimiento se colgó del cartel de huelga indefinida. Empezó el 11 de mayo con la mayoría (54%) de los profesores en contra ya que tuvo un seguimiento del 46% de los docentes, porcentaje que el jueves 14 de mayo ya bajó al 20%. Al margen de los lunes y los viernes, días preferidos de los absentistas, los porcentajes de seguimiento fueron bajando hasta situarse por debajo del 5% entre los días 3 y 11 de junio, fecha en la que se finalizó el movimiento.
El primer intento de retomar las movilizaciones tras el verano fue el fracaso de la manifestación del pasado sábado donde pocos millares de afines a los profesores formaron un queso gruyere en la plaza del Ayuntamiento. Esta evolución, pese al rédito logrado por los profesores en forma de subida salarial de 200 euros al mes de la que ya se están embolsando los primeros 75, mide la capacidad de movilización de Intersindical, sindicato mayoritario en la educación y que arrastró al resto. Demostró con esta manifestación y su intento de huelga indefinida sin seguimiento la débil capacidad de convocatoria. (Nota: mayor insignificancia aún tiene su versión en la factoría de Ford Almussafes, el STM).
La estadística pobre de movilización en la educación no es proporcional con el impacto que tiene en la economía dicha huelga. Cabe recordar que las protestas en las calles provocaron que se retrasara la aprobación de los presupuestos de 2027, que no tuvieron el ok hasta julio, y que Llorca tuvo que modificarlos para aportar más de 500 millones de euros adicionales a educación.
La previsión en mayo era, según comentaron varios altos cargos de la Generalitat a Economía Digital, que en septiembre se recrudeciera la protesta de educación y luego le continuara las movilizaciones en educación y en justicia. Este aumento de la presión sindical, transcurriendo ya por la segunda quincena de septiembre, no ha aflorado.
Las dos formas de medir la conflictividad sindical serán, bajo las premisas que utiliza el sindicalismo de UGT-Ford, si las próximas protestas sindicales tiene un porcentaje mayoritario de respaldo por parte del colectivo que se manifiesta o si, por el contrario, utilizando las premisas de UGT-PV, cuál es el nivel de conflicto que se puede crear para respaldar el relato de Pedro Sánchez conforme se acerquen las citas electorales y la conformación de nuevos equipos de gobierno en las administraciones que hagan presupuestos y, por tanto, den o no subvenciones.