Ford desconcierta a los proveedores y oculta sus pedidos a menos de 3 años de la llegada del híbrido

Los proveedores advierten: "Mientras en Mercedes Vitoria hay pedidos de cien millones en Valencia no hay nada"

Dos trabajadores con un vehículo en la fábrica de Ford en Almussafes. Foto Rober Solsona / Europa Press

Dos trabajadores con un vehículo en la fábrica de Ford en Almussafes. Foto Rober Solsona / Europa Press

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Al dar F5 en el correo electrónico sigue sin llegar la RFQ. Es el documento esperado. «Cuando llegue, lo enmarco», reconoce un empresario porque hasta que se no se empiece a trabajar en los «Request For Quotation» (solicitud de presupuesto), no será algo palpable la llegada del híbrido en 2027 a Ford Almussafes.

La propuesta de despedir a 1.622 trabajadores de la factoría ha desconcertado mientras el calendario sigue corriendo y ya quedan menos de tres años para la llegada del prometido nuevo vehículo. La sensación de que avanza la destrucción de empleo mientras sigue etérea la producción del futuro vehículo incomoda cada día más.

Uno de los Tier 2 consultado por Economía Digital está nervioso. Se trata de un proveedor de segundo nivel que realiza piezas del coche que ensambla Ford pero que no vende directamente a la factoría si no a proveedores más grandes que él. «La gente está asustada. Esto es malo para la Comunidad Valenciania y malo para Ford. Lo único que sabemos es que lo vamos a pasar mal», explica la pyme valenciana del sector consultada.

Otro proveedor, en este caso Tier 1, es decir, una empresa que vende directamente a Ford, tiene la misma sensación. «Si se moviera algo, lo deberíamos de saber y no hay nada. Siguen sin llegar la RFQ», explica un proveedor con esta cualificación.

La RFQ lo es todo porque marca qué se está pidiendo y qué volúmenes se estiman de producción. Es un documento oficial que permite a la empresa diseñar su estrategia, tranquilizar a las entidades financieras, planificar el futuro con la plantilla

Más cerca de la decisión de inicio de la petición de presupuestos e inicio de la distribución de las piezas que cada proveedor fabricará en el nuevo vehículo están las empresas que en el sector se llama integradores. Son empresas como Kuka, Comau o FFT, cuya misión es integrar las piezas que entregan los Tier 1 en el coches que se ensambla en la factoría. Son, por tanto, los que hacen los robots (y cobots) y toda la maquinaria que se instala en la factoría para crear la plataforma en la que se monta el coche.

Un directivo que trabaja en esta parte de la cadena de valor de la industria de la automoción explica a Economía Digital. «Mientras en Mercedes Vitoria hay pedidos de cien millones en Valencia no hay nada«. Luego matiza que hay un par de proyectos de remodelación mínima de la actual plataforma que utiliza Ford Almussafes cuyo presupuesto conjunto no alcanza ni los 100.000 euros.

La desesperación de los proveedores se acrecienta cuando recuerdan que ya hubo hace dos años una promesa de un coche eléctrico y que no ha provocado una renuncia al Perte si no dos. Ford no hará coches eléctricos.

Vistos los acontecimientos como la renuncia de Wayne Griffiths ante la «inacción del gobierno» en el coche eléctrico y que Yolanda Díaz y Teresa Ribera están dinamitando la hoja de ruta del coche eléctrico en España, parecía que la apuesta de Ford por los híbridos iba a ser exitosa.

Es cierto que Renault en Sevilla sí que está cosechando éxitos en su fábrica de cajas de cambios gracias al coche híbrido pero en Almussafes todavía la incertidumbre sigue impreganada en el sector y en una sociedad que empieza a discutir. No piensa lo mismo AVE que la CEV con respecto a lo que ocurre en Ford. Comisiones Obreras da un paso hacia la conflictividad mientras UGT aún confía en que la asamblea de este sábado sirva de argamasa para la plantilla.

Todo cambiaría si la RFQ estuviera enmarcada en el despacho de algún directivo. Aclarar los plazos, acreditar los volúmenes de producción y saber hasta qué punto se va a distribuir el trabajo en el entorno de la factoría reduciría la tensión e incertidumbre que, como ya va siendo habitual, desconcierta a la industria de la automoción valenciana.

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