Ford incluye en las cuentas de 2024 el riesgo del cierre de Almussafes
En las cuentas de 2023, que se formularon tres meses después de adjudicar un modelo a Almussafes, se contemplaban sólo despidos y se hizo otro ERE
El presidente de Ford España, Jesús Alonso, en una imagen de archivo. Gustavo Valiente / Europa Press
Ford incluyó en sus cuentas de 2024 el riesgo de que la planta de Almussafes sea cerrada. En ejercicios anteriores advirtió que tenía riesgos de reestructuración. De hecho, ejecutó despidos en 2023 y en 2024. En 2025 no habido nuevos despidos al contar con la cobertura del ERTE Red pero tampoco se han confirmado adjudicación de piezas para el vehículo prometido de manera que la continuidad de la factoría continúa llena de incertidumbres.
Tal y como ha podido comprobar Economía Digital a través de la herramienta Insight View, Ford incorpora la opción cancelar los vehículos a la planta de Almussafes e, incluso, de cerrar la factoría valenciana.
Lo habitual en las cuentas de las empresas que se depositan en el registro mercantil es que se explique riesgos como los de crédito, de liquidez, de mercado y de cambio, especialmente en las empresas exportadoras. Estos párrafos son estándar en muchos casos aunque Ford los ha llenado de matices, algo habitual en las empresas cotizadas para cubrirse de cara responsabilidades futuras.
De hecho, la compañía americana divide los «riesgos e incertidumbres a los que se enfrenta la Sociedad» en los bloques de riesgos operacionales, riesgos macroeconómicos, de mercado y estratégicos, riesgos financieros, riesgos legales y regulatorios y otros riesgos locales.
En el primer riesgo del primer bloque se advierte (y subrayado para que quede claro) es que «el éxito a largo plazo de Ford depende de la ejecución del plan Ford+, incluida la mejora de la competitividad de costes».
Después le sigue un riesgo muy ligado a la automoción: «Los vehículos de Ford podrían verse afectados por defectos que resulten en acciones de servicio, mayores costes de garantía o retrasos en el lanzamiento de nuevos modelos».
Luego llega el turno de la industria auxiliar: «Ford depende en gran medida de sus proveedores para entregar componentes de acuerdo con el cronograma y las especificaciones de producción de Ford, y la escasez o incapacidad de adquirir a tiempo componentes clave o materias primas puede interrumpir la producción de vehículos de Ford«.
Luego matiza que la culpa de que esto ocurra puede ser ajena. «La producción de Ford, así como la producción de los proveedores de Ford, y/o la capacidad de entregar productos a los consumidores podrían verse interrumpidas por problemas laborales, problemas de salud pública, desastres naturales o provocados por el hombre, efectos adversos del cambio climático, dificultades financieras, dificultades de producción, limitaciones de capacidad u otros factores».
En este contexto, lanza una advertencia a UGT, sindicato mayoritario en el comité de empresa, al asegurar que uno de sus problemas podría ser «escasez de empleados disponibles, las disputas en virtud de los acuerdos de negociación colectiva existentes con los sindicatos o en relación con la negociación de nuevos acuerdos de negociación colectiva, absentismo, problemas de salud pública (p. ej., COVID), toques de queda o en respuesta a posibles acciones de reestructuración (p. ej., cierres de plantas)».
Ahí llega la primera vez que advierte del cierre de plantas aunque en párrafos posteriores es más claro. Cuando habla de que «es posible que Ford no obtenga los beneficios previstos de las acciones de reestructuración y dichas acciones pueden hacer que Ford incurra en cargos significativos, interrumpa nuestras operaciones o dañe nuestra reputación».
Ahí añade: «Nuestros planes para implementar tales acciones pueden verse acelerados por los cambios en la dinámica de la industria y los nuevos participantes en nuestras industrias con los que debemos competir. Estas acciones pueden incluir reestructuraciones de plantillas, una reducción de las instalaciones (por ejemplo, cierres de plantas u operaciones más pequeñas en plantas existentes o plantas que aún no están en línea), operar nuestras plantas a menos de la capacidad total (por ejemplo, reducir turnos) o cancelar productos o programas».
En 2023 no había riesgo de cierre
El mismo apartado de definición de los riesgos en las cuentas de 2023 de Ford no contempla el cierre de plantas. En este sentido cabe recordar el contexto. Las cuentas de 2023 se firmaron el 27 de junio de 2024, es decir, tres meses después de que se anunciara que Almussafes iba a fabricar un vehículo «multinergía» que llegaría en 2027.
Dicho plazo ya es imposible porque hacen falta dos años para lanzar un vehículo y los proveedores no tienen todavía la adjudicación de las piezas por parte de Ford. En el informe de gestión de las cuentas de Ford España, la primera preocupación (primer riesgo) eran los proveedores.
«Ford depende en gran medida de que sus proveedores entreguen los componentes de acuerdo con el programa y las especificaciones de producción de Ford, y a la escasez o la incapacidad de adquirir componentes o materias primas clave como litio, cobalto, niquel, gratifo y manganeso, pueden interrumpir la producción de Ford», explicaron en 2023 cuando la crisis de materias primas aún afectaba gravemente a la industria de la automoción.
El segundo riesgo es que la «competitividad a largo plazo de Ford depende de la exitosa ejecución de Ford+«, un aspecto que para las últimas cuentas publicadas pasa a ser lo más relevente.
La clave está cuando habla de que «es posible que Ford no pueda llevar un control adecuado de las acciones de reestructuración y dichas acciones pueden hacer que Ford incurra en costes significativos, se interrumpan sus operaciones o se dañe su reputación». Ahí advierte que «se han tomado y pueden tomarse en el futuro acciones de reestructuración». Esto lo dice después de hacer el ERE de 2023 y mientras estaba ejecutando el de 2024.
Y el tono se eleva hasta este nivel: «Estas acciones pueden incluir la reducción de empleados o de nuestras instalaciones fabriles y operar nuestras plantas a menos de su capacidad total (por ejemplo, reduciendo turnos de trabajo».
La diferencia entre las advertencias de los riesgos reflejados en las cuentas de 2023 y las de 2024 es que en las más recientes se incorpora un riesgo de «cierre de planta» que no se contemplaba cuando se anunció el vehículo multinergía, el que anunciaron hace casi dos años y todavía no hay ningún proveedor preparando piezas.