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Los bancos ponen a la venta las viviendas que les quedan con fuertes descuentos para liberar provisiones y evitar que el Banco de España les exija otras nuevas

Josep Maria Casas

Economía Digital

Finca de la calle Santa Úrsula de Valls (Tarragona), donde se oferta un piso por 5.000 euros. / DAVID FLOR

Barcelona, 10 de abril de 2017 (05:00 CET)

Los bancos están colocando miles de viviendas en el mercado. Algunas a precio de derribo, nunca mejor dicho. En Valls (Tarragona) se oferta un piso de tres habitaciones, de más de 50 metros cuadrados, por tan sólo 5.000 euros. ¿Cuál es el truco? Movido por la curiosidad, el agente inmobiliario David Flor visitó la finca y se llevó una sorpresa al ver su estado. El piso en cuestión tenía parte del techo hundido y, el de encima, también. En el edificio no vive nadie. Flor es administrador de House Finques y asegura que la mayoría de los pisos que está poniendo la banca en el mercado “no son ninguna ganga”, pese a que se anuncian con rebajas de hasta el 40%.

Aconseja ir con tiento: puede encontrarse alguna oportunidad, pero también muchas tomaduras de pelo. Él mismo se interesó por una planta baja que se anunciaba por 50.000 euros en el portal de la agencia inmobiliaria de un banco: le llamó la atención el jardín que aparecía en las fotografías, pero resulta que era propiedad del vecino. El que visitó no tenía ni un centímetro de patio. Advierte de que las viviendas que están ofertando ahora los bancos en localidades de provincias suelen ser de segunda mano, destrozadas, y sólo interesan a inversores y empresas de reformas siempre que les rebajen todavía más el precio de salida.

¡Cuidado con los pisos saboteados!

Los bancos intentan quitarse de encima multitud de pisos de segunda mano en muy mal estado de conservación. Desde Pavimar, empresa de reformas de Alicante, confirman que en los últimos meses se han disparado los encargos de particulares para transformar ‘cutrepisos’ en confortables hogares. Un encargado de Reformas Murcia precisa que, más que encargos, les están pidiendo un montón de presupuestos de obra, que utilizan los interesados en comprar estos pisos la banca para conseguir mayores rebajas de precio.

Las fuentes consultadas explican que hay mucho piso “roto” e, incluso, “saboteado”. Suelen proceder de desahucios. Sus antiguos inquilinos o propietarios los destrozaron cuando les echaron. Un agente inmobiliario explica que se ha encontrado con desagües llenos de cemento y con cañerías perforadas adrede.

A la banca ya no le quedan pisos bien situados

Los pisos que se ofertan con grandes descuentos están situados en zonas de escasa demanda. Gonzalo Bernardos, analista económico e inmobiliario, confirma que a la banca apenas le quedan activos bien ubicados. Lo que valía la pena ya lo vendieron. En grandes ciudades como Madrid o Barcelona, así como en poblaciones con tirón turístico, tienen pocas viviendas.

Incluso se han desprendido de las estructuras –los esqueletos de hormigón que no se acabaron de edificar- si estaban bien situadas. Sin embargo, les queda un montón de pisos y solares en localidades en las que no se ha reactivado el mercado inmobiliario. Bernardos recuerda que la banca también tiene activos inmobiliarios en “propiedad” de los que no dispone del “dominio”. Son las viviendas y locales ocupados. En estos casos, el precio máximo nunca supera el 65% del que se pagaría si estuviera sin inquilinos.

Grandes descuentos

Los portales de las inmobiliarias vinculadas a bancos están repletos de ofertas de pisos de segunda mano con descuentos. Sólo hae falta echar un vistazo a Altamira Inmuebles (Santander), Servihabitat (Caixabank), Solvia (Sabadell) o Haya Real Estate (Bankia). Precisamente, Bankia anuncio hace unos días que había puesto a la venta una selección de 3.700 viviendas de segunda mano en toda España, con descuentos de hasta el 40%: 1.800 están en la Comunidad Valenciana, 1.200 en Cataluña, 340 en Murcia, 330 en Canarias y 60 en Baleares.

Sin embargo, estas viviendas no están ubicadas en las capitales o en las zonas de mayor demanda. Así, por ejemplo, de las 1.200 de Cataluña, 510 están en la provincia de Tarragona, 330 en Lleida, 180 en Girona y sólo 170 en la de Barcelona. Pese a los descuentos anunciados, la banca no tiene por qué perder dinero con las ventas. El profesor Barnardos recuerda que lo tienen todo provisionado. El problema es si venden muy por debajo del importe de la provisión.

Ventas de pisos: la banca coloca miles de viviendas de segunda mano destrozadas

A la pregunta de si la banca puede ganar dinero con descuentos del 40% o más, el economista Santiago Niño Becerra responde con otra pregunta: “¿qué es mejor, perder el 40% sobre un valor contable que se parece poco al de mercado porque es menor o mucho menor, o no vender y seguir con ese valor que puede degradarse más aún?”. Subraya que al banco “ese activo no solo no le rinde nada, sino que le cuesta dinero, luego, ¡fuera!, máxime si las cosas se van a poner serias y empiezan a controlar el estado de los bancos”.

La banca aspira a no perder dinero

Un especialista inmobiliario de una entidad bancaria explica que, con las ventas de viviendas rebajadas, “no aspiran a ganar dinero, aspiran a no perderlo”. Recuerda que los activos inmobiliarios aún están causando pérdidas a los bancos. Además, el parque de viviendas requiere elevados costes de mantenimiento porque, en caso contrario, se devalúa. Y lo más importante: necesitan vender porque, así, se liberan de las provisiones. No sólo se liberan sino que evitan que el Banco de España les pueda exigir su actualización. Esta es la clave.

Ventas de pisos: el Banco de España empuja a la banca a “desenladrillarse”

Las fuentes consultadas indican que el Banco de España, a través de la circular 4/2016, les apremia a deshacerse de los inmuebles que se adjudicaron fruto del impago de particulares y promotores. En otras palabras, les fuerza a “desenladrillarse”. La circular establece que cada año deberán presentar una valoración de cada uno de sus inmuebles para ajustar los precios. Si de la tasación sale una valoración inferior, el banco deberá dedicar más provisiones. Para evitarlo, intentan sacarse de encima lo que les queda aunque sea con importantes rebajas.