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Duran Lleida, López de Lerma y Bassets analizan en ED Libros el por qué del conflicto catalán y buscan lecciones y salidas para el acuerdo político

Barcelona, 19 de marzo de 2017 (05:00 CET)

El proceso soberanista arrancó con la Diada del 11 de septiembre de 2012. Desde entonces, la política catalana ha cambiado por completo. Y es necesario tratar de conocer qué ha pasado y por qué. Tres libros aparecen como imprescindibles para entender el desencaje de Cataluña en España, con protagonistas pasados y del presente. Se trata de Cuando pintábamos algo en Madrid, del ex diputado y ex vicepresidente del Congreso, Josep López de Lerma; de Lecciones españolas, del periodista Lluís Bassets, y de Un pa com unes hòsties (habrá versión en castellano), del que fuera líder de Unió Democràtica, Josep Antoni Duran Lleida. Los tres en ED Libros, la editorial de Economía Digital.

Tanto López de Lerma como Duran Lleida repasan sus experiencias políticas. En el caso del ex diputado de Convergència en el Congreso, su objetivo ha sido el de reflejar una forma de actuar en la política española que era uno de los grandes valores de la CiU de Jordi Pujol. Ofrecer la estabilidad del gobierno español, a cambio de mejoras para el autogobierno de la Generalitat, pero, a veces, también sin esperar nada a cambio, sólo porque el proyecto de conjunto, --que España fuera bien--, también interesaba a Cataluña, como se demostró –y así lo corrobora López de Lerma—en la transición, con el apoyo al ministro de Economía de Suárez, Fuentes Quintana, o con la entrada en el euro, con José María Aznar, o para consolidar la entrada en la UE, con los gobiernos de Felipe González.

El lamento de López de Lerma, al margen de que entiende que los gobiernos españoles, de todos los colores, no acabaron de reconocer el papel del nacionalismo catalán, es que CiU pudo haber completado su misión con su entrada en el Gobierno del Estado. “Nunca escondí que CiU debía entrar en el Gobierno de España. Es en la cocina, y no en el comedor adjunto al principal, donde el partido debía estar. Pujol en persona lo impidió tantas veces como fue llamado a corresponsabilizarse de la gobernación”, asegura López de Lerma.

López de Lerma cree que el nacionalismo catalán debería haber entrado en el Gobierno español

Tal vez si ello se hubiera producido, el encaje de Cataluña ahora estaría resuelto. Muchos veteranos de CiU así lo consideran.

Duran Lleida titula su libro con una expresión común en catalán, que él mismo pronunció en una entrevista en Catalunya Ràdio. El libro, Un pa com unes hòsties, recoge una selección de cartas que redactaba para la militancia de Unió Democràtica. Los medios de comunicación estaban muy atentos a esas misivas, porque, en los últimos tiempos, eran dardos contundentes contra el propio gobierno de la Generalitat. Con un prólogo y un epílogo originales, Duran da cuenta de una queja, de una crítica por un camino escogido, por parte del independentismo, que, a su juicio, no lleva a ninguna parte. Pero Duran también es muy crítico con el Gobierno español, al entender que no puede ser tan inmovilista. Duran recuerda que él mismo le dijo a Rajoy en el Congreso que su “miopía política” sería contraproducente para toda España, en agosto de 2014.

Pero Duran incide en que el movimiento independentista sólo ha acabado destrozando el mapa político catalán, sin ninguna solución aparente. Con Convergència en la estacada, con su partido, Unió, fuera de las instituciones; con el PSC diezmado, y, eso sí, con dos partidos encaramados: Ciudadanos y la CUP. Es decir, “un pa com unes hòsties”. Duran reclama diálogo, y un acuerdo que no necesariamente debe pasar por una difícil y siempre sorpresiva, reforma de la Constitución. Propone un acuerdo bilateral.

En el caso de Lluís Bassets, el periodista analiza todo el problema desde una perspectiva de conjunto, pensando en la totalidad de España, con una serie de lecciones que se deben aprender para no caer en viejas tragedias. “Los bloqueos históricos en nuestro país suelen acabar mal”, señala.

A su juicio se ha llegado a una situación “empantanada”, desde el bando independentista, que no sabe qué hacer, y con un Gobierno español paralizado, pendiente de que pueda ser criticado si intenta algún tipo de acercamiento.

Bassets defiende que Pujol y Aznar desaprovecharon lo que habían iniciado con éxito entre 1996-2000

Bassets analiza históricamente la evolución del catalanismo, y critica que el independentismo ofrezca la idea de un nuevo país “inmaculado”, una especie de Dinamarca del sur. Busca la raíz del problema, y sitúa dos circunstancias: la sentencia del Estatut por parte del Tribunal Constitucional en 2010, pero va más allá al situar al lector en la legislatura de 2000 a 2004.

Tras una buena relación entre el PP y CiU, entre 1996 y 2000, con Aznar y Pujol, que pactaron “el mayor desarrollo histórico de la autonomía catalana y del Estado de las autonomías”, se pasó a la ruptura total, y al recurso del PP contra el Estatut de 2006 que acabaría en manos del Constitucional –politizado y con magistrados invalidados o que estaban fuera de sus mandatos--. ¿Fue aquel momento el que podría haber logrado un encaje real y sólido de Cataluña en España que se acabó desaprovechando?

Bassets da a entender que pudo haber sido. Pero que la derecha española, más que la izquierda, tiene problemas para asumir algunas reivindicaciones del catalanismo, y que ya se han extendido en otros territorios, y es la necesidad de que España distribuya el poder, o, mejor dicho, que Madrid entienda que en un país plural no todo tiene que estar en la capital del Estado. El periodista de El País se refiere a Alemania, donde las industrias, las editoriales, el poder de las finanzas o los centros culturales están distribuidos entre los diferentes estados –länder—federales.

Los tres títulos, en ED Libros, ofrecen un marco completo de qué ha sucedido, pero, principalmente, guían al lector para conocer qué podría pasar a partir de ahora si los principales actores quisieran alcanzar un acuerdo. De verdad.