ACS, Ferrovial, Acciona y OHLA crecen a doble dígito en Norteamérica en 2025
Las cuatro constructoras aprovechan la mayor oleada de inversión pública estadounidense desde los años cincuenta para consolidar su posición
Montaje realizado por Economía Digital.
ACS, Ferrovial, Acciona y OHLA incrementaron sus ingresos en Norteamérica en más de 2.500 millones de euros, un 10% en conjunto, una aceleración sin precedentes que convierte al mercado norteamericano en el motor de la industria constructora española.
Este es el resultado de una estrategia sistemática ejecutada durante la última década que ahora florece al calor de la mayor inversión en obra pública del país desde los años cincuenta, impulsada por la Infrastructure Investment and Jobs Act aprobada en la era Biden.
El dinero federal fluye con una velocidad inusitada hacia autopistas, puentes, ferrocarriles, redes eléctricas y edificios de nueva generación. Y las empresas mejor posicionadas para capturar ese maná son las cuatro compañías con sede en Madrid que llevan décadas construyendo su presencia en suelo estadounidense.
Hablar de ACS como constructora española resulta ya, en gran medida, una imprecisión geográfica. Con 24.316 millones de euros facturados en Estados Unidos durante 2025 —un incremento de 2.327 millones respecto al año anterior—, el grupo presidido por Florentino Pérez ha consumado una transformación que llevan fraguando desde la adquisición de Hochtief hace más de una década.

La clave tiene nombre propio: Turner Construction. La filial de ACS es la mayor constructora de edificación del país, con una cartera que incluye estadios de la NFL y la NBA, centros de datos para Google, Amazon y Microsoft, y hospitales universitarios en las grandes metrópolis.
El resultado es aplastante: por cada euro que ACS factura en el mundo, 62 céntimos proceden de suelo norteamericano. EE. UU. ya representa el 61,8% de su negocio total, y las perspectivas apuntan a más.
Si ACS juega al volumen, Ferrovial juega al margen. La compañía que en 2023 trasladó su domicilio social a los Países Bajos y listó en el Nasdaq ha construido en Texas y Virginia el negocio de infraestructuras más sofisticado que opera hoy una firma de origen español en el mundo.
Sus Express Lanes —en las autopistas NTE, LBJ en el área de Dallas, y la I-66 en el corredor de Washington— son carreteras donde el precio del peaje se actualiza cada cinco minutos en función del tráfico en tiempo real.
Los números de 2025 confirman la solidez del modelo: los ingresos por peajes en EE. UU. crecieron a doble dígito, con incrementos de entre el 11% y el 24% según el tramo.

Con unos ingresos estimados de aproximadamente 2.500 millones de euros en el mercado estadounidense —entre su división de construcción a través de Webber y los rendimientos concesionales—, EE. UU. ya es también su mercado número uno, con un peso cercano al 40% de su negocio global.
Acciona juega en una liga distinta. Mientras ACS y Ferrovial se baten en el asfalto y el hormigón, el grupo presidido por José Manuel Entrecanales ha identificado en Estados Unidos una oportunidad de escala histórica en el terreno de la energía renovable, aprovechando los incentivos fiscales de la Inflation Reduction Act (IRA), la gran legislación climática de la Administración Biden.
La IRA premia con créditos fiscales sustanciales a quienes construyan y operen plantas solares y eólicas en suelo americano. Para Acciona, que lleva años desarrollando parques renovables en varios estados del Midwest y el Sunbelt, el texto legislativo ha funcionado como un catalizador extraordinario.
Su producción internacional creció un 25,5% en 2025, con EE. UU. como principal vector de esa expansión. La compañía no solo construye infraestructura verde: la opera, la financia y la integra en las redes eléctricas estatales en proceso de modernización urgente.

El contexto es propicio: la red eléctrica estadounidense, diseñada en gran parte en la segunda mitad del siglo XX, necesita una renovación masiva para absorber la generación distribuida de las renovables y alimentar, al mismo tiempo, la explosiva demanda energética de los centros de datos de la IA.
Para OHLA, la historia americana es, ante todo, una historia de supervivencia y reinvención. El grupo, que atravesó años de turbulencias financieras y cambios accionariales, encontró en el mercado estadounidense el ancla que necesitaba para estabilizar su balance y recuperar credibilidad ante inversores y clientes.
Con 1.487 millones de euros facturados en EE. UU. en 2025 —un incremento de 96 millones respecto a 2024— y un peso del 43,1% sobre sus ventas totales, OHLA ha convertido a América en su principal mercado por primera vez en su historia.

La clave de su modelo es la especialización geográfica: no pretende competir en todo el país, sino ser un actor dominante en Nueva York e Illinois, dos de los mercados de infraestructura pública más activos y mejor financiados del país.
En ambos estados, OHLA ha construido un track record sólido en obras de transporte público, puentes y túneles, exactamente el tipo de infraestructura que ahora recibe financiación prioritaria de la Infrastructure Investment and Jobs Act.
Tres razones para atraer a ACS, Ferrovial, Acciona y OHLA
El éxito de estas cuatro empresas no es coyuntural. Responde a tres factores que apuntan a la permanencia de su presencia en el mercado americano.
El primero es la seguridad jurídica. En Estados Unidos, los contratos de concesión a 50 años son tratados como compromisos sagrados, blindados frente a cambios de gobierno o revisiones regulatorias retroactivas.
En España, y en buena parte de Europa, la experiencia reciente de modificaciones unilaterales de marcos normativos en sectores como la energía o las autopistas ha generado una desconfianza entre los inversores en infraestructura.
El segundo es la dolarización de beneficios. Facturar en dólares actúa como un escudo natural frente a la volatilidad del tipo de cambio. En periodos de debilidad del euro, los resultados de estas compañías ganan brillo adicional cuando se traducen a la divisa europea para presentar las cuentas ante los inversores del IBEX.
El tercero, y quizás el más poderoso de cara al futuro, es el efecto imán de los centros de datos. La carrera global por la Inteligencia Artificial ha convertido a EE. UU. en el mayor mercado de construcción de infraestructura digital del mundo.
Construir un hyperscaler moderno requiere habilidades muy específicas que tanto ACS como Ferrovial han demostrado dominar. El negocio de los data centers no es solo el presente: es la mayor palanca de crecimiento para la próxima década.