ACS, Acciona, Ferrovial y OHLA se enfrentan a la ‘armada gallega’ en la Autovía da Costa da Morte

El contrato de 32 millones para prolongar la Autovía da Costa da Morte desde Vimianzo atrae a grandes constructoras estatales y a las tres mayores compañías gallegas del sector: San José, Copasa y Puentes

De izquierda a derecha, Luis Amodio (OHLA), Florentino Pérez (ACS), Rafael del Pino (Ferrovial) y José Manuel Entrecanales (Acciona) / ED

De izquierda a derecha, Luis Amodio (OHLA), Florentino Pérez (ACS), Rafael del Pino (Ferrovial) y José Manuel Entrecanales (Acciona) / ED

La prolongación de la Autovía da Costa da Morte ha atraído a las grandes constructoras españolas a Galicia. ACS, Acciona, Ferrovial, OHLA, Sacyr o la catalana Comsa han presentado ofertas para hacerse con un contrato presupuestado en 36 millones y que permitirá prolongar la autovía en casi seis kilómetros, entre Santa Irena, en el municipio coruñés de Vimianzo, y la carretera AC-432, que comunica con Camariñas. Las tres mayores constructoras gallegas por volumen de ingresos, San José, Copasa y Grupo Puentes, también optan a adjudicarse las obras, que tienen un plazo de ejecución de 36 meses, por lo que podrían estar concluidas en 2029 si arrancan este año.

La Xunta, que licita el contrato a través de la Axencia Galega de Infraestruturas, recibió 11 ofertas en las que participan 23 empresas, casi todas organizadas en diversas UTEs. Solamente la ourensana Copasa y Dragados, la empresa del grupo de Florentino Pérez, competirán en solitario. ACS, en realidad, presenta dos ofertas, pues a la de Dragados se suma la presentada por Vías y Construcciones, también filial de la compañía presidida por Florentino Pérez, en alianza con Vázquez y Reino.

La autovía da Costa da Morte se puso en funcionamiento en el año 2016, consumando con retraso una de las promesas del PP 13 años antes, tras el desastre del Prestige, aunque con importantes modificaciones respecto al proyecto inicial. Actualmente cuenta con casi 28 kilómetros libres de peaje que comunican los ayuntamientos de Carballo, Coristanco, Cabana de Bergantiños, Zas y el término municipal de Vimianzo, hasta Santa Irena. Ahora, estas 23 empresas que han presentado oferta competirán por alargar 5,8 kilómetros la carretera, que conllevarán la construcción de dos enlaces y la previsión de un tercero, tres viaductos, seis pasos superiores, tres pasos inferiores y seis obras de drenaje.

Las 11 ofertas en A Costa da Morte

Acciona optará al contrato en alianza con Canarga, la constructora de Carral con la que ya formó equipo para competir por el último tramo de la autovía que unirá Lugo con Sarria.

Ferrovial, menos habitual en los contratos de obra pública en Galicia, presentó oferta en UTE con la coruñesa Construcciones López Cao.

CRC, la empresa fundada en Ordes que se integró en Civis Corporation en 2006, competirá aliada con la catalana Amsa (Agustí y Masoliver).

Copasa presenta oferta en solitario, al igual que hizo en la autovía Lugo-Sarria y en los proyectos de Xestur, la gestora de parques empresariales de la Xunta.

Sacyr y la ourensana Extraco presentan oferta conjunta en la Autovía da Costa da Morte.

Taboada y Ramos ha formado alianza con Covsa y Comsa. Las dos primeras ya fueron adjudicatarias de las obras de construcción de esta infraestructura, como también Copasa y CRC.

Florentino Pérez golpea dos veces. Presenta oferta con Dragados y con Vías y Construcciones, la primera en solitario, y la segunda en UTE con la gallega Vázquez y Reino.

OHLA forma equipo con XAC y Orega, repitiendo también la UTE que opta al último tramo de la autovía entre Lugo y Sarria. Las dos empresas gallegas están ganando peso en la obra pública de la Xunta al adjudicarse también varios contratos de la nueva vivienda protegida.

Constructora San José, la mayor empresa gallega del sector, competirá en alianza con Francisco Gómez y Cia, otra de las grandes adjudicatarias de obra pública del Gobierno gallego y socia, al menos por el momento, del proyecto de la mina de cobre de Touro.

Grupo Puentes, por su parte, optará al contrato junto a Seranco y con Prace.

A Costa da Morte, un caso particular

La Autovía da Costa da Morte (AG-55) , que Feijoo inauguró a medio terminar, pues las obras se recortaron en 15 kilómetros sobre los 42 con los que debía contar la infraestructura, forma parte de un modelo de colaboración público-privada que la Xunta desarrolló en varias vías de alta capacidad, concretamente, en Santiago-Brión (AG-56), O Salnés (AG-41), O Barbanza (AG-11) y Celanova (AG-31). A finales del 2024, la Xunta activó el rescate de estas autovías pagando a las concesionarias casi 300 millones, casi el doble de lo que destinará este año el Gobierno a construir vivienda pública, por ejemplo. Copasa, Sacyr y el fondo Hermes se llevaron la mayor parte de este dinero, que permite al Ejecutivo de Alfonso Rueda ahorrarse unos 30 millones del total que debería pagar por los peajes en sombra hasta el final de las concesiones.

De este modelo concesional anulado anticipadamente, la Autovía da Costa da Morte quedó como excepción. Fue la no rescatada. En la concesionaria de la vía están Copasa, Puentes y Calzadas y Covsa. En su momento lo estuvo también CRC, pero decidió vender su participación en 2018.

Un informe del Consello de Contas del año 2023 situaba esta vía como las más cara, y con mucha diferencia, entre las que seguían el modelo público-privado, con un coste de 8,46 euros por trayecto completo, frente a los 0,98 euros de la Autovía do Salnés, la más barata.

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