De Cosentino a Cunext: la industria acelera el autoconsumo de energía para proteger su rentabilidad

El despliegue fotovoltaico y solar supone una ventaja en un contexto geopolítico convulso frente a los competidores en el norte de Europa

Instalaciones del Grupo Cosentino en Cantoria (Almería).

Instalaciones del Grupo Cosentino en Cantoria (Almería). Marian León / Europa Press

El tejido industrial español, con empresas como Cosentino y Cunext Copper a la cabeza, ha pisado el acelerador en la transición energética, no solo como un objetivo medioambiental, sino como una estrategia financiera para salvaguardar sus cuentas de resultados. Así ha confirmado este cambio de paradigma estructural Pablo Aroja, responsable de riesgo país de Cesce, durante una jornada empresarial celebrada al amparo de la Cámara de Comercio de Sevilla.

En concreto, ha desarrollado que las grandes corporaciones han consolidado el autoconsumo corporativo y la diversificación de fuentes como un escudo definitivo frente a la volatilidad geopolítica y las fluctuaciones en los precios de los hidrocarburos.

Históricamente, economías como la alemana han mantenido una ventaja competitiva al importar gas a bajo precio; pero ha asegurado que ahora el panorama se ha revertido por completo. En la actualidad, generar electricidad mediante tecnología fotovoltaica resulta un 55% más barato que hacerlo con combustibles fósiles.

A este abaratamiento se ha sumado la radiación solar de España, que supera los 2.000 kilovatios por metro cuadrado en gran parte del territorio nacional, frente a los 600 u 800 de los países del norte de Europa.

En términos operativos, un panel instalado en la península ibérica ha pasado a producir un 50% más de energía que su equivalente en Alemania. «Tenemos una ventaja inédita y tenemos que aprovecharla», ha apuntado Arjona al respecto.

Parte del plan estratégico

Corporaciones del peso de Cosentino han integrado esta ventaja en el núcleo de su estrategia operativa. La multinacional almeriense ha desplegado, como parte de su hoja de ruta, más de 60.000 paneles solares fotovoltaicos, los cuales ya cubren el 25% del consumo eléctrico de su parque industrial.

Este avance se ha enmarcado dentro de su plan inversor para el periodo 2024-2026, dotado con una cifra próxima a los 400 millones de euros. Como parte de esta evolución, la compañía ha optimizado el desempeño de una instalación de 15 MW situada en las cubiertas de su fábrica de ‘dekton’ y en su respectivo almacén logístico.

Este viraje hacia la soberanía de los recursos ha tenido también un reflejo en la industria del metal con el proyecto de Cunext Copper. La compañía cordobesa, que actúa como proveedora de firmas como Atlantic Copper y socia de Cox, ha articulado la construcción de una nueva fábrica de cobre verde en la capital califal.

Tras haber recibido la licencia de obras correspondiente por parte de la gerencia de urbanismo local, la empresa ha destinado una partida de 130 millones de euros a esta instalación. Esta inyección de capital se ha insertado dentro de un plan estratégico que supera los 200 millones de inversión a escala provincial.

Monopolio chino

La relevancia operativa de proyectos ligados a la circularidad ha trascendido el ámbito de Cosentino y Cunext debido a la inminente escasez global de materias primas críticas. Arjona ha advertido durante el encuentro que el mercado se ha enfrentado a un escenario de máxima tensión, ya que la Agencia Internacional de la Energía ha proyectado un desajuste superior al 20% en la oferta global de cobre para el año 2040.

El experto ha razonado, paralelamente, que el sector minero presenta una rigidez mayor que la industria petrolera, dado que los proyectos de extracción requieren periodos superiores a los 10 años desde la fase de exploración inicial.

A esta limitación temporal se ha sumado un riesgo geopolítico originado por la concentración de la industria de refino. El responsable de Cesce ha detallado que China ha consolidado una situación cercana al monopolio, al haber aglutinado más del 70% del procesamiento de componentes clave para la electrificación, como el cobalto, y más del 90% del grafito y las tierras raras.

Álvaro Portes (Cesce), Luis Cordero (Cámara de Sevilla) y Pablo Arjona (Cesce), durante la presentación ‘El mapa energético del S.XXI’ en Sevilla. Imagen: Cámara de Sevilla

Esta posición de dominio ha permitido al país asiático imponer restricciones unilaterales a las exportaciones. En consecuencia, diversas empresas automovilísticas europeas ya se han visto obligadas a reducir su actividad temporalmente a causa de los cuellos de botella en la cadena de suministros.

Consecuencias en otros sectores

La estrategia de salvaguarda energética se ha extendido de manera sistémica por otros sectores de la economía. Arjona ha puesto como ejemplo que la mayoría de las plantas de automóviles radicadas en España, al igual que la práctica totalidad de la industria del azulejo en Castellón, han impulsado medidas de autoconsumo masivo.

Incluso infraestructuras destinadas a eventos, como ha sido el caso del Estadio de la Cartuja de Sevilla, han adoptado soluciones similares para estabilizar sus balances de gastos.

En paralelo a la generación, el analista ha identificado el almacenamiento como la segunda gran revolución que sacude al tejido productivo. El coste de los sistemas de baterías se ha reducido un 90% en la última década, lo que facilita a las empresas capturar la energía fotovoltaica en las horas centrales del día y verterla a sus propios sistemas productivos durante la noche.

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Carmen Vacas
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