Riquelme (Cox) resucita la histórica Eucomsa de Abengoa para autoabastecer sus parques renovables
La nueva sociedad, dependiente de la división de transmisión e infraestructuras y con sede en Utrera, tiene el objetivo de alcanzar una cartera de pedidos de 320 millones
Sede de Eucomsa, ahora perteneciente a Cox, en Utrera (Sevilla). Imagen: Google Street View
El Grupo Cox, liderado por Enrique Riquelme, ha avanzado en su estrategia de reindustrialización en Andalucía con la reactivación societaria de un activo heredado de la extinta Abengoa. En concreto, el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME) ha oficializado la constitución de Eucomsa, Construcciones Metálicas S.L., una maniobra que supone la recuperación de la histórica marca industrial para integrarla en la cadena de valor de la compañía.
La nueva sociedad nace bajo el paraguas de Cox T&I (Transmisión e Infraestructuras), la división del grupo encargada de la ingeniería y construcción, que figura como socio único de la entidad. Al frente de la misma se ha situado el propio Riquelme como administrador único, una decisión que subraya la importancia estratégica que la presidencia otorga a este activo industrial.
El domicilio social se mantiene además en el kilómetro 22,30 de la carretera A-376, en Utrera, la ubicación histórica donde se levantan los talleres que durante décadas suministraron estructuras a medio mundo.
El objeto social inscrito no deja lugar a dudas sobre la vocación fabril de la renacida empresa: «La organización y explotación de actividades y negocios que guarden relación con la fabricación, la construcción de todo tipo de señalizaciones y balizamientos viales, así como la construcción de obras civiles necesarias».
Con esta filial, Cox logra una integración vertical completa, pasando de ser un desarrollador que subcontrata suministros a un grupo capaz de fabricar su propio ‘hardware’: desde las torres de alta tensión para evacuar energía hasta los soportes para sus plantas fotovoltaicas.
53 años de trayectoria
Para comprender la dimensión de este movimiento es necesario mirar hacia el pasado. La antigua Eucomsa (Europea de Construcciones Metálicas, S.A.) fue fundada en 1973 y se convirtió en una referencia internacional dentro de Abengoa. Sus instalaciones en Utrera abarcaban una superficie total de 120.000 metros cuadrados, de los cuales 36.000 estaban cubiertos y dedicados a talleres de producción, almacenes y oficinas.
Estas dimensiones le permitían una capacidad de producción teórica de 50.000 toneladas anuales de acero transformado.
Ahora, la reactivación de Eucomsa encaja como un guante en la actual carga de trabajo de Cox. Un ejemplo reciente de Cox T&I es la finalización de la dirección facultativa de la Subestación Promotores Caparacena 400kV en Andalucía, una infraestructura que permite la evacuación de más de 600 MW de energía renovable hacia la red de Red Eléctrica.
Este tipo de proyectos, que implican la gestión de más de 50 kilómetros de líneas de alta tensión y la coordinación de múltiples contratistas, requieren un suministro constante y fiable de estructuras metálicas.
Un plan de negocio de 320 millones
La hoja de ruta que maneja Riquelme para esta filial, por otro lado, es ambiciosa. El plan estratégico contempla optimizar la planta para que asuma una cartera de pedidos valorada en 320 millones de euros, operando con un margen garantizado del 10%.
La visión no se limita a cubrir las necesidades internas del grupo; el objetivo declarado es transformar las instalaciones en un «centro de fabricación de placas solares y todo tipo de estructuras para la generación de energía verde» que también provea a terceros.
De hecho, la división matriz, Cox T&I, ya ha comenzado a engrasar su maquinaria financiera, obteniendo recientemente financiación a corto plazo por importe de 16 millones de euros para atender las necesidades de nueva contratación.
La joya técnica: una estación de ensayos
Más allá de la capacidad de soldadura, lo que Cox recupera con Eucomsa es un activo tecnológico singular: una estación de ensayos a escala real automatizada. Esta infraestructura permite validar prototipos de torres de hasta 72 metros de altura sometiéndolas a cargas simultáneas en tres direcciones, una herramienta para certificar diseños propios antes de lanzarlos al mercado.
Es este know-how el que permitió a la antigua filial de Abengoa firmar hitos como el suministro de 12.500 toneladas de acero para la línea Güemes-Sico entre Argentina y Chile, o la fabricación de 4.300 heliostatos para la planta termosolar Khi Solar One en Sudáfrica. Ahora, bajo la gestión de Cox, esa capacidad industrial se pone al servicio de un nuevo ciclo inversor.