Unicaja recupera la exigencia de una rentabilidad mínima para abonar las pensiones de Liberbank
La dirección del banco malagueño vincula la devolución de las aportaciones pendientes a un calendario de 7 años condicionado a alcanzar un ROTE del 11% y 15%
José Sevilla, presidente de Unicaja, durante un foro celebrado en noviembre de 2025 en Madrid. Jesús Hellín / Europa Press
La paz social en Unicaja vuelve a tensarse por una cuestión económica heredada del pasado. La entidad financiera ha recuperado la exigencia de vincular el pago de las aportaciones pendientes a los planes de pensiones de los antiguos empleados de Liberbank a la consecución de unos objetivos de rentabilidad concretos.
En la reunión de la Comisión de Relaciones Laborales celebrada este mismo mes de enero, el banco malagueño ha puesto sobre la mesa una «nueva oferta» que, en la práctica, recupera las condiciones financieras que ya bloquearon las conversaciones hace casi un año.
La propuesta que ha trasladado la dirección establece un calendario de pagos dividido en tramos y condicionado a la evolución del ROTE (rentabilidad sobre el capital tangible) del banco. Según han detallado fuentes sindicales presentes en la mesa, para los 2 primeros años Unicaja ha exigido alcanzar un ROTE del 11% y, simultáneamente, reducir en un 50% la brecha de rentabilidad que mantiene la entidad con la media del sector bancario.
Para los años siguientes, del tercero al séptimo, la condición se endurece considerablemente. El banco ha planteado que las aportaciones solo se realizarán si se alcanza un ROTE del 15% y si, al mismo tiempo, la entidad logra situarse en la media de rentabilidad del sector o por encima de ella.
Además, la empresa ha especificado que estos años pueden ser sucesivos o no, dependiendo siempre de la fluctuación de los resultados financieros de Unicaja.
La reacción de la representación laboral no se ha hecho esperar. Desde el sindicato Suma+T han calificado inmediatamente esta propuesta como «inasumible», señalando que podría haber margen de negociación si no se establecieran vinculaciones tan estrictas.
Por su parte, CESICA ha denunciado la «actitud de bloqueo negocial» de la entidad en un asunto que afecta a un patrimonio de cerca de 1.000 millones de euros propiedad de la plantilla y sus beneficiarios.
Un ‘déjà vu’ de 2025
El movimiento de Unicaja ha generado un profundo malestar porque supone un regreso a las líneas rojas que ya hicieron descarrilar el diálogo a principios de 2025. En febrero del año pasado, el conflicto estalló precisamente porque el banco exigía alcanzar ese mismo 15% de ROTE para abonar la deuda histórica.
Ante la presión sindical, la entidad llegó a renunciar momentáneamente a esa condición financiera para sentarse a negociar, aunque solicitando quitas en los importes.
Sin embargo, aquella ventana de oportunidad se cerró rápidamente. A finales de febrero de 2025, la entidad dio marcha atrás y dejó el asunto de las pensiones fuera de la propuesta final, cerrándose en banda a renunciar a la condicionalidad del beneficio.
El conflicto se enquistó hasta tal punto que, en abril, el sindicato CSIF interpuso una denuncia ante la Inspección de Trabajo reclamando unos 17,5 millones de euros en aportaciones impagadas, calculando una deuda media de 7.000 euros por empleado afectado. Los sindicatos han recordado que el origen de esta deuda se remonta a 2013, cuando Liberbank suspendió las aportaciones.
Otros frentes abiertos
Más allá de las pensiones, la reunión de enero ha servido para constatar la distancia en otros asuntos laborales. La empresa ha informado sobre la situación de los gestores de clientes de red sin cartera, un colectivo que ha crecido exponencialmente desde las 226 personas en 2024 hasta las 1.792 al cierre de 2025.
Este clima de tensión contrasta con los movimientos estratégicos que la entidad ha comunicado en las últimas semanas. En diciembre, Unicaja anunció un ajuste de su modelo de negocio para 2026 centrado en Madrid y Andalucía, comprometiéndose a no realizar despidos y a fomentar la movilidad interna mediante nuevas contrataciones.
Aquel encuentro de diciembre parecía haber suavizado las posturas, con una dirección que se mostraba dispuesta a «dar una vuelta» a los temas pendientes, una voluntad que la nueva oferta de pensiones parece haber desmentido.
Paralelamente, el banco ha seguido avanzando en su hoja de ruta corporativa. En este mismo mes, Unicaja ha anunciado una reorganización de su negocio retail bajo la batuta de Luis Colorado. La nueva estructura divide la dirección comercial en tres grandes áreas —pymes, banca privada y particulares— con el objetivo de ganar agilidad y especialización para cumplir con el Plan Estratégico 2025-2027.