El PSOE se ‘bunkeriza’ en Granada mientras Moreno fía recuperar la alcaldía a su imagen junto a Carazo

Tras la polémica por la designación de la sede de la agencia de IA, ningún ministro del Gobierno arropa al alcalde socialista en esta campaña en la que se centra en ahuyentar el efecto 19J del PP y apelar al voto útil ante la división de las izquierdas

El alcalde Paco Cuenca, en una imagen de campaña junto a unos jóvenes en Granada.

El alcalde Paco Cuenca, en una imagen de campaña junto a unos jóvenes en Granada.

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Hay dos estrategias enfrentadas en Granada: Paco Cuenca y su marca personal alejado de las polémicas que persiguen al PSOE en una suerte de bunkerización a salvo de la visita de dirigentes de Moncloa/Ferraz versus el mensaje de «gestión, gestión y gestión» que abandera Marifrán Carazo, la consejera más destacada que tenía Juanma Moreno en su Consejo de Gobierno, ahíto de perfiles de peso político, que desde su designación como candidata, el pasado 3 de enero, ha recibido el apoyo de la cúpula de Génova y de todo el PP regional.

Feijóo arropó a la candidata el pasado 6 de mayo, con Moreno como anfitrión, y el presidente andaluz tiene previsto hacer doblete en la jornada de cierre de campaña: mitin de mañana/tarde en Granada y por la noche, Sevilla. Su equipo le pide un último empujón en las plazas más codiciadas.

Si José Luis Sanz en Sevilla está encantado con el apoyo que, en las últimas semanas, ha recibido de su presidente regional, en el caso de Carazo la gratitud es por ambas partes: unas voces, las menos, hablan de que fue la ex consejera la que pidió ir de candidata a Granada, ciudad a la que esta vallisoletana de nacimiento está vinculada desde su etapa universitaria pero en la que no ha vivido de manera continuada hace ya casi 10 años. Por contra, la tesis más defendida es que Carazo ha ido a regañadientes a petición del partido y sólo porque le han garantizado que los números dan (si no sola, con el respaldo de los votos de Vox, toda vez que se da por hecho que asume el voto de Ciudadanos).

Enfrente tiene un rival complicado. Cuenca sabe que su perfil vende, Carazo es consciente que debe trabajarse mucho más su grado de conocimiento sobre el terreno y por eso tira del gran activo del PP hoy día, su jefe de filas, Juanma Moreno.

Son dos modos de encarar la campaña del 28M que ya enfila sus últimos días en una de las plazas que más abiertas está en este momento: según la mayoría de encuestas, el PP adelanta al PSOE en votantes pero Cuenca podría seguir gobernando sumando los concejales del bloque de la izquierda. Pero lo cierto es que las dos listas que se presentan (Podemos/Alianza Verde/Independientes y, por otro lado, Granada Unida) más un tercero independiente -Cesar Girón-amenazan con una traducción poco favorable en escaños. De ahí que Cuenca no pare de apelar en su campaña al voto útil.

Con todo, el sentir general de las múltiples voces con las que ha hablado Economía Digital es que el PP pensó que la toma de Granada iba a ser sencilla pero que enfrente tiene a un alcalde con carisma que, incluso, se ha enfrentado con el Gobierno de España a propósito de la polémica designación de la Agencia de Inteligencia Artificial.

Recordemos, la ciudad nazarí era la preferida para este proyecto de descentralización de las agencias del Estado pero, a última hora, el pasado diciembre el Ministerio de Política Territorial decidió que la sede sería para La Coruña, cuna de la vicepresidenta Calviño. El asunto enervó al gobierno municipal que, antes la falta de informes concluyentes que sostengan la decisión, ha amenazado con reclamar transparencia en los tribunales.

Muchos sectores de la sociedad civil granadina, entre ellos el mundo de la Universidad y parte de la empresa, han valorado en este tiempo que Cuenca no se haya amilanado y haya plantado cara al Gobierno reclamando argumentos que sostengan esta decisión. Esa defensa numantina le ha afianzado, ante sus vecinos con un discurso que escapa a las cuitas del partido.

Nadie reconoce abiertamente que Cuenca haya pedido no recibir visitas de Moncloa pero lo cierto es que ningún ministro ha pisado Granada ni lo va a hacer de aquí a que se abran las urnas, a menos que haya un cambio de agenda de última hora. Y eso que el reparto de ministros e incluso del presidente del Gobierno es habitual en campaña en las capitales y grandes ciudades gobernadas por el PSOE, por ejemplo, Pedro Sánchez ha estado en Sevilla, visitará Jerez de la Frontera (Cádiz) la semana que viene y la presencia de María Jesús Montero, Bolaños y Llop, por ejemplo, es continua en actos y mítines junto a alcaldables socialistas andaluces.

Así las cosas, la campaña del 28M se va a cerrar sin una foto compartida del alcalde con ningún ministro y apenas con el secretario general de los andaluces, Juan Espadas, con el que ha coincidido en alguna jornada en el área metropolitana de Granada y poco más. «Mejor así, estamos más tranquilitos», concede una estrecho colaborador del regidor a este medio.

«Paco está haciendo una campaña puro Paco, cercano, implicado, sencillo, como es él. Mucha marca personal y poner Granada y sus intereses por delante», explica una fuente del PSOE granadino provincial sobre una estrategia que comenzó, en la precampaña, con un lema que se hizo viral: «Cuenca pone al mundo mirando a Granada».

Muchas redes y mucha foto con vecinos. Más que en grandes actos, Cuenca ha decidido pedir el voto barrio a barrio que conoce al dedillo. Cuenca es vecino de La Chana, una de los barriadas más humildes de la capital e histórico granero socialista junto al barrio del Zaidín y el Albaicín que, sin embargo, cedieron su voto al PP en las pasadas elecciones autonómicas. El afán de Cuenca en estos comicios es recuperar esos votos prestados a Moreno el 19J.

Granada, un trueque en 2019 entre Cs y PP que acabó en moción

Paco Cuenca es, por otro lado, un alcalde accidental que siempre ha llegado al gobierno de la ciudad como bombero y por eso reclama, en estos comicios, «cuatro años de tranquilidad». Según el argumento que da en sus actos, «siempre es el PSOE el encargado de devolverle la normalidad institucional» al Ayuntamiento.

El Partido Popular perdió el gobierno municipal en 2016, apenas un año después de las elecciones, cuando estalló la Operación Nazarí, en abril de 2016, por el que el histórico alcalde Torres Hurtado, en el cargo durante 13 años, fue detenido junto a 17 cargos de Urbanismo y empresarios por una supuesta trama de corrupción que aún se investiga.

Aquella fue la primera vez que Paco Cuenca accedió a la alcaldía de la ciudad. Luego, cuando se convocaron municipales en 2019, el bloque PP y Ciudadanos consiguió más votos que el PSOE y las izquierdas. Era el tiempo en que Ciudadanos todavía estaba fuerte en el panorama nacional, de modo que desde Génova, con Pablo Casado como presidente del partido, Teodoro García Egea negoció una suerte de pacto con Fran Hervías, ex secretario de organización de Cs, luego ficha de Génova, por el que Luis Salvador, candidato del partido naranja, iba a gobernar los dos primeros años y el PP los otros dos a cambio de que el PP retuviera el gobierno autonómico de Murcia y el ayuntamiento de Málaga (Francisco de la Torre, el alcalde malagueño pudo mantener el gobierno gracias a los dos concejales de Ciudadanos).

Este trueque fue mal recibido por el PP granadino y su presidente, Sebastián Pérez, denunció la operación orquestada por Génova y consentida por el PP de Juanma Moreno. El resultado fue un matrimonio mal avenido desde el principio que derivó, en julio de 2021, tras la dimisión de la cúpula del PP local, en una moción de censura con Paco Cuenca como el candidato respaldado por la mayoría de concejales de la corporación municipal. Era la segunda vez que el PSOE acudía a normalizar la vida municipal.

Aquella pérdida de la alcaldía por parte de Ciudadanos, por otro lado, formó parte de las consecuencias de la moción de censura abortada en Murcia que, a la postre, erosionó por completo la estructura del partido de Inés Arrimadas y, de paso, cuestionó las estrategias de Casado.

De aquel episodio, las heridas no están del todo restañadas en el PP, porque ya se sabe que la política municipal es afecta a los rencores. Prueba de ello es que prácticamente Marifrán Carazo, que fue concejala de Torres Hurtado entre 2007 y 2012 hasta su incorporación como diputada del Parlamento de Andalucía, no ha contado con apenas ningún cargo de etapas anteriores en el PP.

Según las fuentes consultadas por este medio, para la campaña en Granada y para conformar su lista, Carazo «ha hecho tabla rasa, está siendo asesorada por ex cargos de Ciudadanos en la ciudad y algún colaborador de la Diputación de Málaga» en la que hace años no está Bendodo pero su influjo sigue presente.

Marifrán Carazo, candidata del PP a la alcaldía de Granada, flanqueada por Alberto Núñez Feijóo y por Juanma Moreno, en un mitin de precampaña el 6 de mayo.

«Marifrán es la mejor candidata, es lo mejor entre lo mejor que podía presentar el Partido Popular y eso lo reconocen dentro de nuestras filas y también en el PSOE». Quien así opina, en el marco de una entrevista en 7TV realizada esta semana, es Antonio Repullo, secretario general del PP regional y director de la campaña del 28 M en Andalucía y, como tal, encargado de monitorizar a diario cómo evoluciona las opciones de sus alcaldables, principalmente en aquellas plazas donde los populares se juegan mucho. Granada es una de ellas.

La prudencia suele acompañar las declaraciones de los políticos cuando se hacen en on, sin embargo tampoco en off ninguna de las voces del PP regional ni del entorno de la candidata consultadas por Economía Digital dan por sentado que Carazo vaya a ser la próxima alcaldesa de la ciudad de la Alhambra. Junto con Sevilla, donde las encuestas revelan un empate entre PSOE y PP, la de Granada es otra de las alcaldías que se decidirá por la mínima.

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