Abengoa pierde 35 millones al día por el fiasco de las ventas

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Los impactos de estas operaciones resultan insignificantes, y sólo la transmisión a Garney de una planta de tratamiento de aguas en Estados Unidos permitió apuntar 74 millones en la cuenta de resultados hasta junio

Plantas termosolares de Abengoa, en Atacama (Chile)

Madrid, 10 de octubre de 2016 (01:00 CET)

Los 35 millones de euros al día que Abengoa perdió en el segundo trimestre de 2016, hasta situar el agujero al cierre del primer semestre en 3.700 millones, esconden la cruda realidad, que el dinero procedente de la venta de activos apenas incide de manera positiva en la cuenta de resultados.

Todo se ha quedado por el camino, como consecuencia de las deudas que cuelgan de estos activos, e incluso, en muchos casos, ni siquiera fue posible la entrada de dinero en caja, saldándose alguna operación con pérdidas en el balance.

Ventas solapadas por los impactos negativos

Entre enero y junio, Abengoa solo pudo contabilizar 56 millones de euros por venta de activos. A todos luces insuficientes para compensar los impactos negativos derivados de los 139 millones provisionados por los costes de proyectos paralizados, los 70 millones de intereses de demora y ejecución de avales, y sobre los casi 3.100 millones negativos apuntados por el deterioro del valor de los activos.

De la decena de desinversiones acometidas por Abengoa en el primer semestre, solo una fue saldada de una manera positiva. Fue la venta a Garney del 80% de la filial Vista Ridge, propietaria de los activos asociados a una planta de tratamientos y conducción de agua en Estados Unidos.

El acuerdo supuso una reducción de deuda de 105 millones de euros y ninguna entrada de caja, pero, tras dar de baja la participación vendida, la valoración del 20% del capital retenido permitió reconocer un impacto positivo de 74 millones de euros en la cuenta consolidada del grupo todavía presidido por Antonio Fornieles.

Lo comido por lo servido

El resto de ventas se saldó de forma casi insignificante. Lo comido por lo servido, con pequeñas pérdidas o ligeros beneficios. En el caso de la venta, el pasado enero, de la participación sobre Total Abengoa Solar Emirates Investment Company (Taseic), matriz de Shams Power Company –propietaria de una planta termosolar de 100 megavatios en Abu Dhabi-, la operación se cerró en 30 millones de dólares (unos 27 millones de euros), y su impacto positivo en la cuenta de tan solo 1 millón de euros.

El mismo impacto logrado con la transferencia a Layar Castilla de la participación que Abengoa ostentaba en Explotaciones Varias, sociedad ligada a la gestión de fincas rústicas.

Deudas y garantías liberadas

Algo más, 3 millones de euros, se apuntaba Abengoa con la venta de la participación en Nicefield –propietaria de un parque eólico en Uruguay–, en una operación que conllevó liberar obligaciones y garantías asociadas a una deuda de unos 35 millones de euros.

En cambio, la multinacional sevillana, aunque logró reducir en 50 millones de deuda y una entrada neta en caja de 12 millones, finalmente se vio obligada a reconocer un impacto negativo de 4 millones con la venta a Vela Energy de cuatro plantas fotovoltaicas en Sevilla y Jaén.

19 millones de pérdidas por el proyecto Ashalim

En otros casos, Abengoa no pudo hacer efectivos los impactos de operaciones por la falta de cumplimiento de todas las condiciones pactadas, como ocurrió con la transferencia del proyecto Ashalim –construcción y operación de una planta termosolar en Israel– a un grupo inversor un grupo inversor formado por Estudios y Explotación de Recursos, Ingeniería de Manutención Asturiana, Noy Negev Energy y Limited Partnership and Shikun & Binui-Solel Boneh.

Aunque este acuerdo se firmó a mediados de abril, por 64 millones de euros, la falta del plácet de las autoridades hebreas obligó a Abengoa a reconocer, a 30 de junio, una pérdida por deterioro de 19 millones de euros. Finalmente, el pasado 8 de agosto, se cumplieron todas condiciones y se produjo el cobro, que se apuntará al cierre del tercer trimestre.

El affaire que mantiene con EIG, el fondo de infraestructuras con el que se asoció en 2015, también le está saliendo caro a Abengoa. La falta de un acuerdo sobre su salida de los proyectos en el desierto chileno de Atacama o varias líneas de transmisión de energía en Brasil le ha obligado a reconocer un gasto por deterioro de 253 millones de euros.
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