Anchorage gana: ultima la salvación de La Seda de Barcelona

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El presidente de la compañía, Carlos Moreira, tiene hasta el lunes para aceptar la propuesta del fondo estadounidense

El consejo de administración al inicio de la junta de La Seda. Al final, han cambiado todos sus miembros | CEDIDA

10 de enero de 2014 (20:47 CET)

Fin de semana clave para La Seda de Barcelona. Los actuales accionistas mayoritarios de la compañía, los portugueses BA Vidro, han aceptado la propuesta del fondo buitre Anchorage para quedarse con la química y continuar la actividad. El actual presidente, Carlos Moreira, tiene 48 horas para decidir si da el visto bueno final al plan, aseguran fuentes cercanas al empresario. Él tiene la clave para decidir el futuro de la cotizada.

La propuesta de los estadounidenses sobrepasa su perfil de simple inversor a corto plazo. Desde hace meses se quiere hacer con La Seda. Perdió la primera batalla contra los portugueses al intentar entrar en el accionariado y mantener la cúpula de ese momento, encabezada por José Luis Morlanes, en la pasada junta de accionistas. En el nuevo envite ha cambiado de táctica. Ha propuesto al Juzgado de lo Mercantil 1 de Barcelona, encargado de tutelar el concurso de acreedores, un plan de viabilidad que implica entrar en la gestión del grupo.

Acreedores

El apoyo de más del 50% del pasivo (financieros y no) ha sido clave para acercar posturas entre Anchorage y BA Vidro, aseguran los mismos interlocutores. Entre ellos, Deutsch Bank y la empresa pública Institut Català de Finances (ICF). Además, el acuerdo de conciliación presentado estaba firmado por los bancos HSBC y Credit Suisse. En las últimas horas también se han sumado los sindicatos de La Seda.

La iniciativa del grupo portugués no ha conseguido tanto consenso en todo el proceso. La quita de hasta el 86% que perseguía no fue bien recibida por la masa pasiva, añaden las mismas fuentes, y su alternativa a la propuesta de convenio fue solicitar la liquidación. Tampoco convenció a los implicados.

Plan industrial

El fondo estadounidense, en cambio, se compromete a reducir la deuda de la química; plantea un plan industrial que mantiene íntegramente la plantilla y las líneas de negocio y la sede central se queda en El Prat del Llobregat (Barcelona), una decisión de un alto valor simbólico si se tiene en cuenta que se trata de una empresa con casi cien años de historia. Además, tiene preparados 40 millones de euros de capital nuevo para inyectar en las cuentas de la compañía.

Anchorage y BA Vidro se han reunido en varias ocasiones esta semana junto con Forest Partners, administrador concursal, para acercar posiciones. Si Moreira da finalmente el visto bueno, retirará el plan de liquidación y la química estaría en disposición de levantar el concurso de acreedores.

Esta alternativa implica un nuevo presidente. El tercero que ocuparía la máxima responsabilidad en La Seda en los últimos seis meses.
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