Las botellas de Cacaolat.

Cacaolat toca techo

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La compañía de batidos catalana se estancó en el año pasado y las ventas en 2019 son peores que a lo largo de 2018

Barcelona, 12 de julio de 2019 (04:55 CET)

El renacer de Cacaolat parece haberse empantanado. La compañía de batidos catalana se estancó en el 2018; y las cifras de 2019 son incluso peores. Con el objetivo de llegar a los 70 millones de euros de facturación para el año que viene, la empresa que dirige Francesc Lluch deberá recurrir a las exportaciones con tal de mitigar la caída de cuota de mercado sufrida en España.

Según los datos de Nielsen a los que ha tenido acceso Economía Digital, la empresa copropiedad de Damm y Cobega sufre en la Península Ibérica y, en los primeros meses del año, ve como su porcentaje del mercado cae del 14,9% hasta el 13,8% en términos de valor. Es decir: de cada 100 euros gastados en el sector, 13,8 van a parar a la compañía alimentaria catalana.

En términos de litros, la sociedad que copresiden Sol Daurella y Demetrio Carceller también cayó, aunque a menor ritmo: el descenso fue desde el 9,8% del total del mercado hasta el 9%.

Las cifras hacen referencia al segmento de los supermercados y tiendas. Para la división de bares, donde Cacaolat sí es fuerte en Cataluña, no existen datos fiables sobre cuotas de mercado, explican fuentes del sector.

Cacaolat mantiene el objetivo de facturar 70 millones de euros en 2020

El dificil comienzo de año ahonda en los números registrados en 2018: el resultado se estancó y apenas escaló desde los 61,79 millones hasta los 61,82 millones de euros.

Además, el grupo se las prometía muy felices con el objetivo de facturar 70 millones en 2020 gracias al negocio internacional. Según explicó Francesc Lluch en una entrevista a Expansión, la compañía exporta a 17 países de forma recurrente con Portugal como segundo mercado. 

En 2018, la misión ya pareció complicarse por culpa del estancamiento del negocio, del que la compañía culpa al clima económico general. Ahora, la empresa se abraza a las ventas en el exterior ante las dificultades que Nielsen desvela en España.

El horizonte judicial de Cacaolat ya está despejado

El año pasado, la empresa perdió 1,83 millones de euros que pusieron fin a la dinámica positiva de la empresa. Las cuentas de 2017 revelaron unas ganancias de 3,30 millones de euros. El incremento frente a los beneficios de 2,62 millones de 2016 fue del 25,9% y lejanas parecían ya las pérdidas de 11,63 millones de 2013.

Como informó Economía Digital, la principal razón de los números rojos fue el acuerdo extrajudicial al que tuvieron que llegar los dos accionistas al 50% de la sociedad, Demetrio Carceller y Sol Daurella, presidentes de Damm y Coca-Cola European Partners, respectivamente, con los extrabajadores de la planta de Utebo (Zaragoza). 

Gracias al contrato se evitaron el paso por el banquillo de los acusados por el cierre de la instalación y la posible compra fraudulenta de la firma de batidos durante el concurso de acreedores. Estaban acusados de delinquir contra los derechos de los trabajadores, estafa judicial y administración desleal en la propia adquisición de Cacaolat, en 2012.

Por ello, el gasto salarial de la empresa alimentaria se disparó en 2018 desde los 7,35 millones de euros hasta los 12,91 millones. La propia compañía lo admite: “En el ejercicio se ha alcanzado una solución pactada al conflicto judicial existente en Utebo con la que se ha compensado con una mayor indemnización a los trabajadores afectados por los ERE de 2012 y 2013”. 

Cacaolat entró en concurso de acreedores en 2011 de la mano del grupo Nueva Rumasa, propiedad de la familia Ruiz-Mateos, que protagonizó una de las quiebras más grandes de España en su momento. Tras un año de procedimiento, el juzgado de lo mercantil número 6 de Barcelona aprobó la venta de la sociedad a la alianza Cobega-Damm tras recibir también ofertas de Vichy Catalán Corporación Alimentaria Peñasanta (Central Lechera Asturiana).

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