Cellnex no teme a Telefónica

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César Alierta está imitando a Francisco Reynés y ha creado Telxius para agrupar su negocio de infraestructuras de telecomunicaciones. Aun así, Cellnex no ve a la nueva filial de Telefónica como un competidor

Xavier Alegret

Francisco Reynés, presidente de Cellnex, con el consejero delegado, Tobías Martínez, en la presentación de los resultados de 2015 / EFE
Francisco Reynés, presidente de Cellnex, con el consejero delegado, Tobías Martínez, en la presentación de los resultados de 2015 / EFE

Barcelona, 20 de febrero de 2016 (01:00 CET)

Cellnex nació en 2015 fruto de la segregación del negocio de infraestructuras de telecomunicaciones de Abertis, que lo sacó a bolsa y se quedó con un 34%. Después de su creación, la compañía inició su crecimiento, con una importante operación en Italia con la que duplicó su número de torres de telecomunicación.  

El objetivo para 2016 es el crecimiento orgánico, con un esfuerzo de racionalización, evitando duplicidades y atrayendo a más clientes a sus emplazamientos actuales, según ha explicado Tobías Martínez, consejero delegado de Cellnex. La compañía no descarta las compras, especialmente en Francia, Alemania y Reino Unido, si surge alguna oportunidad, pero no está pendiente de ello.

La creación de Telxius

De lo que tampoco está pendiente, al menos eso ha asegurado su presidente, Francisco Reynés, es de Telefónica. El gigante español de las telecomunicaciones anunció hace unos días que imitará a Abertis: segregará sus activos de infraestructuras –torres y la red de fibra óptica– a otra sociedad, la recién creada Telxius, que también podría pisar el parqué.  

Antes de arrancar, Telxius ya tiene tantas torres de telecomunicaciones como Cellnex, unas 15.000, y cuenta con 31.000 kilómetros de fibra óptica submarina. El objetivo de la operación es crecer en infraestructuras y de paso reducir la deuda de la multinacional presidida por César Alierta.  

No lo ven como un competidor  

Ante esta amenaza, un competidor con tanta o más infraestructura, con una gran multinacional detrás y que además es operador del sector, Cellnex mantiene la calma. "Tenemos poca información de cuál va a ser su actividad", ha dicho Tobías Martínez. "No lo vemos como un competidor, porque nuestro proyecto es Europa", ha añadido, y ha recordado que Telefónica  "es un gran cliente de Cellnex", ya que usa muchas de sus infraestructuras.

Tanto Martínez como Reynés han querido subrayar que se trata de proyectos distintos porqué Cellnex es un operador neutral, que no tiene detrás ninguna compañía de telecomunicaciones que, además de poner la infraestructura, la utilice. "Telxius es un proyecto con un accionista de control, que es el operador. El proyecto de Cellnex es neutral, y tiene mucha capacidad de futuro", ha dicho el consejero delegado de la compañía.

La compra de Inwit

Cellnex está centrado en su propio crecimiento y con un ojo puesto en Italia. Además de gestionar las más de 7.000 torres que adquirió en 2015, la compañía participada por Abertis, Blackrock y Criteria, entre otros accionistas, ha presentado una oferta por el 45% de Inwit, la filial de torres de telefonía móvil de Telecom Italia. Cellnex se ha presentado con el fondo italiano F2i y compite con el gigante American Tower y con EI Towers, filial de Mediaset.

La compañía española y su socio habrían ofrecido entre 4,35 y 4,5 euros por acción, precio que quedaría lejos de los 5 euros que pagaría American Towers, según informó Reuters. Sobre la posibilidad de igualar la oferta de la compañía norteamericana, Martínez ha respondido que, además del precio, "hay que hablar de condiciones a largo plazo".

Cellnex cree que no debe pesar sólo el precio sino también la experiencia de cada operador y las posibles sinergias. La compañía con más sinergias con Inwit es precisamente la española, sumando más de 1.000 millones de euros, según Morgan Stanley. Está previsto que Telecom Italia tome una decisión durante la segunda mitad de marzo.

Buenos resultados

El año de nacimiento de Cellnex fue también un año de crecimiento, especialmente en Italia. La operación en el país transalpino le generó un incremento del 40% de su facturación total, hasta los 613 millones, aunque el beneficio neto cayó el 20% precisamente por los costes de esta adquisición.
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