Doga ignora a los sindicatos y segrega la división de estampación

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AUTOMOCIÓN

01 de febrero de 2012 (19:10 CET)

La dirección de Doga SA, la multinacional de componentes de la automoción con sede en Abrera (Barcelona), ha ignorado a los sindicatos del grupo y ha segregado la división de estampación en una nueva sociedad, Doga Metal Parts SL. Inició su actividad a principios de enero. Según han explicado fuentes cercanas al director general, Toni García, se trata de una separación de actividad que ya estaba prevista en la estrategia del grupo. Y no la han cambiado tras los dos días de huelga que realizó la plantilla a principios de diciembre.

Tras el paro en la producción, el comité de empresa se sentó a negociar con los directivos “para que la nueva compañía mantenga el convenio de Doga SA”, afirma el presidente del comité, José María Girón (CCOO). Asimismo, denuncia que la finalidad de García es minar la representación sindical de Doga para rebajar los costes de producción: “Dividen el grupo en varias empresas y luego negocian con cada una de ellas su propio convenio”.

Incluyen en este objetivo la escisión que se realizó en 2008 del personal de administración, los comerciales y los ingenieros de la empresa. Unos 150 trabajadores que pasaron a integrar la sociedad Doga Gestió SL. En Doga Metal Parts SL trabajan 85 personas y en la sociedad madre, Doga SA, quedan unos 200 empleados. Todos ellos trabajan en el recinto industrial de la multinacional en Abrera.

A su vez, los directivos aseguran que se trata de una simple ordenación de la actividad del grupo. 

Viabilidad

Además del convenio, en la negociación entre dirección y representantes de los trabajadores también se discute sobre la viabilidad de la nueva sociedad. Los sindicatos temen por el futuro de Doga Metal Parts, ya que “el 70% de la producción depende de un sólo cliente, Seat, y esto la hace más vulnerable”, comenta Girón.

Sobre todo si se tiene en cuenta la solvencia del resto de divisiones de Doga SA, que fabrica limpiaparabrisas y motores eléctricos. Más del 70% de sus ventas se realizan fuera del España, un mercado en el que la automoción está en horas bajas.
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