José Luis Ábalos, ministro de Fomento. EFE

El Gobierno deja en el aire el contrato de la autopista AP-7

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El Ministerio de Fomento todavía no ha licitado el concurso de las autopistas de Aumar y no llegará a tiempo para el 1 de enero

Barcelona / Madrid, 21 de octubre de 2019 (04:55 CET)

El próximo 31 de diciembre termina la concesión de la parte sur de la AP-7 y de la AP-4, en manos de Abertis, y el Gobierno no tendrá a punto el contrato con el nuevo gestor. El Ministerio de Fomento todavía no ha publicado los pliegos de los cinco concursos en los que partirá las autopistas y, según ha podido saber este medio, van para largo. De hecho, ni siquiera tiene los estudios previos de tráfico.

El ejecutivo de Pedro Sánchez decidió que las autopistas de peaje cuya concesión terminara durante su mandato pasarían a ser gratuitas. El contrato no se renovará y se hará un concurso solo para el mantenimiento. La primera fue la AP-1, en enero de 2019, y aunque el peaje ya no existe, el concurso todavía no ha concluido. José Luis Ábalos va camino de repetir este fiasco con la AP-7 y la AP-4, vías mucho más importantes.

Los contratos de Aumar, una de las grandes concesionarias de Abertis en España, terminan a finales de este año. Se trata de la parte sur de la AP-7, la autopista de peaje con más trafico de España —en concreto, de Tarragona hasta Alicante— y de la AP-4, 86 kilómetros de vía entre Sevilla y Cádiz.

Fomento decidió partir estas autopistas en cinco —la AP-7 en cuatro, una por provincia, y por otro lado la AP-4— y el Consejo de Ministros aprobó a finales de julio su licitación con un contrato de mantenimiento. Desde entonces, Abertis, la plantilla de Aumar y las empresas interesadas en optar al contrato están pendientes de la publicación de los pliegos del concurso. Los primeros, para hacer un ERE; los últimos, para estudiar presentar una oferta.

Se esperaba que el Gobierno publicara los pliegos del concurso de la AP-7 y la AP-4 en septiembre, pero no lo hace, para desesperación de Abertis y su plantilla

Se esperaba la publicación de las condiciones del contrato en septiembre, pero no se produjo. Fuentes al tanto de las negociaciones explicaron a Economía Digital que la causa del retraso era la falta de acuerdo entre Fomento y Abertis respecto al número de trabajadores a subrogar. Cuando se produce un cambio de gestor, se pacta cuantos empleados mantendrán su trabajo tras el cambio, pasando a la nueva empresa adjudicataria.

De los 297 empleados de Aumar, Abertis quería subrogar 180, mientras que la cifra de Fomento era de 140 aproximadamente. El resto serán objeto de un expediente de regulación de empleo y perderán su trabajo. También había algún desencuentro respecto al estado de las vías en el momento de la devolución de la gestión al Estado.

Las fuentes consultadas apuntan a que buena parte de estas diferencias ya se han superado. De hecho, algunas esperan que el concurso salga pronto. Pero no será así. El concurso va para largo y este medio ha tenido acceso a documentación que lo corrobora. Oficialmente, el ministerio de Ábalos asegura que siguen con el plan previsto de adjudicar el mantenimiento antes del 1 de enero de 2020.

Fomento se encalla en el cálculo del tráfico

La documentación recabada por Economía Digital evidencia que el 1 de enero no habrá nuevo gestor para, al menos, la AP-7. De hecho, pone en duda que sea en la primera mitad del año. El motivo es que Fomento ha encargado un informe previo para saber el tráfico que tendrá la autopista cuando sea gratuita y no se decidirá antes de diciembre. La causa del retraso parece burocrática.

Fomento decidió a principios de año hacer un estudio minucioso del tráfico que soportará la AP-7 cuando se suban las barreras. Lo lógico es que se intensifique, tanto de turismos como tráfico pesado, con lo cual la vía sufrirá mayor deterioro. Este estudio es necesario para hacer los pliegos del concurso para el mantenimiento, pues en función de estas previsiones las exigencias al futuro gestos serán mayores o menores.

A finales de febrero, el Ministerio hizo un informe para justificar que no tenía medios para hacer este estudio y debía externalizarlo. Es decir, mandarlo a concurso. En el documento, firmado por el director general de Carreteras, se especificaba que se trata de un estudio previo al “cambio de gestión de la vía”, previsto oficialmente para el 1 de enero.

Fomento quiere un informe sobre el tráfico futuro de la AP-7 y no lo tendrá antes de diciembre, lo que entorpece el cambio de gestor

Pese a tenerlo claro desde entonces, había que redactar los pliegos del concurso para el estudio previo, lo que se demoró. El anuncio de licitación de estos contratos —son dos pues se dividió la AP-7 en dos tramos— se publicó el 25 de septiembre y las empresas interesadas tienen un mes para presentar su oferta. Es decir, hasta este viernes 25 de octubre a las 3 de la tarde.

Una vez presentadas las ofertas, se procederá a abrir los sobres con las distintas propuestas —administrativa, técnica y económica—, la última de las cuales se conocerá el 2 de diciembre. Hasta entonces, Fomento no podrá adjudicar la realización del estudio. Cuando lo haga, las empresas adjudicatarias tendrán hasta seis meses para realizar el informe. Como es previo al cambio de gestión, el concurso para el nuevo encargado del mantenimiento de la AP-7 no podrá celebrarse sin el informe, por lo que nos vamos a mediados de 2020 en el mejor de los casos.

El precedente de la AP-1

Las autopistas de Aumar serán el segundo caso de reversión de la concesión en un año, tras la AP-1, que gestionaba Itinere, y todo apunta a que será un nuevo fiasco para Ábalos con un agravante: en la AP-1 apenas había tenido tiempo, pues el gobierno se formó en junio de 2018, mientras que el de la AP-7 y la AP-4 ha tenido un año para prepararlo. Probablemente las dos elecciones generales este año, las del 28 de abril y las que vienen para el 10 de noviembre, no hayan ayudado.

En la AP-1 de Burgos a Álava, el Gobierno ya sabía que iba tarde y firmó un contrato de emergencia, sin licitación, con el gestor que ya tenia el control del peaje, Itinere, mientras resolvía el concurso. El problema es que ese contrato, que debía durar pocos meses y ser un puente hasta el nuevo gestor, sigue vigente diez meses después. El motivo es que el concurso fue impugnado, se suspendió cautelarmente y sigue suspendido. Con la AP-7 estamos muy lejos de esa fase, pero el inicio ya está siendo caótico.

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