Gonzalo García Pelayo junto a otros miembros de su familia durante la presentación de su película. El hombre que desplumó casinos quiere ser el embajador del bitcoin español. ED

El hombre que desplumó casinos quiere ser el embajador del bitcoin español

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Gonzalo García Pelayo, cabeza de la familia que encontró la fórmula para ganar a la ruleta, negocia para ser la cara de la primera criptomoneda 'made in Spain'

Cristian Reche

Gonzalo García Pelayo junto a otros miembros de su familia durante la presentación de su película. El hombre que desplumó casinos quiere ser el embajador del bitcoin español. ED

Barcelona, 02 de noviembre de 2017 (04:55 CET)

A Gonzalo García Pelayo le gusta apostar. El patriarca de la familia Los Pelayos, famosa por elaborar un minucioso método estadístico que le llevó a levantar más de 250 millones de pesetas de diferentes casinos de medio mundo y ganarse así la enemistad de los ‘dueños del juego’, tiene ahora un nuevo objetivo. Tras dejar la ruleta y probar un par de años en el mundo del póker online, García Pelayo negocia con la empresa española que lanzará la primera moneda virtual made in Spain, Eurocoin.

El proyecto está todavía en un estado embrionario. En septiembre de 2016 se registró la marca y en enero de 2017 la sociedad, Eurocoin Broker S.A. (EBK). De momento, la firma opera sólo como plataforma cerrada en la que se pueden adquirir otras monedas virtuales como el bitcoin.

La empresa dirigida por Herminio Fernández de Blas, un hombre que lleva años implicado en el mundo de la economía digital, cuenta con más de 1.000 clientes y con líneas de negocio abiertas en más de 30 países. No obstante, no será hasta 2018 cuando Eurocoin salga al mercado como nueva divisa.

El proyecto Eurocoin está dando sus primeros pasos

Ese mismo año lanzarán una oferta inicial de moneda, en una operación también conocida como ICO (Initial Coin Offering, por sus siglas en inglés), para financiar su desarrollo y participe cualquier persona que desee invertir en los planes de expansión.

Sobre su posible fichaje, García Pelayo explica que está "en negociaciones para ocupar un papel representativo que dé visibilidad a todas las iniciativas del grupo”. El objetivo, añade, "es tener reuniones semanales con diferentes inversores para que se sumen al proyecto".

“El acuerdo se cerrará en las próximas semanas”, asegura quien lo fía todo a un sector emergente basado en el principio de contabilidad descentralizada y que hasta el momento ha ido un paso por delante de la legislación.

Enemigo público 

Durante los noventa, Los Pelayos fueron el enemigo público de diferentes casinos de dentro y fuera de Europa. Su fórmula les llevó a ganar en una sola noche 13 millones de pesetas, algo que no sentó bien entre los 'dueños del juego'. Como ocurrió en Las Vegas, donde fueron amenazados a punta de pistola para que dejaran de jugar.

El conflicto más conocido fue el pleito con el Casino Gran Madrid, cuando en 1994 se prohibió la entrada del clan a sus instalaciones. Los propietarios alegaron que su estrategia permitía al grupo "jugar con ventaja", algo que vulneraba el artículo 31 del reglamento de casinos, que faculta al director "para invitar a abandonar la sala a aquellas personas que cometan irregularidades en la práctica de los juegos".

No obstante, seis años después el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) dictó una sentencia en la daba luz verde para que, al igual que otros ciudadanos, Los Pelayos pudieran acceder al casino de la capital sin impedimentos.

Casi un lustro después también lo hizo el Tribunal Supremo (TS). En una sentencia hecha pública el 22 de junio de 2004, el alto tribunal estableció que el sistema ideado por la familia para jugar a la ruleta se basaba únicamente en la “utilización del ingenio y la aplicación de la técnica informática”.

Los Pelayos siguen vetados en algunos casinos de Europa 

Años más tarde apostaron por el póker online. Lanzaron una academia en la que explicaban nuevos métodos que ayudaban a ganar. Y salió bien. Uno de los aprendices de su escuela, Juan Carlos Mortensen, fue campeón del mundo en 2001.

Sin embargo, la enorme regulación fue limitando sus ganancias, lo que provocó que “todos los jugadores buenos que teníamos se fueran marchando”, explica el hombre que todavía tiene prohibida la entrada de casinos en Francia y Dinamarca.

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