Eroski salva un match ball al refinanciar la deuda con los bancos

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DISTRIBUCIÓN

Un establecimiento Eroski. EP

01 de agosto de 2014 (12:48 CET)

“Una nueva etapa”. El presidente de Eroski, Agustín Markaide, respira tranquilo y amplía horizontes tras haberse quitado un enorme peso de encima que acarreaba desde hace más de un año: la refinanciación de deuda del grupo que dirige. Markaide asegura que, ahora, la cúpula ha cerrado un capítulo y eso les permite focalizar sus esfuerzos en dirigir la empresa.

Eroski ha llegado a un acuerdo con la banca acreedora para cerrar la refinanciación de su pasivo por 2.605 millones de euros hasta 2019. "La reestructuración de la deuda permite focalizarnos en nuestro negocio de distribución, la base de toda nuestra actividad, para ir consolidando los pasos en torno al nuevo Eroski que satisfará mejor a los consumidores, los acreedores, los trabajadores, a la sociedad y a los socios de este grupo", ha indicado.

Solución sostenible

La compañía de distribución ha destacado que la nueva estructura financiera ofrece "una solución sostenible para los próximos años". El acuerdo está alineada con la capacidad de la empresa de generar un Ebitda positivo recurrente, que ha mostrado una estabilidad en torno a los 250-300 millones de euros anuales a pesar del contexto económico de caída de consumo y crisis económica.

En concreto, se trata de un plan de reestructuración de la deuda que se divide en varios tramos fundamentales. El primero, el senior de más calidad, consta de 800 millones con vencimiento el 31 de julio de 2019, con unos intereses que oscilarán entre el 2,5% y 5% total en función de la generación de caja de la compañía, y que queda vinculado a la propia actividad de distribución.

Desinversiones

Por su parte, el segundo está ligado a desinversiones, por 300 millones de euros, que permitirá a Eroski realizar operaciones de "manera ordenada" y contará con un periodo de carencia inicial de seis meses. Entre las ventas que previsiblemente acometerá el grupo de distribución figurarían activos inmobiliarios como centros comerciales, al tiempo que se centrará en potenciar el negocio de franquicias.

También figura un tramo de deuda no estructural de 942 millones de euros, constituido como deuda a largo plazo ligada a la mejora del Ebitda y al cumplimiento del plan de negocio acordado. La amortización de este tramo será bullet (que permite pagar solo intereses hasta que venza el crédito) a cinco años a un tipo medio del 3,75%, con un periodo de carencia de 12 meses.

Respecto a la deuda inmobiliaria, por 563 millones de euros, el tramo se estructura de tal forma que no drenará recursos del grupo y estará supeditado a los resultados de la actividad inmobiliaria de la compañía de distribución y que mantiene las condiciones anteriores.
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