Husa sortea la crisis con una severa reorganización

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TURISMO

12 de enero de 2014 (21:27 CET)

El Grupo Husa, una de las principales cadenas hoteleras de España, ha superado un año que se antojaba el último para sus competidores. Su presidente, Joan Gaspart, ha capeado varias solicitudes de concurso de acreedores, tensiones de tesorería, manifestaciones de empleados en protesta por los retrasos salariales --incluso irrumpieron en la sede de la compañía--, y el punto y final de varios negocios en horas bajas. "Pero aquí estamos. Vamos día a día", suelen resumir desde la firma.

Este ejercicio tampoco parece tarea sencilla, aunque se llega con los deberes acabados. El primer escollo es afrontar el vencimiento de casi 10 millones de deuda en junio. Husa logró una carencia de ese pago al renegociar 42 millones con la banca --La Caixa, Banc Sabadell, Popular y el Instituto Catalán de Finanzas-- a principios de 2013.

Un negocio más pequeño


La compañía argumenta que está en plena reconversión para ajustarse al nuevo escenario económico. Ha soltado lastre de negocios poco rentables. En 2013, bajó la persiana de una decena de establecimientos. Un año antes, cayeron 15. De 90 hoteles antes de la crisis, actualmente cuenta con 60. Fuentes de la compañía aseguran que tras adelgazar la dimensión de la cadena ha recortado alrededor de siete millones de pérdidas.

Entre las bajas en el portafolio, destaca la salida del emblemático hotel Juan Carlos I, buque insignia de la hotelera desde el 2002. Husa consiguió un acuerdo muy favorable. La propiedad del hotel asumió el peso de las nóminas de los empleados.

Otros ajustes


Además de este ajuste, la firma también ha negociado a la baja la mayoría de los alquileres de sus hoteles, ha vendido Coperama --su central de compras compartida con NH-- para negociar directamente con los proveedores y ha contratado la central de reservas de Hotusa para animar las ventas directas on-line.

La compañía, que perdió alrededor de los 10 millones de euros en 2012, cree que cerrará el ejercicio con un Ebitda positivo por primera vez en plena crisis.

Críticas por los pagos


Mientras reorganiza su negocio --se prevé que la facturación se sitúe sobre los 100 millones frente a los 150 de otros ejercicios--, Gaspart mantiene las tensiones de tesorería que afectan a pequeños proveedores y empleados. Algunos de ellos, llevan meses reclamando deudas. El presidente de la hotelera mantiene un perfil bajo en este aspecto. No quiere ruido y negocia uno por uno con los acreedores. Pero su dimensión pública --vicepresidente de la CEOE, presidente de Turisme de Barcelona, y ex presidente del FC Barcelona-- se lo impide. El run run del mercado lleva más de un año anunciando la caída del grupo hotelero.

Los acreedores, no obstante, han plantado cara al popular empresario. Los sindicatos han convocado huelgas que sólo han cesado cuando la dirección ha hecho efectivos los pagos. Los proveedores, a su vez, han instado una decena de concursos de acreedores en los juzgados de Barcelona, según fuentes judiciales. La mayoría se han resuelto de forma extrajudicial, vía negociación privada. De todo lo que ha llegado a la magistratura, sólo quedan dos carpetas por resolver.
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