La red social de Andreu Buenafuente y Cristina Garmendia quiebra

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Bananity presenta el concurso de acreedores al no conseguir tener un impacto en el mercado

El equipo de Bananity en 2012, cuando Andreu Buenafuente (centro) se unió al capital del grupo

en Barcelona, 10 de febrero de 2015 (10:47 CET)

La red social Bananity ha reconocido su quiebra ante el Juzgado de lo Mercantil 2 de Barcelona. El magistrado Alberto Mata Saiz llevará las riendas del concurso de acreedores de una compañía que nació apadrinada por nombres tan conocidos en el país como el presentador Andreu Buenafuente o la ex ministra socialista de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia.

La fundación de Bananity fue impulsada por uno de los emprendedores de bandera del país, Pau Garcia-Milà. El cofundador de eyeOS, propiedad de Telefónica desde el pasado abril (también presentaba problemas económicos), lanzó Bananity junto a Albert Martí y Sergio Galiano en noviembre de 2011. Garcia-Milà se desvinculó del día a día de las operaciones hace dos años para pilotar la venta de eyeOS y la fundación de Ideafoster.

Búsqueda de inversores en Estados Unidos


Su idea era crear una red social para que los usuarios compartieran pasiones a raíz de los gustos y fobias de cada uno de ellos. Buenafuente y Garmendia se unieron al capital en mayo de 2012 en una ronda de financiación para impulsar el proyecto que levantó 400.000 euros. Para intentar captar más público, la dirección se acercó al e-commerce en verano de ese año.

La experiencia de usuario de Bananity se vendió incluso en Silicon Valley y Nueva York en verano de 2013. La dirección de la compañía de nueva creación manifestó que tenía problemas para crecer en España por la poca tradición en redes sociales y buscaban a alguna empresa estadounidense que les diera la mano.

Pasivo público y privado


La búsqueda de un socio no llegó a buen puerto y un año después han tirado la toalla. Entre los acreedores que confirman el pasivo, además del equipo de fundadores, Buenafuente y Garamendia, se encuentra la Generalitat de Cataluña (ofreció un crédito del Institut Català de Finances); la empresa pública Enisa, que ofrece préstamos con condiciones ventajosas para las empresas de nueva creación; y varios business angels.

El montante del pasivo no ha transcendido. El concurso no tendrá un impacto laboral, ya que los ocho empleados de Bananity se desvincularon de la sociedad en los últimos ejercicios.

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