La Seguridad Social juega con los 200 empleos de Fotoprix

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El organismo público negocia aparte la mitad de la deuda después de votar en contra del convenio que sacó a la cadena del concurso de acreedores

Tomás Burgos, secretario de Estado de Seguridad Social

Barcelona, 25 de julio de 2016 (01:00 CET)

La que fuera la cadena de fotografía líder de España, Fotoprix, acaba de superar el concurso de acreedores, pero le queda una asignatura pendiente. Hacienda y la Seguridad Social están negociando con la empresa los créditos privilegiados. Si no hay acuerdo, volverá a concurso y su viabilidad se verá definitivamente comprometida. Y la Seguridad Social se ha puesto dura.  

Desde el ministerio de Empleo y Seguridad Social han declinado valorar cómo van las negociaciones. "Se trata de un expediente particular", por lo que "no se da información sobre las negociaciones", aseguró un portavoz del ministerio comandado por Fátima Báñez, cuyo secretario de Estado de la Seguridad Social es Tomás Burgos.    

Fuentes cercanas a la negociación han explicado a Economía Digital que la Seguridad Social puede dar al traste con el acuerdo si mantiene su intención de cobrar más que los bancos. Este organismo no está conforme con la quita del 50% aceptada por la banca y quiere recuperar el máximo posible.    

En contra del convenio  
 
El papel de la Seguridad Social en el concurso ya fue controvertido. Según ha podido saber este medio, la Tesorería de la Seguridad Social votó en contra del convenio, que finalmente fue aprobado por mayoría. Los bancos, que tienen el 60% de la deuda de Fotoprix, votaron en bloque a favor y facilitaron la salida del concurso.  

El convenio establecía una quita del 50% de la deuda y el pago en diez años, con doce meses de carencia. Que la Seguridad Social votara en contra fue una sorpresa para todas las partes en el concurso, e irritó al juez y a los administradores concursales.  
   
Fuentes conocedoras del concurso han explicado que es muy poco habitual que la Seguridad Social y Hacienda voten en los concursos. Lo que suele ocurrir es que se inhiben y aceptan el resultado de los acreedores particulares. Pero, para más inri, que además de votar, lo haga en contra, es algo casi inédito.    

Forzar la liquidación para cobrar más

¿Por qué lo hizo? El ministerio no se ha pronunciado pero las fuentes del concurso interpretan que la Seguridad Social intentaba instar la liquidación de Fotoprix. Si el convenio era rechazado, hubiera ido a la liquidación: es decir, a la venta de sus activos.    

Había alguna empresa interesada en los activos de Fotoprix, sobretodo en su maquinaria de impresión, como Service Point. Una venta beneficiaría a la Seguridad Social porque el comprador estaría obligado a responder al 100% de la deuda con este organismo, mientras el resto de acreedores tendrían que negociar.

Es decir, que la Seguridad Social hizo números y resultó que le salía más a cuenta mandar la empresa a la liquidacin. Lo que no tuvo en cuenta –o puede que sí– es que la venta de la unidad productiva a una empresa que sólo estaba interesada en las máquinas y no en la red, habría supuesto el despido de buena parte de los 200 empleados de Fotoprix. Esto es lo que molestó notablemente a las partes implicadas en el concurso.  

Huelga decir que el despido de 200 trabajadores también tendría coste para el Estado, por las prestaciones por desempleo, además de lo que dejaría de ingresar la Seguridad Social en concepto de cotizaciones.    

Hacienda y la Seguridad Social todavía negocian    

Ahora Hacienda y la Seguridad Social están negociando el resto de su deuda. En los concursos, hay tres tipos de acreedores que son privilegiados: Hacienda, la Seguridad Social y el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa).    

La negociación con los privilegiados va de la siguiente manera: la mitad de su deuda va a concurso, como el resto de pasivo de la empresa, y debe aceptar el convenio aprobado por el conjunto de los acreedores. Por tanto, tendrá una quita del 50%. La otra mitad se negocia por separado, y esta es la fase en la que se encuentran después de que, a finales de junio, se aprobara el convenio.    

En esta fase pueden pasar tres cosas: un acuerdo como el del convenio, con una quita del 50%; un acuerdo mejor para los acreedores privilegiados, o que no haya acuerdo, en el caso de que la Seguridad Social y/o Hacienda se pongan exigentes y la empresa no pueda responder a sus pretensiones.      

Aunque no han precisado de cuánto se trata, la deuda que están negociando ahora no es significativa respecto al conjunto del pasivo de la empresa, que ronda los 20 millones de euros. Por ello, las citadas fuentes del concurso confían en que la Seguridad Social no continúe jugando con la continuidad de la empresa y se llegue a un acuerdo.      

Puntilla o modernización    

Si no hubiera acuerdo, Fotoprix volvería a concurso, que superó hace apenas un mes tras dos años agonizando. Retornar a esta situación excepcional podría ser la puntilla para una empresa que no ha salido todavía de la crisis y tiene pendiente una modernización que la haga viable. Precisamente la modernización y digitalización del negocio es una de las exigencias de la banca en el convenio recientemente aprobado.

Fotoprix presentó concurso de acreedores voluntario en 2014, cuando se encontraba en pleno cambio hacia el negocio digital. Cerró 70 tiendas e hizo un expediente de regulación que afectó a cerca de 200 trabajadores. La cadena, que había llegado a tener 300 tiendas y 700 empleados, cerró 2013 –último ejercicio del que constan resultados– con unos ingresos de sólo 41 millones de euros y unas pérdidas de casi 15 millones.
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