Las redes wifi matan al 4G antes de nacer

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Los móviles de última generación, sin tarifas planas, no levantan el entusiasmo masivo esperado. “Nadie pregunta por 4G”, explican los comerciales

23 de octubre de 2013 (22:40 CET)

Con la llegada de los nuevos servicios 4G en España, los pioneros en la nueva generación de velocidad móvil como Vodafone y Amena han llegado a decretar el fin del ADSL: “¿Quién querrá pagar por acceso a Internet en casa de 30 Mbps (megas por segundo), si lo tendrá en el móvil de 100 Mbps?”, argumentaban los ejecutivos de marketing con la misma velocidad que desplegaban los grandes anuncios de 4G en las principales ciudades españolas.

Pero el resultado parece ser el contrario al esperado. Las redes wifi, instaladas en su mayoría sobre plataformas ADSL, aportan a los teléfonos móviles una velocidad suficiente para la mayoría de los usuarios. Según los datos de Cisco, empresa proveedora de infraestructuras de redes, el 60% del tráfico de datos de los teléfonos móviles proviene de las redes wifi instaladas en la casa o en el trabajo.

“Nadie se interesa por saber si un teléfono tiene 4G o no. De hecho creo que sólo dos clientes me han preguntado por eso”, explica un comercial de la tienda Vodafone en Collblanc, Barcelona. La situación se repite en Amazon.es. En el listado de los 10 teléfonos más vendidos en España, y que la página actualiza cada hora, sólo el Samsung Galaxy S4 se adapta a 4G.

La tarifa plana

La razón del triunfo de las redes wifi sobre el 4G se basa en una característica técnica, pero con importantes implicaciones comerciales. “El ADSL y la fibra de casa pueden ofrecer una velocidad constante casi con independencia de la cantidad de usuarios conectados. Pero los operadores móviles tienen un problema: el espacio radioeléctrico es limitado y si muchos usuarios se conectan a la vez, la velocidad baja o la red se cae”, explica el consultor de telecomunicaciones, Fidel Salgueiro, con experiencia ejecutiva en Venezuela, España y Ecuador.

Las empresas de telefonía móvil cobran por paquetes de datos y no tienen la capacidad de ofrecer tarifas planas como los operadores de telefonía fija e internet. Yoigo asegura que el consumo de datos promedio de sus clientes es de 500 megas al mes, pero calcula que con 4G, se disparará a 3 gigas. Una tarifa plana colapsaría su red en un pestañeo.

Apaños caseros

Aunque para los usuarios más avanzados y exigentes, la última generación de velocidad móvil comienza a ser un motivo para considerar el cambio de compañía, el grueso del mercado camina en otra dirección.

En el segundo trimestre del año, casi 700.000 usuarios emigraron a las operadoras móviles virtuales, con precios más reducidos. Y el teléfono más vendido en Amazon no es un 4G de más de 400 euros sino un Huawei Ascend Y300 de 95 euros, que puede alcanzar la velocidad 4G conectado a una wifi casera.

Cobre con futuro


Lo que no deja de crecer y con mucha fuerza son las conexiones de banda ancha fija, que en España casi alcanzan los 12 millones. Los accesos a alta velocidad (más de 10 megas) aumentaron el 53% en un año.

Después de todo, los operadores tal vez no esperan que el 4G entre con tanta fuerza como pensaron en un principio. “Todos los smartphones preponderan la red wifi como primera opción de conexión y los mismos operadores estimulan a que los usuarios se conecten por wifi”, remata Salgueiro.

Los viejos cables de cobre siguen teniendo mucho futuro.
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