El presidente de OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes, durante la Junta General Ordinaria de Accionistas de 2017. EFE/Fernando Villar

Los fondos ponen en duda las cuentas de OHL: “No podemos controlarlas”

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Horos ataca la gestión de la constructora y Magallanes remata: “Nunca preguntes a la directiva de empresa en problemas si verdaderamente tiene problemas”

Carles Huguet

Economía Digital

El presidente de OHL, Juan Villar-Mir de Fuentes, durante la Junta General Ordinaria de Accionistas de 2017. EFE/Fernando Villar

Barcelona, 22 de enero de 2019 (04:55 CET)

El descalabro bursátil de OHL en 2018 dejó trasquilado a más de uno. Dos de los fondos de inversión que tuvieron que vender sus participaciones de la constructora controlada por los Villar-Mir con importantes pérdidas hacen ahora balance de su periplo en el capital del accionariado. “No podemos controlar si los números son falsos, pero sí podemos controlar con qué equipos directivos nos asociamos”, lamentan desde Horos Asset Management.

El vehículo ataca directamente a la cúpula de la compañía, presidida por Juan Villar-Mir de Fuentes: “El equipo directivo podría no estar siendo sincero con el mercado, ni con los proyectos, ni con la valoración de sus activos”. La falta de transparencia hizo que la inversión se liquidara: “Pedimos respuestas, que nos dejaron, como poco, insatisfechos y con la sensación de que no se estaba dando toda la información”.

De este modo, concluyen: “Por muy elevado que sea el margen de seguridad de una inversión, los números pueden engañarnos si están inflados por la compañía, aprovechando la normativa contable, u ocultan información relevante al mercado”. Y eso que, según los mismos gestores, es “sobradamente conocida la gestión del equipo directivo”.

En la misma línea se pronuncian desde Magallanes Value Investors. “Después de varias reuniones con el equipo directivo, vuelve a demostrarse aquello de nunca le preguntes a un peluquero si necesitas un corte de pelo; nunca preguntes a la cúpula de una empresa en problemas si realmente está en problemas”, sentencia.

El fondo presidido por Iván Martín admite que se trató de una “mala inversión”. “Lo que parecía una compra clara resultó ser una decepción”, lamenta. “Acudimos como abejas a un tarro de miel sin cuestionarnos si había gato encerrado”, añaden en Horos.

OHL: Cronología de una decepción

En menos de un año se rompió una relación de amor que parecía contar con todos los ingredientes para ser exitosa: la capitalización bursátil era incluso inferior a la caja y en su haber sumaba con la valoración de proyectos como el madrileño Canalejas y Ciudad Mayakoba (México). A priori compensaba el potencial daño de los antiguos proyectos de la empresa, que podían acarrear nuevas pérdidas.

Pero con los resultados del segundo trimestre comenzaron los sobresaltos, narran en Horos. Más allá de dar a conocer unos números rojos de 843 millones –en su mayoría por el impacto contable de la venta de la filial de concesiones–, se anunciaron unas pérdidas extraordinarias de 77 millones de euros por sobrecostes en la construcción del hospital CHUM en Canadá.

Un mes después, en octubre, la cotizada dirigida por José Antonio Fernández Gallar vendió los activos de Mayakoba por sólo 88 millones cuando su valor teórico era de 150 millones.

Pero fue el tercer golpe el que terminó con la paciencia de los fondos. OHL arrastraba desde 2014 un litigio con Qatar Foundation por la construcción del Hospital de Sidra en el país. Con el contrato rescindido por presuntos incumplimientos, la compañía reclamaba entre 400 y 500 millones, por lo que siempre estimaba que terminaría por cobrar alrededor de 200 millones. Sin embargo, el Tribunal de la Cámara Internacional de Comercio sólo le dio derechos por 44 millones.

La falta de respuestas terminó con Horos, que liquidó toda la inversión. Pocos días después, la empresa anunció unas pérdidas de 1.355 millones de euros. Inmediatamente la acción cayó por encima del 18%. De ahí a los 0,65 euros por título en los que cerró 2018 frente a los más de 5 euros en los que inauguró el año.

A la espera de un nuevo plan estratégico

A falta de los resultados del ejercicio completo, bancos y accionistas esperan que la dirección publique un plan estratégico a dos o tres años vista. El objetivo será volver a ganar dinero en 2020.

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