Supermercados DIA.

Los minoritarios de DIA urden un plan anti-Fridman a la desesperada

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Los accionistas minoritarios quieren frenar a Fridman con una fórmula que despierta muchas dudas

Barcelona, 27 de marzo de 2019 (04:55 CET)

Pese a que los planes de Mikhail Fridman para hacerse con DIA están encarrilados, todavía hay alguien que cree que existe el modo de frenar al magnate ruso y su opa low cost por la cadena de supermercados. Se trata de la Asociación de Defensores de DIA (AADD), que siempre se ha opuesto a los planes de Letterone y que, vista su hoja de ruta y el poco apoyo recibido hasta el momento, parece muy difícil que pueda conseguirlo.

Desde un punto de vista práctico, la primera batalla de Fridman en la junta de accionistas no fue una mala noticia para ellos. Consideraban el plan del consejo de administración, al que votaron no en la junta, peor que el de Letterone. Un a la ampliación de capital (600 millones) asegurada por Morgan Stanley en una operación acordeón les habría diluido casi por completo.

Por tanto, con la derrota del equipo de De la Cierva, se encendió la segunda fase de la batalla por DIA, lo que empujó a aprovechar el tiempo que habían ganado (aproximadamente dos meses) para buscar una fórmula que impidiera que Letterone se quede con la compañía a precio de saldo.

Una inyección de capital polémica

La solución que propone la AADD es una inyección de capital de 150 millones que restablezca el equilibrio patrimonial de DIA, que está en quiebra técnica con 98 millones en fondos propios negativos. La operación no puede ser más compleja: deben convencer al consejo de que dé el visto bueno, deben someter esta decisión en una junta de accionistas extraordinaria y deben blindarse de la dilución en el capital con la obligación de suscribir esta ampliación con una prima de emisión.

Pero, ¿se puede hacer una ampliación sin pasar por la junta? Desde la AADD defienden que sí, que la compañía permite esta posibilidad desde 2016 (otros accionistas ya defendieron la misma fórmula a finales de febrero). Y, ¿qué pasa si se llega a una junta y Letterone, que tiene un 29%, no aprueba la ampliación que ya se ha realizado? “Terminaríamos en los tribunales”, zanjan. 

Pese a las dudas, desde los defensores de DIA insisten en que hay posibilidades para que todo salga bien: la celebración de la junta se puede llevar a cabo porque la AADD tiene el 3% de DIA (mínimo necesario para forzar una junta) y la ampliación se puede suscribir con una prima de emisión gracias a cinco o seis accionistas de referencia que pondrán los 150 millones de manera conjunta. 

El tiempo no es ilimitado. El calendario que la CNMV marca para la opa puede variar por la situación de la compañía, que es límite; al mismo tiempo, Letterone continúa con su negociación con los bancos, el último escollo para que inyecte 500 millones una vez esté cubierta la opa.

Los minoritarios de la AADD, ante esta situación, tienen claro que el papel del organismo presidido por Sebastián Albella es fundamental. “No entendemos qué prisa tiene en acelerar los plazos y no en supervisar cómo Goldman Sachs (socio de Fridman) ha devaluado el valor de DIA”, comenta una fuente de la AADD

Sin alianzas

La AADD ha buscado durante estos meses alianzas con accionistas contrarios a Fridman, pero no ha materializado ningún acuerdo. Su próximo objetivo es Luis Amaral, el inversor portugués dueño de la cadena de supermercados Eurocash (Polonia), que tiene un 2% de DIA y se opone a Fridman. No obstante, de acuerdo a fuentes cercanas al empresario, podría incrementar su posición en la compañía con la compra de nuevos paquetes de acciones, pero nunca liderar una contraopa.

El presidente de la AADD, Rafael del Castillo, ya dio algunas pistas cuando habló en la junta de accionistas: “Defendemos la españolidad de la empresa, pero no nos cerramos a la entrada de capital extranjero”, o lo que es lo mismo, quiere que la sede social de DIA siga en Madrid y no en Londres, donde Letterone tiene su base de operaciones europea.

Pero desde el entorno de Amaral, que sí reconocen los contactos con la AADD, no ven sintonía para una alianza. La suma de fuerzas recuerda a la que ya se intentó con la Sindicatura de Accionistas (Naturinvest), liderada por Gregoire Bontox (ex Carrefour), que no llegó a buen puerto.

Las negociaciones fueron variando en vísperas de la celebración de la junta, pero cuando llegó el momento clave se evidenció el distanciamiento: ni siquiera votaron lo mismo (la AADD votó en contra de Fridman y de la junta, mientras que Bontoux se abstuvo).

El motivo, según fuentes conocedoras, es que la Sindicatura de Accionistas, en la que también se encuentran inversores españoles, entró en DIA cuando el precio de la acción estaba todavía por debajo del precio de la opa (compraron a 0,45 euros, según distintas fuentes). Esto significa que a día de hoy para el francés sería muy buena opción vender sus acciones a Fridman

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