Los Rubiralta se pillan los dedos en el Paseo de Gracia

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El family office pagó un sobreprecio de seis millones de euros por el número 103 de la 'milla de oro' barcelonesa y ahora quiere rentabilizarlo con un alquiler desorbitado

El número 103 del Paseo de Gracia.

Barcelona, 27 de abril de 2016 (01:00 CET)

El momento dulce de Werfen Life no se traslada al family office de sus propietarios, los Rubiralta. La estructura familiar busca rentabilizar a un "precio imposible" el inmueble adquirido en el número 103 del Paseo de Gracia.

Los empresarios catalanes piden 75.000 euros por rentar un local de tres plantas. "Ninguna firma pagará tal cantidad", resuelven en el sector, por un edificio que hasta hace pocos meses ocupaba la tienda infantil Imaginarium.

Ya son varias las firmas que se han mostrado interesadas por los 900 metros cuadrados repartidos en tres plantas. Pero el tamaño no es lo único que importa y el edificio no es tan atractivo como se puede suponer. "Está demasiado arriba de la avenida, muchos turistas ya no llegan hasta allí", clarifican.

Una inversión mal calculada

La mensualidad que exigen los Rubiralta al futuro huésped puede tener la explicación en el desorbitado precio pagado en su momento por adquirir el inmueble. El edificio está valorado en 12 millones de euros, ilustra un reputado consultor. Sin embargo, el impacto en las arcas de la familia catalana fue muy superior: 18 millones de euros.

Ahora mismo el local permanece cerrado. La consejería de Empresa y la joyería Carrera y Carrera custodían el recinto a expensas de que los juguetes y la yogurtería Danone, de 45 metros cuadrados, encuentren un sustituto.

Fruto de una división familiar

Los Rubiralta-Giralt se quedaron con el 100% Werfen Life en 2006 al dividirse los negocios conjuntos de la familia. En un primer momento pareció que se quedaban con el patito feo. Todo lo contrario, la compañía avanza disparada y en 2013 -el último ejercicio disponible- repartió dividendos por valor de 278 millones.

Mientras, acuciado por una deuda de 2.700 millones de euros, los Rubiralta-Rubió han puesto el freno al gasto de Celsa, la siderúrgica fundada en 1967 por el padre del actual presidente. Con un pasivo de cuatro cifras, la compañía ya ha anunciado recortes a expensas de sus acreedores, el BBVA, Caixabank, el Santander, el Popular, el Sabadell, Bankia y Barclays.
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