Nuevas adjudicaciones millonarias en el 'cementerio nuclear' sin saber si se construirá

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CONTINÚA LA POLÉMICA SOBRE EL ATC

El presidente de Enresa, Juan José Zaballa, y Francisco Gil-Ortega, su antecesor

desde Madrid, 05 de abril de 2015 (20:39 CET)

La advertencia lanzada hace unos días en el Congreso de los Diputados por el ministro de Industria, José Manuel Soria, de que las obras del Almacén Temporal Centralizado (ATC) – el conocido como 'cementerio nuclear', en la localidad de Villar de Cañas (Cuenca)– serían adjudicadas antes de acabar la legislatura, tiene todos los visos de convertirse en realidad.

De lo contrario, resulta difícil de entender que, mes y medio después de que el Gobierno forzara la dimisión de Francisco Gil-Ortega como presidente de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), siendo reemplazado por Juan José Zaballa, la empresa pública haya retomado licitaciones que habían quedado paralizadas en torno al almacén, adjudicando millonarios contratos. Y todo, sin saber si, definitivamente, el ATC se construirá o no en los terrenos del municipio conquense.

Presión sobre el CSN

Movimientos que dejan entrever que, a pesar de los informes previos que ponían en duda la idoneidad de los terrenos, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dará finalmente su plácet definitivo –obligatorio y vinculante– para que el cementerio se construya en Cuenca.

Al frente del CSN figura, desde diciembre de 2012, Fernando Marti Scharfhausen. Puesto al que llegó para sustituir a la socialista Carmen Martínez Ten –que finalizaba mandato– tras ser cesado como secretario de Estado de Energía en plena polémica por la reforma del sector eléctrico.

Obligaciones contractuales

Aunque Gil-Ortega fue instado a dimitir para evitar, como había anunciado, que se podría adjudicar el contrato mollar del ATC –los casi 220 millones para construir el silo– sin el informe vinculante del Consejo de Seguridad Nuclear, las adjudicaciones de licitaciones paralizadas parecen ir en la misma línea.

Y no son precisamente contratos de poca monta, los que, una vez adjudicados, obligarán a resarcir económicamente a los contratistas en el caso de que finalmente el ATC no se construya.

Adjudicaciones

Esta misma semana, Enresa ha adjudicado a la empresa Servicios Integrales de Seguridad (Segurisa) la seguridad y vigilancia para el emplazamiento del ATC. Un contrato que había sido licitado en agosto de 2014 por un precio máximo de 2,85 millones, y que ahora se lo ha llevado Segurisa por 1,7 millones.

La empresa pública también ha echado mano del procedimiento abreviado y urgente para, en un mismo día (el pasado 26 de marzo), licitar y adjudicar a la empresa Romero Muebles de Laboratorio, por 40.000 euros, el suministro e instalación de mobiliario para el laboratorio del almacén.

Licitaciones en curso

Otros tres contratos relacionados con el ATC de Villar de Cañas se mantienen en curso. Hasta el 8 de abril se pueden presentar las ofertas por el servicio para la caracterización y análisis hidrológico, por un precio máximo de 1,17 millones de euros. Y una semana después, el 15 de abril, concluye el plazo para optar al servicio de vigilancia de la instalación nuclear, por 520.000 euros.

Asimismo, el pasado 27 de febrero –ya con Juan José Zaballa al frente de Enresa– finalizó el plazo para presentar las ofertas de suministro de puentes-grúa del almacén  de espera de contenedores y del edificio de recepción del ATC. Otro contrato especialmente goloso de más de 12 millones de euros.

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