Imagen de archivo de una repartidora que recoge unas pizzas para hacer el reparto, un trabajo esencial por el estado de alarma por coronavirus y que no se ha visto abocado a un ERTE de empresa / EFE

La imposibilidad de volver al trabajo el lunes provocará nuevos ERTE

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Las dificultades para volver a la normalidad podrían abocar a muchas empresas a realizar nuevos ERTE ante la incapacidad de cumplir las exigencias de Illa

Sergi Ill

Imagen de archivo de una repartidora que recoge unas pizzas para hacer el reparto, un trabajo esencial por el estado de alarma por coronavirus y que no se ha visto abocado a un ERTE de empresa / EFE

Barcelona, 11 de abril de 2020 (11:52 CET)

El Ministerio de Sanidad, dirigido por Salvador Illa, insiste en reabrir empresas no-esenciales pese a los recelos de trabajadores y empresarios por el coronavirus. El Gobierno les pide que garanticen las medidas y les da solo un fin de semana para organizarse. Las compañías deben asegurarse de que no hay aglomeraciones, y también el uso de mascarillas en los desplazamientos, una situación caótica que podría abocar a nuevos despidos.

Se acaba así la "hibernación" de la economía propuesta por el gobierno de España, pero será algo más complicado de lo que parece. En realidad, muchas empresas no podrán volver al trabajo, algo que puede generar una nueva oleada de despidos temporales (ERTE), aunque no tan grande como la primera, y que afecta a tres millones de trabajadores. 

Los ERTE, que el gobierno impulsa como alternativa de paro temporal para que las empresas puedan subsistir al parón económico, se podrán alargar incluso una vez se termine el estado de alarma el próximo 26 de abril --siempre que el gobierno no apruebe una nueva prórroga--. 

El próximo lunes arrancarán de nuevo la mayoría de empresas no-esenciales de nuestro país, salvo en las comunidades donde el lunes de Pascua es festivo (Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Cataluña, La Rioja, Navarra y País Vasco).

La medida es excepcional y no cuenta con aquellos que pueden desarrollar su trabajo a distancia, por lo que estas personas podrán seguir trabajando desde sus casas gracias al teletrabajo. La medida tampoco afecta a las personas afectadas por ERTEs,  a personas que en situación de incapacidad temporal o con un permiso de paternidad o maternidad, a los trabajadores de servicios esenciales o aquellos excluidos por el estado de alama. 

Recelos por la seguridad

Empresas y sindicatos muestran sus recelos sobre este regreso precipitado que impone el gobierno. El Instituto de la Empresa Familiar --cuya facturación representa el 17,5% del PIB y da empleo a 1,25 millones de personas, ha explicado a La Razón la necesidad de crear unas "reglas claras" para que los trabajadores vuelvan con todas las garantías y protocolos de seguridad. 

Los sindicatos también se muestran escépticos ante la vuelta de miles de personas a sus trabajos. CCOO pide gradualidad en la vuelta a la actividad y que esta "dependa del cumplimiento de la seguridad". El sindicato considera que la prioridad debe ser la lucha contra el coronavirus y le exigió a Yolanda Díaz "máxima prudencia": "Ninguna empresa que no pueda garantizar el cumplimiento de todos los protocolos y las medidas de seguridad debe estar abierta".

La UGT también apuesta por realizar pruebas masivas de detección del coronavirus para discriminar adecuadamente la vuelta a la actividad por colectivos y sectores. El sindicato también pedía que tanto el Gobierno como las autonomías facilitaran a las empresas acceso a material de prevención apto para la vuelta a la normalidad. 

El caso de SEAT

Uno de los casos que más incógnitas abre es el de Seat, un mes después de que la planta de Martorell aprobada su reconversión industrial y preparara su vuelta al trabajo. El retorno no se producirá hasta al menos el próximo 27 de abril y los volúmenes estarán lejos de los que se manejaban antes del coronavirus. La dirección y los sindicatos ya pactan un calendario a la espera de que Sanidad aclare cómo se producirá la desescalada, como publica Economía Digital

La empresa baraja tres escenarios una vez fije su fecha de retorno: regresar a un tercio de un turno; volver con el 15% de la producción o, en el caso más optimista, alcanzar el 30% de la capacidad. “Lo que está claro es que se pondrá todo el énfasis en las medidas de distanciamiento social para que no haya aglomeraciones en ninguno de los espacios del centro”.  

La firma debe coordinarse con los demás centros de producción de Volkswagen AG para empezar, para tener motores, pues los recibe de las fábricas alemanas del conglomerado. El grupo germano quiere reabrir las fábricas de forma ordenada, por ello también prepara el lunes 27 de abril como fecha probable para abrir su otra instalación en España: Volkswagen Navarra. 

La reapertura también plantea algunas dudas sobre cómo se reactivarán los servicios derivados de la compañía automovilística. Aunque la empresa quiere una gradual vuelta a la normalidad, es poco probable muchos concesionarios puedan trabajar teniendo en cuenta que la compra y venta de automóviles se ha prácticamente paralizado con el estado de alarma.  


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