Peligra el acuerdo entre bonistas y banca acreedora para salvar Abengoa

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El principio de acuerdo entre los principales bonistas y la banca solo suma al 40% de los acreedores, pero la solución necesita el apoyo del 75% de la deuda y vence en tres semanas

Plataforma Solúcar de Abengoa, en Sanlúcar la Mayor (Sevilla)

Madrid, 09 de marzo de 2016 (18:46 CET)

Abengoa no sale del pozo. Los principales bonistas y bancos acreedores ya se han puesto de acuerdo sobre cómo reflotar la empresa, según han informado a Reuters fuentes conocedoras de la operación, pero la solución que evite la que sería la mayor quiebra de la historia de España está aún muy lejos. Tras este primer acuerdo, los acreedores necesitan apoyos de al menos las tres cuartas partes del pasivo financiero a solo tres semanas de que venza el preconcurso de acreedores.

"Hay un principio de acuerdo de los principales bancos y bonistas, al que van a intentar que se sume el 75% de la deuda y que también tiene que aprobar la compañía", dijeron las fuentes citadas. El G7 –los principales bancos acreedores de Abengoa–  y los bonistas representados por Houlihan Lokey suponen aproximadamente el 40% de los más de 9.000 millones de deuda financiera bruta que tiene la empresa sevillana.  

Inyección de 1.200 millones

El principio de acuerdo contempla la inyección de 1.200 millones de euros de dinero fresco para que Abengoa salga de la crisis que la tiene prácticamente paralizada este año y el que viene. Quienes inyecten este dinero, fundamentalmente bonistas, se quedarían con el 55% del capital de una reestructurada Abengoa, que lo devolvería en un plazo de cinco años con gravosos intereses que sumarían el 18%.

Además, se refinanciarían con un vencimiento menor una serie de préstamos concedidos en los últimos seis meses por bancos, bonistas y el fondo TCI por más de 500 millones de euros y se aportarían avales para proyectos por 800 millones de euros.

Los titulares de la deuda antigua de la empresa se quedarían con un 40% del capital tras asumir quitas por el 70% por capitalización de préstamos, mientras que el accionista histórico Inversión Corporativa, como adelantó Reuters la semana pasada, se diluirá hasta el 5%, con opción a sumar otro 5% si la compañía consigue devolver sus deudas.
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