Una de las fábricas más antiguas de España se salva de la quiebra

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La Real Fábrica de Tapices esquiva la bancarrota gracias a una inyección de dinero público y el mayor pedido de trabajo en 200 años

Elaborar un tapiz puede llevar años de trabajo. / Foto: Susana Vera (Reuters)

Barcelona, 15 de octubre de 2016 (17:05 CET)

Tras casi 300 años de historia, la Real Fábrica de Tapices de España había atravesado guerras, depresiones y euforias económicas, y la continua reconversión de la industria textil. Pero ya casi se quedaba sin fuerzas tras el tsunami que ha significado la crisis económica desatada en 2008, que ha llevado a la quiebra a 50.000 empresas.

Esta fábrica, una de las más antiguas y emblemáticas del país, estaba condenada a la desaparición, pero diversas acciones la han salvado: tras recibir una inyección de dinero público y presentar un plan para reestructurar su deuda, la empresa recibió el mayor encargo en los últimos dos siglos: 32 tapices encargados por el gobierno regional de Sajonia.

Es que si no fuera por alguna administración pública o algún millonario, casi nadie podría afrontar el alto costo de estas obras artesanales: sólo un metro cuadrado cuesta miles de euros y meses de hábil trabajo tejedor, dependiendo de la cantidad de seda, lana e hilo de oro y plata utilizado en un proceso que apenas ha cambiado desde el siglo XVIII.

Hace 20 años, la fábrica cambió su estatus de negocio privado a fundación con la esperanza de preservar la artesanía. Pero los años de pérdidas la colocaron cerca de la entrada en concurso de acreedores el año pasado.

Madrid y el Ministerio de Cultura salieron al rescate

"Es ahora o nunca", dijo María Pardo, una responsable del Ayuntamiento de Madrid, que anunció junto con el gobierno regional y el Ministerio de Cultura un incremento de las subvenciones anuales de los 900.000 euros de este año a los 1,5 millones de euros para el año que viene. Antes de 2015, la fábrica apenas recibía dinero público.

El dinero permitió a la fábrica, que restaura piezas históricas al igual que acepta nuevos encargos, cubrir los salarios retrasados de sus trabajadores (algunos de varios meses). Además, la presentación de una reestructuración de su deuda bancaria y centrarse en las ventas internacionales también han ayudado a relanzar el negocio.

La revitalizada compañía, que posee una colección de valor incalculable de plantillas de tapices de artistas como Francisco de Goya, ha incrementado su personal este año de 36 a 60 trabajadores gracias a los nuevos pedidos.

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