Vino de Toro Louis Vuitton: un capricho para ‘lobistas’

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Multinacionales como Novartis o Louis Vuitton han comprado bodegas de lujo para agasajar a los hombres del poder

Abadía de Retuerta, propiedad de Novartis.

07 de junio de 2013 (02:00 CET)

Hace unos años, cuando el Marqués de Griñón, empresario vinícola, recomendó al consejero delegado de la entonces multinacional farmacéutica Sandoz (hoy Novartis) la compra de una exclusiva abadía del Duero, recibió una lógica respuesta: “No veo claro que una farmacéutica haga esa operación”.

Pero con el cambio de mando en la multinacional y tras la llegada de un nuevo consejero delegado, con una visión empresarial más amplia y amante de los vinos, la suerte cambia y la farmacéutica adquiere la abadía de Retuerta, del siglo XII.

La multinacional,l creadora del Sintrom y el Ritalín, incorporó a su listado de medicamentos y productos uno de los vinos más prestigiosos y premiados del mundo. La farmacéutica sólo exigió a los encargados de la bodega una condición: mantener las cuentas equilibradas. Desde entonces, Novartis no hace públicas las cifras de producción e ingresos de la bodega.

Louis Vuitton en Zamora

La abadía no parece, a simple vista, un negocio estratégico para una multinacional con unos ingresos de 85.000 millones de dólares anuales y más de 80.000 empleados en todo el mundo. Pero la valía no parece medirse en términos de rentabilidad, sino en influencia. Por allí pasan ‘lobistas’ y políticos con alto poder de decisión en países emergentes, donde la multinacional tiene conflictos legales con otras farmacéuticas que pugnan por la fabricación de medicamentos genéricos.

Los mismos pasos ha seguido otra multinacional, Louis Vuitton, con la adquisición en 2008 de la bodega Numanthia, en Toro, Zamora. Aunque forma parte de la división de vinos Moët Hennessy (con botellas a precios prohibitivos), los trabajadores de la explotación ven pasar por sus viñedos a importantes comitivas. “Ningún empresario hace estas compras para perder dinero. Buscan excelencia, hacen un pequeño hotel elitista y ofrecen a sus invitados vinos inmejorables”, explica el Marqués de Griñón, en referencia a las bodegas de las multinacionales.

Los vinos de OHL

Juan Miguel Villar Mir, consejero delegado de OHL, también adquirió la bodega Dehesa del Carrizal, en los Montes de Toledo, por una operación cifrada en unos 20 millones de euros. Pero la empresa, miembro del club selecto Grandes Pagos de España, no se incorporará al conglomerado de empresas de Villar, según ha explicado el propio empresario.

Parece que seguirá los pasos de otros empresarios como Marcial Gómez Sequeira, ex propietario de Sanitas y Alfonso Cortina, ex presidente de Repsol, quienes --según los entendidos-- también suelen utilizar sus viñedos como lugar de agasajos.
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